Un alfajor enloquece a los turistas y tiene su propio festival folclórico

La fabricación de la capia se transmite de generación en generación desde hace varios siglos. "Los afajores están hechos con harina de maíz capia, de donde reciben su nombre", explicó Gustavo Delgado.

20 Mar 2006
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RELLENITOS. Las tapas de las capias se unen con dulce de leche casero.(LA GACETA /Franco Vera)

La receta fue pasando de generación en generación desde los años en los que los Valles Calchaquíes sólo eran habitados por hombres y mujeres de piel oscura y curtida por el sol. El modo de fabricarlos casi no varió a pesar del paso del tiempo.
La capia, un alfajor hecho con harina de maíz, es tan popular en la zona vallista que, en pleno siglo XXI, organizaron un festival en su honor, en Santa María. Y aunque para la fiesta faltan algunos meses, los habitantes de esta localidad ya comenzaron con los preparativos.
Sus tapas amasadas con harina maíz y su relleno de dulce de leche casero endulzaron a los habitantes originarios del Valle del Yocavil tanto como lo hacen actualmente con los turistas que llegan desde todo el mundo.
"Los afajores están hechos con harina de maíz capia, de donde reciben su nombre. Es un tipo de maíz que crece en la zona; es muy blanco y tiene mucho almidón. Su fabricación no es un proceso complicado, pero requiere tiempo. Nosotros tratamos de respetar las costumbres ancestrales", explicó Gustavo Delgado, quien, junto con su mamá, Leonor, fabrica estas golosinas.
La producción comienza cuando se cosechan los choclos y se los pone a secar al sol. Después muelen los granos en los molinos para hacer harina. La masa se prepara mezclándola con grasa vacuna, huevos y azúcar.
"Se soba la masa a mano para que tome consistencia. Luego, con un oflador, se la estira; se la pinta con un rodillo cuadriculado y se la cocina", explicó Delgado.
De esa manera se obtienen las tapas. Estos afajores están rellenos con dulce de leche casero que Delgado y su madre preparan con leche de tambos de la zona.
La Fiesta de la Capia se celebra en julio desde hace dos años en Santa María. Nació como una oportunidad de brindarles a los turistas algún festival en invierno para que se diviertan y para que conozcan los productos típicos del valle del Yocavil, explicó Oscar Tale, director de Turismo del municipio catamarqueño.
"La costumbre de la producción de la capia viene desde nuestros ancestros, que recorrían los valles a lomo de mula para asistir a las distintas fiestas que se realizaban y vender los aflajores. Mi madre llegó a vivir esos viajes, que la llevaron a festividades como la de Sumalao, la del Milagro, en Salta, y la del Poncho, en Catamarca", explicó Delgado, que tiene una panadería en Santa María.
El maíz capia no sólo se usa para hacer estas golosinas sino que también sirve para cocinar distintos platos típicos del norte argentino, como el mote.
Según afirman los santamarianos, ellos son los únicos que fabrican estos alfajores en el país. Sea o no cierto, su consumo parece ser una verdadera pasión en la ciudad vallista, donde la comen chicos y grandes.