Hay días en que entran al taller a las ocho de la mañana y salen a las siete de la tarde, o incluso más tarde. Después les toca ponerse al día con las materias que cursan en el año. Entre una cosa y otra, un grupo de estudiantes tucumanos está terminando el auto eléctrico con el que competirá por primera vez a nivel nacional. Y mientras trabajan en los últimos detalles, también buscan el apoyo de la gente para llegar mejor posicionados a la largada.
Un desafío de 28 horas para estudiantes: la FACET será sede del Rally Latinoamericano de InnovaciónSon alumnos del Instituto Técnico General Belgrano, de Banda del Río Salí, la única institución tucumana que participará este año en el Desafío ECO YPF 2026. La competencia reunirá a 155 colegios de todo el país entre el 6 y el 8 de noviembre, en el Autódromo Eusebio Marcilla de Junín, Buenos Aires. El equipo viajará el jueves 5 y, antes de partir, espera sumar votos para el auto número 118 en ECO FAN, una competencia paralela que también puede darles ventajas en la pista.
Un proyecto que venían buscando desde hace años
Fabricio Soria Luna, Paula Belén Argañaraz, Santiago Silman y Facundo Quiroga hablaron con LA GACETA sobre los meses de preparación. Los acompañó el profesor Víctor Reyes, quien explicó que la escuela llevaba tres o cuatro años intentando sumarse, pero algunas dificultades habían postergado la participación.
En mayo comenzaron las reuniones con los alumnos y en agosto llegó el kit que entrega la organización, con motor, ruedas, frenos y otros componentes. A partir de esas piezas, el equipo tuvo que diseñar el chasis y desarrollar distintas partes del vehículo, siempre bajo un reglamento común para todas las escuelas. “Lo primero que desarrollamos fue el diseño del chasis”, recordó uno de los estudiantes sobre los primeros pasos del proyecto.
“Principalmente fueron ellos los que nos avisaron a nosotros y nos comunicaron sobre la competencia”, contó otro de los jóvenes sobre el impulso de sus profesores.
Además de los cuatro entrevistados, integran el equipo Juan Ignacio Ponce, Mansur Amado, Nazar Caín Arroyo, Juan Eduardo Zerrizuela, Walter Lucena, Thiago Covacevich e Iván Ponce Carena. Participan también los docentes Marcos Ibarra, Martín Durán, Esteban Quintero y Facundo Consentino.
“La idea es que si bien es la primera vez que participamos, no sea lo último”, señaló Reyes. La intención del colegio es sostener el proyecto en los próximos años e incorporar a nuevos estudiantes.
El número 118 también compite en redes
El desafío no termina en el taller. Los estudiantes abrieron la cuenta de Instagram @itgb.desafioypf, recorrieron cursos, repartieron folletos en Banda del Río Salí y buscaron formas de mostrar el proyecto.
“Empezamos a investigar más o menos qué es lo que le gusta a la gente, qué es lo que más puede llamar la atención, el tema de las fotos, los videos, las historias”, contó Fabricio. El contenido también se organiza entre compañeros: “Él tiene una idea de un video, yo lo edito y ahí lo subimos a la cuenta”, explicó otro de los alumnos sobre cómo trabajan en redes.
La campaña apunta especialmente a ECO FAN, una votación por “Me gusta” en Facebook. Para apoyarlos, hay que entrar al Facebook oficial de Desafío ECO YPF, buscar la publicación identificada con el número 118, correspondiente al Instituto Técnico General Belgrano, y darle “Me gusta”.
Los tres equipos más votados adelantarán cinco puestos en la grilla de largada de la prueba Endurance. El primero también obtendrá una beca para cubrir la inscripción al campeonato de 2027.
“Dentro de todo nos fue bien, mejor de lo que esperábamos”, contó uno de los alumnos sobre la respuesta que recibieron. Sin embargo, todavía necesitan más apoyo para conseguir una mejor posición en la competencia.
Taller, programación y materias por recuperar
El trabajo se dividió entre estudiantes de Electromecánica y Electrónica. Algunos se ocuparon de la estructura, la soldadura y el mecanizado de piezas. Otros desarrollaron el sistema de telemetría, que permite medir datos como la velocidad y la temperatura del motor y de la batería, y transmitirlos al equipo que está en boxes.
Aunque cada uno tenía sus responsabilidades, las tareas no siempre estuvieron tan separadas. “Todos los chicos hicimos de todo un poco”, explicó Facundo, uno de los estudiantes de Electromecánica, quien contó que incluso los compañeros dedicados al diseño colaboraron con la soldadura y otros trabajos del taller.
“Nosotros podemos identificar si hay un problema, de dónde sale el problema”, explicó Santiago uno de los alumnos de Electrónica sobre el sistema que desarrollaron con ayuda de sus profesores. Ese trabajo también fue reconocido por sus compañeros de la otra especialidad. “Los chicos de electrónica hicieron un muy buen trabajo”, destacó uno de los jóvenes de Electromecánica.
La experiencia también los llevó a realizar tareas que no forman parte de sus prácticas habituales. “Es como un aprendizaje extra que uno puede sumar a su experiencia como futuro técnico”, resumieron los estudiante de Electromecánica al recordar las piezas que aprendió a mecanizar para el auto.
Al principio tenían permisos para salir de clase y trabajar en el proyecto dos días por semana. Después el ritmo aumentó. “De lunes a viernes estamos trabajando y hay veces jornada completa”, contó uno de los jóvenes. Esto significó avanzar en el taller sin descuidar las carpetas ni las materias, una organización que cada uno tuvo que asumir.
En Junín los esperan pruebas de velocidad, destreza y resistencia. El equipo sabe que hay escuelas con muchos más años de experiencia, pero no quiere que eso defina su primera participación. “Nosotros somos bebés en comparación de ellos”, reconoció Fabricio y Facundo antes de destacar lo que consiguieron hasta ahora: “Le estamos dando pelea a todo el país”.