Comedia de Plauto

Por Rodolfo Modern. CLASICO.

16 Jul 2006

No sólo los eruditos están en condiciones de disfrutar del ingenio latino: Martín Robles, en 1947; A. García Calvo, en 1971; y G. Viveroe, en 1989, constituyen elementos válidos en nuestra lengua que subrayan el papel desempeñado por Plauto. De todos modos, Arturo Alvarez Hernández ha dado una versión más que meritoria de esta comedia de Plauto, que pertenece a su último período, que va de 191 a 184 a J.C., cuando la literatura latina estaba sometida todavía al modelo griego del siglo III a J.C. La obra fue representada en los Juegos Megalenses en honor de Cibeles o Magna Mater. Plauto es el gran intérprete de la comedia "Palliata", en la que los personajes-máscaras no aluden a grandes personajes, sino a tipos comunes de la Roma de esos tiempos y, por lo general, de hábitos reprochables de segura eficacia para provocar la risa del público con sus engaños, juegos de palabras, alusiones obscenas, etcétera. Lejos aún del período clásico o áureo, este tipo de comedia supo alcanzar perfectamente sus objetivos, en tanto se apartaba del modelo helénico e introducía a su manera, elementos líricos y de danza en una especie de comedia musical. Para ello, algunos de los actores, tres o cuatro, aparte de recitar con gracia sus papeles, debían saber cantar y bailar, de manera de despertar el aplauso de la gente de toda clase que iba a presenciar el espectáculo. El traductor resuelve además plausiblemente el problema del voseo rioplatense, dentro siempre del marco del lenguaje plautino, que poco tiene que ver, según anota, con el habla de la gente común de la época de Aníbal. El libro se inserta, por lo demás, dignamente en una colección cuidada que contiene los nombres y obras de Platón, Aristóteles, Homero, Safo y Horacio, entre otros autores. (c) LA GACETA