Ni el guionista más cínico de la serie distópica Black Mirror se habría atrevido a tanto en un episodio sobre los excesos de la era digital. En China, la frontera entre la simulación algorítmica y la experiencia humana acaba de cruzar una línea tan bizarra como polémica: un grupo musical generado íntegramente mediante inteligencia artificial anunció que apartaba a una de sus cantantes porque estaba “embarazada”.

¿Le preguntaste a la inteligencia artificial dónde invertir?

El insólito episodio involucra a BABYQUEEN, un conjunto de estética K-pop gestionado en la provincia de Liaoning, en el noreste del gigante asiático, que debutó en septiembre en la plataforma Xiaohongshu. La controversia estalló cuando publicaron un comunicado redactado en primera persona por la integrante virtual Mity, acompañado de una selfie donde se la veía en pijama rosa sobre una cama.

En el mensaje, la cantante digital afirmó que, tras analizarlo con su equipo y compañeras, se retiraba temporalmente para descansar y priorizar su salud ante la llegada de un bebé, rogando a los fanáticos que respetaran su privacidad y su nueva etapa de vida. Jamás se mencionó quién era el presunto padre.

La teoría de los tokens agotados

La insólita trama se propagó como reguero de pólvora en las redes sociales chinas, superando los 78 millones de visualizaciones en la plataforma Weibo. Sin embargo, la sorpresa inicial mutó de inmediato en incredulidad, ironía mordaz y un enérgico debate sobre los límites de otorgar rasgos humanos a personajes ficticios.

Entre los miles de comentarios, varios internautas apelaron al humor negro para señalar la inconsistencia física del argumento: “Mity no tiene cuerpo; si los personajes de IA pueden quedar embarazados, ¿deberían cobrar licencias de maternidad y subsidios por crianza?”.

Otros usuarios apuntaron directo al costo del hardware: “Simplemente se quedaron sin dinero para pagar los tokens y recurrieron a una excusa absurda para recortar costos de computación”. La sospecha no tardó en tomar fuerza: generar y renderizar personalidades digitales de manera constante demanda recursos de cálculo que no siempre son sostenibles.

Banalización de la maternidad y disculpas que no alcanzaron

La indignación escaló cuando activistas y observadores acusaron al proyecto de instrumentalizar una experiencia corporal femenina sagrada como un simple truco sensacionalista para cosechar clics. Apenas un día después de la supuesta licencia médica, el grupo lanzó un videoclip musical versionando Next Level, el éxito de la banda surcoreana Aespa, lo que encendió acusaciones de haber orquestado una maniobra barata de tráfico para promocionar su lanzamiento.

Acorralados por el repudio y denuncias de acoso en línea, los creadores debieron emitir un pedido de disculpas en un mensaje que luego eliminaron. Reconocieron que utilizar el embarazo como pretexto de despido fue completamente inapropiado y confirmaron que toda la historia era pura ficción. Además, revelaron que BABYQUEEN no era una megaempresa, sino un proyecto recreativo sin fines de lucro impulsado por un pequeño grupo de estudiantes fanáticas del pop asiático, abrumadas por la carga de sostener varias identidades sintéticas a la vez.

Un modelo de inteligencia artificial eludió por su cuenta el pago de un portal electoral en Estados Unidos

El episodio encendió las alertas académicas. Zhang Yong, especialista en trabajo social de la provincia de Hubei, advirtió que la inteligencia artificial reduce las barreras de producción, pero empobrece las narrativas profundas y traslada a la audiencia la carga de verificar lo que consume. En una sociedad donde los clones digitales ya enfrentan sanciones comerciales por recomendar cosméticos que no pueden sentir, el caso de BABYQUEEN deja una inquietante lección: cuando el algoritmo intenta plagiar la vida biológica para sobrevivir, la distopía tecnológica deja de ser ficción de pantalla y pasa a ser conversación cotidiana.