El desarrollo nanotecnológico es una realidad en Tucumán

04 Nov 2014
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David Comedi, director del Nano Project. Foto/Mariana Claverie

Desde 2007, el grupo Nano Project trabaja con el objetivo de crear dispositivos o materia en el tamaño que corresponde a pocos nanometros, es decir, a pocas millonésimas partes de un milímetro. Sus investigaciones pueden contribuir a un sinfín de ámbitos, en especial al de la Medicina o en la Física Aplicada. Así, un dispositivo puede, por ejemplo, detectar glucosa por otros fluidos diferentes a la sangre o a generar luz con muchísimo menos consumo de energía.

El equipo del Nano Project fue creado tras el retorno del físico tucumano David Comedi a la Argentina, que se incorporó al Laboratorio de Física del Sólido y, en 2007 se asoció con la doctora Mónica Tirado, del entonces Laboratorio de Propiedades Dieléctricas de la Materia del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

El investigador y docente había pasado 27 años fuera del país, entre Israel, Canadá y Brasil. Él fue uno de los científicos que vio la oportunidad de volver a su tierra cuando el Gobierno lanzó un programa para repatriar a los científicos argentinos que quisieran regresar. "Me fui cuando tenía 17 años. Estuve estudiando en Israel hasta 1990, desde el 79. Después, entre el 90 y el 93 viví en Canadá una experiencia de post doctorado en Física. Eran tiempos en que era difícil conseguir lugar de trabajo en Argentina; entonces, mi esposa y yo decidimos ir a Brasil y aceptar una oferta en la Universidad de Campinas. Ahí estuve 11 años", repasa. En la década siguiente, logró regresar a Tucumán.

El grupo que dirige Comedi -formado por docentes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNT,  investigadores y becarios del Conicet-, decidió focalizarse en la temática de los semiconductores, fundamentalmente, pero no sólo en eso. También comenzaron a trabajar en diversos proyectos y lograron conseguir financiación desde distintas instituciones, como la Fundación Argentina de Nanotecnología, Conicet o la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, entre otras.


Desde la lucha contra el cáncer hasta el ahorro de energía

La nanotecnología se puede aplicar a cualquier campo. Hay protectores solares que están compuestos por nanopartículas de óxido de titanio y absorben la radiación ultravioleta. O chips integrados en aparatos electrónicos que permiten poner una gran cantidad de información en poco espacio.

Además, se puede aplicar a la Medicina. “Hay un área que está naciendo, que se llama 'Nanomedicina'. El ideal es construir un robot de tamaño micrométrico usando nanopartículas o nanoobjetos que puedan detectar células cancerígenas en el cuerpo humano mucho antes de que se manifieste la enfermedad y que incluso tenga la posibilidad de mandar un mensaje al portador de esta célula para que vaya al médico, por ejemplo”, explica Comedi, que comanda un equipo que busca desarrollar sensores de glucosa fabricados con nanohilos de óxido de zinc.

Y aunque parezca de ciencia ficción, ya se ha encontrado un mecanismo para insertar nanopartículas en las células cancerígenas o en los tumores. “Entran como una especie de caballos de Troya dentro del tumor y después uno manda radiación infrarroja al cuerpo y esas partículas absorben selectivamente el infrarrojo y queman el tumor. Esa es una tecnología que se la está experimentando en Estados Unidos, en animales que tienen tumores”, describe el físico.

Otra aplicación que se le da a la nanotecnología apunta al ahorro energético. Este año, el Nobel de Física se entregó a los científicos que inventaron el LED azul (diodo de emisor de luz), que permite ahorrar energía en cantidades muy importantes, según argumentó el propio comité que entregó el premio. En esta línea también trabaja el equipo que conforma el Nano-Project. Esta vez, los nanohilos de óxido de zinc se utilizan para generar luz ultravioleta o azul, la cual puede ser convertida con facilidad en luz blanca para la iluminación a partir de una capa fosforada.


-¿Cómo definiría la nanotecnología para que, por ejemplo, un estudiante de secundario la comprenda?

-La definimos como el arte de crear “aparatitos” o materia en el tamaño de 1 a 100 nanometros. Para quien no lo sabe, un nanometro corresponde a una millonésima parte de un milímetro. Es como agarrar un milímetro y dividirlo en un millón. Parece que es insignificante, porque es muy chiquito, pero la física y toda la naturaleza, en general, se comporta muy diferente en ese régimen de tamaño. Si conseguimos manipular la materia o construir "aparatitos" en esas dimensiones, podemos aplicar esas leyes en nuestro mundo macroscópico también, porque podemos armar cosas grandes con los nanoobjetos hechos con esos pedacitos chiquititos que hemos construido. Usamos esos pedacitos nanométricos como si fueran ladrillos para construir algo más grande que va a tener las propiedades novedosas de eso chiquitito.


-¿Qué lugar ocupa Argentina en el mundo nanotecnológico?

 -Argentina tiene muy buenos científicos, reconocidos en el mundo por sus publicaciones. Y empezó hace algunos años a desarrollar innovaciones tecnológicas que ya se están tratando de llevar a nivel comercial, porque cuando hablamos de tecnología, la idea es por un lado facilitar la vida del ser humano para buscar el bien común. La idea es que la tecnología te resuelva problemas, enfermedades, contaminación. Pero, por otro lado, también está la idea de mejorar la capacidad productiva. Hay que tener conocimiento y eso está siendo fomentado por el Estado Nacional, por el Gobierno y por la Fundación Argentina de Nanotecnología, entre otros. El ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, que es un ministerio reciente, ha puesto la nanotecnología como una de las tres líneas estratégicas junto con la biotecnología y las Tics.


Realmente se ve el resultado de ese esfuerzo, porque se han generado centros de investigación y se fomentó la colaboración internacional con centros de excelencia en nanotecnología, de una forma de que haya intercambio de conocimiento. Generalmente, nosotros tenemos más para aprender de ellos, que ellos de nosotros; pero ellos lo que muchas veces buscan es llevarse gente.

Esto es una apuesta, porque uno dice: bueno, yo apuesto en el país, apuesto a que acá podamos empezar a producir conocimiento de punta y alta tecnología y ya lo estamos consiguiendo, sin dudas. La pregunta es si podemos llegar a impactar en la calidad y competitividad de la industria nacional.

-Por último ¿se arrepiente de haber vuelto pese a las dificultades que encontró?

No. No, porque justamente hay señales donde uno ve el fruto del trabajo y hay mucha más satisfacción, justamente gracias al esfuerzo..Además, sentís que estás haciendo una diferencia importante para la región que te vio nacer y crecer. Eso, para mí, es impagable.


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Licenciada en Comunicación Social. Inquieta, curiosa. Amante del periodismo, la música y los libros.