Las elecciones de 2027 pondrán en juego los destinos de la conducción del país y las gobernaciones provinciales. Pero, también reconfigurarán el poder de fuerzas en el Congreso de la Nación y en este escenario el Senado de la Nación se convertirá en el epicentro de una intensa batalla de poder territorial con 24 bancas de representantes provinciales en disputa.
De los 24 escaños de la Cámara Alta que deberán renovarse, nueve pertenecen al Norte Grande. Esta cifra convierte a la región norteña en una porción determinante para redefinir el equilibrio de fuerzas dentro del recinto a partir de diciembre de 2027.
Una de cada cuatro bancas en disputa en Diputados se definirá en el Norte GrandeLas ocho jurisdicciones que concurrirán a las urnas para elegir sus representantes en la Cámara alta son Catamarca, Chubut, Córdoba, Corrientes, La Pampa, Mendoza, Santa Fe y Tucumán. La distribución abarca tanto a distritos históricamente dominados por el peronismo como a plazas fuertes de la Unión Cívica Radical y el PRO.
A nivel regional, el foco de atención estará puesto en Tucumán, Catamarca y Corrientes, donde se dirimirán las nueve bancas asignadas a la región norteña. En estos territorios se jugarán puestos clave para los armados provinciales que buscan consolidar o disputar el dominio político.
En Catamarca, la nómina de senadores cuyo mandato vence en 2027 comprende a Guillermo Andrada (Convicción Federal), Lucía Corpacci (Justicialista) y Flavio Fama (Unión Cívica Radical). Los tres nombres expresan los matices y tensiones entre el oficialismo local y la oposición radical.
Por el lado de Corrientes, las bancas en juego corresponden a Carlos Espínola (Provincias Unidas), junto a los radicales Mercedes Valenzuela y Eduardo Vischi. Se trata de una provincia de fuerte impronta radical donde las alianzas cruzadas serán determinantes para definir los triunfos.
Industriales del Norte Grande pidieron al Senado aprobar el proyecto de ley de biocombustiblesEn Tucumán, la renovación afectará a Beatriz Ávila, integrante del monobloque Independencia, y a los representantes del peronismo Juan Luis Manzur (Justicialista) y Sandra Mendoza (Convicción Federal). Si bien el ex mandatario asumió el escaño en 2023, lo hizo en reemplazo de Pablo Yedlin, quien llegó a la Cámara alta en 2021 y renunció a la banca para poder asumir como diputado, cargo que ocupa desde entonces.
Recinto reformado
A nivel de armados parlamentarios, el bloque Convicción Federal, conducido por Carolina Moisés, arriesgará dos de sus tres bancas en el recinto.
Si se analizan los bloques mayoritarios, la oposición agrupada en el bloque Justicialista expondrá seis de sus 21 escaños en el recinto. Esta situación obligará al espacio peronista a trazar un meticuloso despliegue territorial para resguardar su caudal de votos y no perder terreno en el recinto, sin importar que quien se siente en el sillón de Rivadavia, en diciembre del próximo año.
La Libertad Avanza (LLA), por su parte, llega al escenario electoral con un escenario cuantitativamente ventajoso, ya que de sus 21 bancas totales solo se pondrán en disputa dos. Con escaso margen de pérdida, el espacio libertario arranca la contienda con altas expectativas de expansión y la ilusión de ser el bloque mayoritario en un hipotético segundo mandato de Javier Milei.
Acevedo: “No exigimos otra cosa que equidad e igualdad en el trato para el Norte Grande”En contraposición, la Unión Cívica Radical aparece como la fuerza política más vulnerable del tablero al arriesgar ocho de sus diez bancas actuales. La UCR se enfrenta al desafío crítico de revalidar su peso en las urnas ante la arremetida de nuevas expresiones políticas.
Sumadas las bancadas principales, 16 de las 24 bancas a renovarse están concentradas en La Libertad Avanza (2), el bloque Justicialista (6) y la UCR (8). Este núcleo concentrará la parte sustancial de la disputa en el Congreso.
Con este escenario de fondo, LLA parte con ventajas para proyectar su crecimiento político. En provincias como Tucumán, Corrientes y Catamarca, el partido libertario sueña con conquistar bancas propias que fortalezcan su bloque parlamentario y le permiten reducir la dependencia de alianzas con fuerzas provinciales para avanzar con su agenda política, social y económica.