Incierto futuro de la navegación espacial

Obama recortó fondos y el 43% de los estadounidenses rechaza los vuelos al espacio.

21 Jul 2009

WASHINGTON.- Paradójicamente, cuando se conmemora el 40° aniversario de la conquista de la Luna por el hombre, el futuro de la astronáutica tripulada estadounidense es más incierto que nunca. Cada vez son más los escépticos que opinan que la navegación espacial es demasiado peligrosa y demasiado cara. Consideran que los vuelos sin tripulación y los robots podrían realizar este trabajo mejor y por un costo mucho menor.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dispuso recientemente volver a poner bajo examen la planificación de los viajes espaciales tripulados. Se trata de los ambiciosos planes de la NASA de volver a la Luna antes de 2020 y construir una base lunar permanente. Desde allí se aspira a llegar a Marte para el año 2037.
El futuro de estos planes no es nada promisorio. Obama ya suprimió algunos fondos. Todo debería tener una escala menor, y abaratarse. Este programa, bautizado Constellation, si es mantenido, será el preludio de los vuelos habitados hacia Marte. Había sido lanzado por el ex presidente George W. Bush en 2004.
La comisión de expertos independientes nombrada por Obama y presidida por Norman Augustine, ex presidente del grupo de defensa estadounidense Lockheed Martin, debe presentar sus recomendaciones a fines de agosto.

Poco entusiasmo
Los estadounidenses son menos entusiastas y sólo una escasa mayoría (51%) cree que Estados Unidos debería enviar astronautas a Marte, contra el 43% que se opone, según un sondeo de CBS News publicado ayer.
"Nos hemos convertido en una sociedad que no quiere asumir riesgos", cuestionó Eugene Cernan, de 75 años, último hombre que caminó sobre la Luna con el Apollo 17 en 1972. "Eso se refleja en la Nasa y en todas las cosas que hacemos actualmente", insistió, y lamentó que apenas "un centavo de cada dólar pagado en impuestos sea consagrado al espacio".
Charles Bolden, ex astronauta que se convirtió en el primer negro que dirige la NASA, considera que Estados Unidos debe tomar una decisión crucial: "o invertimos para sacar ventaja de nuestro liderazgo tecnológico mundial, duramente ganado, o renunciamos para dejar a otros países empujar las fronteras del espacio", resumió. (AFP-NA)

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