DANZA

El malambo tucumano pisa fuerte

Dos jovenes tucumanos se impusieron como campeones de baile en distintos certamenes nacionales. Marcos Amaya, del ballet El zafrero, se consagro en el tradicional Festival de Laborde, mientras que Miguel Angel Diosquez Dupuy, del ballet El jaguel, defendio su titulo en Cosquin con un "duelo".
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MARCOS AMAYA.

El ballet El Zafrero (Banda del Río Salí) tiene por qué brindar. Es que, por quinto año consecutivo, su delegación de bailarines ganó como mejor acompañamiento en el Pre-Laborde, la etapa previa al gran festival nacional de malambo. Y eso no es todo: uno de los más virtuosos representantes del ballet, Marcos Amaya, resultó ganador de la 41º edición del Laborde y se consagró campeón nacional. "Este es el sexto campeón del ballet, y realmente estamos orgullosos y muy contentos", expresó Pablo Sánchez, director del ballet y delegado por Tucumán en el festival.
Marcos Amaya, por su parte, estudia y baila folclore desde los cinco años, pero se ha dedicado específicamente al malambo desde hace dos años. "Es un régimen que exige una preparación física especial, mucha técnica y disciplina", contó, en una entrevista con LA GACETA. "Se debe cumplir con una rutina permanente. Para este torneo me preparé un año sin parar, tres veces por semana. Esta fue la cuarta vez que concursé; el año pasado salí sub-campeón y ahora, felizmente, se me dio", añadió Amaya. El joven campeón tiene 23 años y estudia Educación Física. Sin embargo, asegura que le gustaría ganarse la vida con el folclore. "Es muy lindo hacer arte y ser reconocido por ello. Significa mucho sacrificio, trabajo y responsabilidad pero, por sobre todo, mucho amor a la danza, porque a través del baile se transmite un mensaje muy importante y se valoriza a la cultura", reconoció Marcos. Este año ofrece muy buenas perspectivas para el bailarín, quien, después de cumplir con sus compromisos nacionales como campeón, planea viajar a Europa para realizar una serie de muestras en un programa de intercambio, oportunidad que le brinda la organización del Laborde. "Espero dedicarme de lleno al perfeccionamiento y a mantener una buena imagen como campeón. A diferencia de otros certámenes, el Laborde es el único festival nacional, por lo tanto, si gano, no debo defender mi título: lo conservo", dijo.

Como un boxeador
"Un bailarín de malambo es como un boxeador que debe defender constantemente su título". La afirmación pertenece al joven bailarín Miguel Angel Diosquez Dupuy, que días atrás compitió en defensa del título de campeón de malambo "Santiago Ayala, el Chúcaro", en el Festival de Cosquín 2008.
En el escenario mayor, el tucumano se enfrentó en un duelo de malambo al campeón del Pre Cosquín 2008, Martín Ciarez de Buenos Aires, en la categoría llamada "contrapunto", donde finalmente se consagró como ganador indiscutido. Como una vieja tradición gauchesca, los bailarines demostraron sus destrezas con diversos elementos folclóricos, ante más de 17.000 personas que fueron a presenciar el show. "A pedido de Jorge Rojas, la competencia fue primero, porque el contrapunto atrapa al público y lo deja candente. Fuimos cómo soporte del músico. A él le gusta mucho esta danza. Es más, cantó un malambo y hasta lo bailó con nosotros", contó Diosquéz en diálogo con LA GACETA. Con más de 20 años en la danza folclórica, Diosquez definió sus raíces en el mundo criollo como una pasión. "Se trata de una tradición familiar que viene de mis abuelos. Son mis raíces que quiero y tengo que defender", señaló. Cosquín se ha convertido en una vidriera para los músicos y bailarines que recién se inician en el mundo del folclore. "Cuando bajé del escenario me hicieron muchas ofertas. Una de ellas es hacer una presentación en el teatro Opera en Buenos Aires", dijo.
Tras los elogios del público coscoíno, Diosquez habló de sus proyectos, entre los que se encuentra un viaje a España y Portugal. "Allá te valoran mucho, te brinda un lugar, tenés prestigio. En nuestro país tenés que defender lo tuyo por que se están perdiendo las raíces", opinó.