España vive su peor tragedia aérea en 25 años

Al menos 153 pasajeros murieron cuando un avión de la compañía Spanair se accidentó, tras incendiarse un motor al momento de ascender. La aeronave, un MD-82 de 15 años de antigüedad, llevaba 173 personas a bordo. Hasta anoche había 20 heridos. Muchos graves.

21 Ago 2008
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EL FINAL. Un helicóptero hidrante trabaja en la zona del arroyo donde cayó el avión. Al fondo se ve la parte final de la pista de la terminal 4. REUTER

Madrid.- Al menos 153 personas murieron ayer al incendiarse un avión durante el despegue en el aeropuerto de Madrid-Barajas, según confirmó el gobierno de la capital española. Se trata del más grave accidente aéreo en España en los últimos 25 años.
El motor izquierdo del avión de la compañía española Spanair, filial de la escandinava SAS, con 173 personas a bordo, se incendió cuando había ascendido unos metros (especulan que puede haber “chupado” un pájaro), salió de la pista y se desintegró al caer sobre un arroyo. El avión tenía 15 años y su última revisión data de enero, precisó una fuente de Spanair.
El accidente ocurrió a las 14.45 (las 9.45 de la Argentina), cuando la nave  se encontraba más o menos a un kilómetro de la Terminal 4, en la pista 36, la más apartada y conocida como La Isla en el aeropuerto de Barajas.

En estado crítico
El Gobierno español no confirmó la cifra exacta de muertos, aunque la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, indicó que , hasta anoche, había 19 heridos, muchos en estado crítico. En el aparato viajaban 166 pasajeros y siete miembros de la tripulación, precisó la ministra, que envió las condolencias del Poder Ejecutivo a las víctimas y a sus familias en esta gran tragedia.
En Buenos Aires, en tanto, la Cancillería confirmó que no se confirmaron víctimas ni heridos de nacionalidad argentina. Si se verificó la muerte de un chileno.
El aparato siniestrado era un MD-82 (McDonnell Douglas) con destino a Las Palmas de Gran Canaria (islas Canarias) que operaba el vuelo 5022 en código compartido con la alemana Lufthansa. Por eso, cuatro pasajeros volaron desde Alemania para tomar el avión siniestrado. En el pasaje había dos ciudadanos suecos.
Los equipos de rescate apagaron el incendio y extrajeron cuerpos carbonizados del avión, según los diarios españoles. En el arroyo, donde quedó el avión, trabajaron unas 150 personas, según un rescatista, quien relató que entre los cadáveres calcinados estaban los de dos bebés. Los bomberos del aeropuerto movilizaron 11 vehículos y se montaron cuatro hospitales de campaña, mientras que la Cruz Roja Española trasladó 22 ambulancias y un equipo de apoyo psicosocial para atender a las familias. “Conseguimos rescatar 28 personas. Algunos salieron por su propio medio, pero hay varios muy graves”, relató el jefe del servicio de emergencias, Ervigio Corral, que destacó la “dispersión enorme de los cadáveres” en el lugar del accidente.
Los restos de los pasajeros fallecidos (la mayoría calcinados) fueron llevados al recinto ferial de Madrid (Ifema) para la identificación de sus familiares. El presidente del gobierno español, José Rodríguez Zapatero, interrumpió sus vacaciones en el Coto de Doñana (Andalucía) y viajó hasta Barajas.
En tanto, el rey Juan Carlos de España expresó consternación, horror y dolor por el accidente, mientras que los mandatarios de la Argentina, de Francia, Alemania, Italia y de Rusia manifestaron su solidaridad con el país y las víctimas.
“Por ahora, no hay respuestas”, señaló en Copenhague el presidente de SAS, Mats Jansson, antes de partir hacia Madrid, al ser consultado sobre las causas de la tragedia. (AFP-Especial)
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