Proponía olvidar el modelo masculino violento

Corsi vino a Tucumán en mayo para disertar sobre violencia, abuso de menores y justicia.

25 Jul 2008
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BAJO SOSPECHA. Cuando vino a Tucumán ya era investigado. LA GACETA / JOSE NUNO

De sobrio traje oscuro, camisa azul y sin corbata, el psicólogo Jorge Corsi visitó Tucumán por última vez el 5 de mayo. Invitado por el Observatorio de la Mujer y el Ministerio de Desarrollo Social, y acompañado por las españolas Consuelo Abril Gómez (Comisión de Malos Tratos de la Mujer) y Elvira Cortajarena (diputada de ese país), dio sus charlas en el marco de las Jornadas de Capacitación y Sensibilización a Funcionarios Policiales y Judiciales en el Tratamiento de la Violencia de Género. La sala de conferencias de un hotel céntrico se vio atestada.
“Se vive en una cultura que otorga mayor valor a la forma violenta de resolver problemas. No hablamos solamente de violencia física; violencia es toda forma en que alguien usa la fuerza para imponer su criterio. Entre los adultos debe revisarse nuestro mensaje a los chicos”, destacó en aquella oportunidad.
En el simposio, que duró dos días, Corsi también recalcó la importancia de que los hombres olviden el modelo masculino de sus abuelos. “Antes, los hombres ejercían violencia en el ámbito de la casa y se sentían amparados por el silencio; ahora están reaccionando hasta con rabia, porque esto que consideraban casi un derecho, que les permitía hacer y deshacer a su antojo, está cuestionado; incluso están actuando organismos públicos y la Justicia misma”, recalcó con firmeza.
Asimismo, había puntualizado que era un hecho prometedor que las instituciones hayan comenzado a reaccionar y se vea la violencia como un problema social. “Afecta la salud de las personas -a veces con riesgo de vida-, vulnera la seguridad y entorpece el ámbito laboral, porque provoca mayor ausentismo y caída en el rendimiento del trabajador. Las instituciones  tienen que ponerse al día para debatir cómo manejarán este problema y cómo buscarán las soluciones”, dijo sobre el tema.
El especialista también puso en tela de juicio la falta de debate respecto de si la familia es el mejor lugar para que se rehabilite a un menor abusado. “Siempre se dijo que la familia es la célula fundamental de la sociedad; pero se trata de una generalización. En realidad hay que ver cuáles son las familias que realmente cumplen con este precepto y en base a eso tomar las decisiones pertinentes”, señaló.
“En algunas ocasiones, el sistema de Justicia actúa como si la violencia fuera un problema familiar, cuando se trata de un flagelo que pone en riesgo la vida de las personas. La demora en disponer una medida cautelar ha producido, muchas veces, la muerte de mujeres y de niños. Hay que ver cómo la Justicia está tratando esas denuncias, y con qué celeridad se toman las medidas cautelares de protección”, dijo en sus charlas.
Cuando el emérito psicólogo realizaba sus declaraciones, la investigación de la jueza María Fontbona de Pombo ya lo tenía bajo sospechosa por el caso de pedofilia.

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