¿Qué tienen en común una hormiga y las dimensiones del universo?, se pregunta un motoUber mientras recorre las calles tucumanas. “Como delivery, poeta o pastor, la pregunta es la misma y las respuestas son ilimitadas”, contestan Isaías Salvatierra y Lucía Dzienczarski, autores de “Antología de lo inexplicable o Las buenas intenciones” (además de protagonista y directora, respectivamente), la obra teatral que se estrenará esta noche a las 21.30 en La Sodería (Juan Posse 1.141).
“Los motoUber se han vuelto protagonistas de la vida cotidiana: trasladan objetos, alimentos y personas, sosteniendo una economía cada vez más precaria. Tomamos a estos trabajadores como punto de partida para imaginar las distintas formas de habitar y explicar la realidad”, le plantea Dzienczarski en diálogo con LA GACETA.
Destino San Javier quiere estar “De cerca” con su público“Entre la poesía y lo absurdo, se construye un recorrido por las creencias y las explicaciones con las que intentamos darle sentido a la existencia. Una búsqueda que atraviesa lo cotidiano y lo extraordinario, lo terrenal y lo sagrado, para preguntarse qué queda de nuestras convicciones cuando aquello en lo que confiábamos deja de ofrecer respuestas”, agrega.
- ¿Qué representa ese trabajo en tiempos pospandemia?
- Son la calle, la rapidez, la urgencia y un individualismo muy extremo bajo el formato de una aplicación que te pide hacer más para que te vaya mejor, con la lógica de la autoexigencia y del “jefe propio”. Casi ningún trabajo garantiza llegar tranquilo a fin de mes y cientos de personas destinan su tiempo (como jornadas laborales o sobrantes de horas que eran de ocio y descanso para seguir trabajando) para sumar algunos pesos en medio de una desgarradora precariedad laboral, social y política, para pagar deudas, sostenerse o pagar la tarjeta. Estamos en un borde muy preocupante, porque el calendario no permite proyectar: vivimos el día a día, con suerte de semana en semana.
Teatro tucumano: “Poly”, la mascota que permite hablar de los vínculos- ¿Qué llevan en su caja?
- Quien lleva objetos o personas permite imaginar a quienes traslada y cómo confluyen o chocan esos mundos. Si antes eran las historias de taxistas, ahora las de los motoUber hacen aflorar conversaciones con viento en la cara y un casco prestado.
- ¿Hay un refugio en el fanatismo -sea religioso o político- cuando todo el resto fracasa?
- La obra se mueve en esas búsquedas y tipos de relación con lo espiritual. Nuestro motoUber recorre distintas realidades y se encuentra con distintas formas de lo religioso en tanto salvación, como estafa o como una energía en la intimidad que nos permite confiar. Hay algo roto y la sensación de colectivo se busca como refugio, como relato, como realidad, como costumbre y también como sensación de certeza. Necesitamos una ficción, un relato que nos permita seguir a pesar de tanta cosa, aunque por momentos no pueda o incluso no sea suficiente. Pero la necesitamos y la terminamos buscando. Si estamos en un momento complejo es porque algo no ha funcionado; entonces, ¿en qué creer? ¿Vale la pena?
Teatro: una trama amorosa en “La sirvienta patrona”- ¿Lo colectivo es la salida ante la crisis?
- Tenemos que poder sentirla más seguido, no solo cuando ganamos el mundial. Volverse red probablemente sea la única forma de salir de la crisis. Hay que poder imaginar que esa fuerza colectiva tan poderosa también parte de lo individual y se teje con la de los demás.
- ¿Buscar las respuestas a lo cotidiano desde el teatro les permite abrir un universo más amplio?
- Nos permite abrir un universo más íntimo, una forma de mirar el mundo. Mientras armábamos la dramaturgia con Isaías, descubrimos nuestras formas de percibir lo espiritual y lo religioso y surgían preguntas que la obra nos fue respondiendo. No importa en qué crea cada quien (en la medida en que sea respetuosa de las demás y no haga daño); lo importante es esa fuerza misteriosa que se crea adentro y que nos permite seguir mirando el sol, caminar y salir al mundo. Sostener el cuerpo en medio del contexto. Incluso darnos la confianza para cambiar algo del cotidiano. Sea lo que sea, el deporte, la fe, un relato...
- ¿Somos una sociedad al límite?
- La tasa de suicidios ha aumentado notablemente. El borde está muy cerca y tener una respuesta o una mano que nos permita seguir acá se vuelve significativo; es una sensación de que todavía podemos hacer algo aunque al Gobierno no le interese. Desde lo íntimo se despliega un mundo de posibilidades y de vínculos para pensar qué hacemos ahora.