SECRETOS DE SUPERVIVENCIA. Las moscas siempre esquivan el golpe.
31 Agosto 2008 Seguir en 

CHICAGO, EEUU- Un grupo de científicos logró desvelar el secreto de por qué las molestas moscas son tan difíciles de atrapar y siempre consiguen escaparse. Su cerebro tienen conexiones que les permiten anticipar la ruta de escape.
Ante la mera sospecha de una amenaza, los insectos ajustan su posición de descanso para volar en la dirección opuesta, lo que les garantiza un escape seguro, afirmaron los investigadores.
La mayoría de la gente ha sentido la frustración de intentar aplastar a una mosca y ver cómo esta se escapa intrépidamente, esquivando los golpes, vengan de donde vengan.
Velocidad
"Estos movimientos se realizan muy rápido, en unos 200 milisegundos, pero en el tiempo en que el animal determina de dónde viene la amenaza, activa una serie de movimientos apropiados para posicionar sus patas y alas", explicó Michael Dickinson, del Instituto Tecnológico de California (Caltech), que estuvo a cargo de la investigación.
"Esto ilustra cuán rápido puede el cerebro de una mosca procesar la información sensorial para generar una respuesta motora apropiada", agregó Dickinson, cuya investigación fue publicada en la revista "Current Biology". El equipo de Dickinson estudió este proceso en moscas de la fruta, para lo cual utilizaron equipos de imágenes digitales de alta velocidad y un extravagante matamoscas.
En respuesta a una amenaza de frente, la mosca mueve sus patas del medio hacia adelante, se inclina hacia atrás y levanta sus patas traseras para un despegue trasero. Si la amenaza viene del costado, la mosca se inclina hacia el otro lado antes de despegar.
Ojos y patas
"De alguna forma la mosca ?sabe? si necesita hacer cambios grandes o pequeños en su postura de manera que pueda alcanzar la posición de prevuelo perfecta. Esto quiere decir que la mosca debe integrar la información visual de sus ojos con la información mecanosensorial de sus patas", detalló Dickinson.
"Lo mejor no es golpear la posición inicial de la mosca, sino acerarse a ella sigilosamente y soltar el golpe más adelante de donde están ubicadas", agregó.
Durante las pasadas dos décadas Dickinson, investigador de la biomecánica del vuelo de insectos, ha estado tratando de responder a la pregunta que muchos nos hemos hecho: ¿Por qué es tan difícil aplastar a una mosca? Ahora, se siente satisfecho por haber encontrado la respuesta, según dijo a la prensa.
Para su estudio también construyó una pequeña mosca robot llamada "Robofly" y un simulador tridimensional de vuelo llamado Fly-O-Vision.
Teniendo en cuenta estos datos, es posible que la próxima vez que alguien intente matar una mosca, lo consiga, esperan los científicos. (Reuter-Especial)
Ante la mera sospecha de una amenaza, los insectos ajustan su posición de descanso para volar en la dirección opuesta, lo que les garantiza un escape seguro, afirmaron los investigadores.
La mayoría de la gente ha sentido la frustración de intentar aplastar a una mosca y ver cómo esta se escapa intrépidamente, esquivando los golpes, vengan de donde vengan.
Velocidad
"Estos movimientos se realizan muy rápido, en unos 200 milisegundos, pero en el tiempo en que el animal determina de dónde viene la amenaza, activa una serie de movimientos apropiados para posicionar sus patas y alas", explicó Michael Dickinson, del Instituto Tecnológico de California (Caltech), que estuvo a cargo de la investigación.
"Esto ilustra cuán rápido puede el cerebro de una mosca procesar la información sensorial para generar una respuesta motora apropiada", agregó Dickinson, cuya investigación fue publicada en la revista "Current Biology". El equipo de Dickinson estudió este proceso en moscas de la fruta, para lo cual utilizaron equipos de imágenes digitales de alta velocidad y un extravagante matamoscas.
En respuesta a una amenaza de frente, la mosca mueve sus patas del medio hacia adelante, se inclina hacia atrás y levanta sus patas traseras para un despegue trasero. Si la amenaza viene del costado, la mosca se inclina hacia el otro lado antes de despegar.
Ojos y patas
"De alguna forma la mosca ?sabe? si necesita hacer cambios grandes o pequeños en su postura de manera que pueda alcanzar la posición de prevuelo perfecta. Esto quiere decir que la mosca debe integrar la información visual de sus ojos con la información mecanosensorial de sus patas", detalló Dickinson.
"Lo mejor no es golpear la posición inicial de la mosca, sino acerarse a ella sigilosamente y soltar el golpe más adelante de donde están ubicadas", agregó.
Durante las pasadas dos décadas Dickinson, investigador de la biomecánica del vuelo de insectos, ha estado tratando de responder a la pregunta que muchos nos hemos hecho: ¿Por qué es tan difícil aplastar a una mosca? Ahora, se siente satisfecho por haber encontrado la respuesta, según dijo a la prensa.
Para su estudio también construyó una pequeña mosca robot llamada "Robofly" y un simulador tridimensional de vuelo llamado Fly-O-Vision.
Teniendo en cuenta estos datos, es posible que la próxima vez que alguien intente matar una mosca, lo consiga, esperan los científicos. (Reuter-Especial)







