"Los blogs son un punto intermedio entre la palabra privada y la pública"

"Los blogs son un punto intermedio entre la palabra privada y la pública"

El escritor argentino Andrés Neuman sostiene que el arte de la escritura se adapta a los avances tecnológicos.

ERA DIGITAL. Neuman sostiene que la aparición de Internet no necesariamente debe significar un gran cambio en la literatura. GENTILEZA IRENE BENITO ERA DIGITAL. Neuman sostiene que la aparición de Internet no necesariamente debe significar un gran cambio en la literatura. GENTILEZA IRENE BENITO
18 Agosto 2008
MADRID (Por Irene Benito, especial para LA GACETA).- El narrador y poeta Andrés Neuman, nacido en Buenos Aires en 1977, parece más viejo de lo que es y no aparenta ser argentino, aunque haya nacido en el ombligo del país. Lo primero está en duda por la copiosidad de su producción literaria (tres novelas, tres libros de cuentos, siete poemarios y un ensayo); lo segundo, por una presencia que denota los casi 20 años que pasaron desde que emigró a España, cuando Carlos Menem ganó la presidencia por primera vez.
Argentina, la infancia que vivió allí y el vínculo que existe pese a la distancia son temas recurrentes en la obra de Neuman, que asegura que el país de origen es una obsesión típica del escritor. "Cuando estás en un lugar no te dedicas a observarlo; lo das por sentado. Pero, cuando lo pierdes, comienzas a interrogarte sobre él. Escribir sobre Argentina es una forma de recuperarla", dice.
Los Neuman abandonaron el país cuando comenzó la etapa menemista. El autor, que recién terminaba la escuela primaria, recuerda que ya escribía: "emigrar profundizó mi vocación, porque quizá el único lugar que seguía teniendo, y no había cambiado, era la escritura. Dejar Argentina me afectó mucho, porque estaba en una edad en la que no sabía quién era ni adónde iba. Ese cambio no fue lo más indicado para obtener algún tipo de certeza. Mi adolescencia, desde luego, se multiplicó".

-¿Qué temían sus padres del ex presidente Menem?
-Lo que pasó, y lamento mucho que no se hayan equivocado. Temían que se saldase el Estado, que la bonanza económica fuese ficticia y completamente provisional, que se desmontasen los servicios públicos. Pero la gota que colmó el vaso fueron los indultos a los responsables de violaciones de Derechos Humanos durante la última dictadura. A partir de ahí, mis padres comenzaron a buscar trabajo afuera.

-¿Qué parte de su historia argentina resistió a las dos décadas de residencia en España?
-A veces se hace demasiado hincapié en la importancia del lugar de residencia de una persona. A mí eso me parece excesivo; no sólo porque el punto de vista sea tremendamente anticuado, sino porque, además, por mucho tiempo que lleve viviendo en España, que ya es más que el que viví en Argentina, hay cosas que no cambian: fui educado por dos argentinos y ese es un equipaje que se mueve por donde vayas. No quiero decir que haya una argentinidad esencial, pero la memoria familiar o de la infancia no queda anulada por lo que ocurra después.

Adicto a contar historias
Neuman no vacila frente a la pregunta de qué significa ser escritor: "lo mismo que ha significado siempre, que eres adicto a contar historias y que te enamora el lenguaje", dice. Además, quita peso al supuesto impacto que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tienen sobre el oficio. "La historia de la literatura atravesó ya muchos cambios tecnológicos con sus respectivos anuncios apocalípticos. Cuando se inventó la imprenta, muchos creyeron que, al excluir los manuscritos, esta terminaría dañando el arte, pero ?El Quijote de la Mancha? es hijo de la imprenta", formula Neuman. Relata que otros también dijeron que la máquina de escribir iba a dinamitar el poco romanticismo que aún quedaba, porque ya no sólo no se reproducía a mano sino que tampoco se manuscribía el original. "Pero esa concepción fue reemplazada por la del escritor haciendo ruido con los dedos", razona. Y sugiere que la computadora e internet no serán la excepción de esta especie de regla histórica.

-¿Por qué?
-Cuando se habla de nuestra generación se destaca demasiado la importancia de lo digital y de la cultura audiovisual, como si esos recursos supusiesen un cambio esencial en el oficio. Me parece que la literatura es camaleónica: no creo que le vaya a pasar nada extraordinariamente distinto porque ahora naveguemos en internet en vez de investigar en una biblioteca. Son cambios de piel en la misma serpiente, que es la de la escritura. Quizá la diferencia más importante que hay entre el escritor de ahora y el de antes es que, para bien o para mal, este es más mediático. Los lectores tienen más canales a los que acudir para informarse y, por ello, los autores estamos más expuestos a los medios de comunicación.

-Usted es escéptico sobre el impacto de internet en la literatura, pero hay quienes nunca soñaron con convertirse en escritores y, por efecto de la tecnología, lo han conseguido.
-Internet potencia la difusión. Es el boca a boca digital. Los blogs son un punto intermedio muy interesante entre la palabra privada y la pública. Antes sólo había dos posibilidades: la del diario íntimo, que era sólo para el que lo escribía, y la de la publicación, dirigida a todos los lectores potenciales de un libro. Internet fundó un peldaño entre ambas, donde el blog es una especie de diario íntimo con un perfil público. Pero, repito, el dueño de un blog conjuga los mismos verbos del escritor: contar el mundo y amar la palabra.
No tener miedo y no perder el tiempo: comenzar ya mismo a escribir. Estos son los dos consejos de Neuman, en su condición de joven escritor, a quienes elijan el camino de las letras.
"Hay una especie de mito intimidador que suelen transmitir los escritores maduros, que a menudo exhortan a leer mucho antes de escribir", comenta Neuman.
El autor de "Una vez Argentina" expone que este es un consejo inútil: "evidentemente, el que quiere escribir también se siente atraído por la lectura. Más que una sugerencia, me parece una forma de asustar".

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