Los Fondos de Asistencia Laboral (FAL)se preparan para irrumpir en el mercado de capitales argentino con un volumen potencial de recursos que podría alcanzar los U$S 10.000 millones al cabo de sus primeros cinco años de funcionamiento. Según datos de la Comisión Nacional de Valores (CNV), el esquema ya cuenta con 54 sociedades gerentes, 121 fondos comunes de inversión y dos fideicomisos financieros inscriptos para administrar los aportes de las empresas.

El FAL entra en vigencia el 1° de noviembre: cuánto aportarán las empresas y qué deben hacer

El nuevo sistema abrirá una etapa inédita para el sector financiero local: los administradores deberán gestionar grandes volúmenes de dinero destinados a cubrir futuras indemnizaciones laborales, aunque sin conocer con precisión cuándo necesitarán disponer de esos recursos los empleadores.

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De acuerdo con el esquema previsto, los aportes se acumularán durante 2027 y serán transferidos a las entidades elegidas por las empresas a través del Banco Nación, por instrucciones de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Cada empleador deberá indicar al organismo recaudador qué FAL recibirá sus contribuciones.

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Desde la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión (Cafci) destacan que el mecanismo representa una novedad para una industria acostumbrada a administrar carteras cuyos titulares deciden cuándo depositar o retirar su dinero. En este caso, los fondos deberán estar preparados para responder a las necesidades de liquidez de un tercero: el trabajador que tenga derecho a cobrar una indemnización.

La puesta en marcha del sistema también exige desarrollar nuevos procedimientos operativos y mecanismos de pago. Valentín Galardi, presidente de la Cafci, señaló que, hasta hace algunas semanas, los equipos técnicos de las administradoras y de ARCA continuaban trabajando en la instrumentación del mecanismo.

El desafío de administrar fondos sin conocer cuándo se necesitarán

Durante un encuentro organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en Córdoba, Galardi advirtió que los FAL reunirán características propias de los inversores institucionales, como las antiguas Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), aunque tendrán una diferencia central: la dificultad para anticipar cuándo deberán afrontar los pagos.

“Esto supone la aparición embrionaria de un inversor institucional que tiene grandes volúmenes bajo administración, pero tiene capacidad de prever las demandas de liquidez del inversor”, explicó el directivo.

En ese sentido, remarcó que el volumen de recursos administrados no alcanza por sí solo para definir a un inversor institucional de largo plazo. También resulta determinante la posibilidad de proyectar los compromisos futuros y organizar las inversiones en función de esas necesidades.

Con los FAL, esa previsibilidad será inicialmente limitada. Los administradores deberán diseñar carteras de inversión sin saber con exactitud en qué momento las empresas necesitarán recurrir a los fondos para pagar indemnizaciones por despidos.

Por eso, Galardi consideró que sería conveniente que los empleadores pudieran anticipar, al menos de manera aproximada, cuándo podrían necesitar esos recursos. Esa información permitiría planificar mejor la liquidez y evitar que las administradoras deban desprenderse de inversiones en momentos desfavorables del mercado.

“Los administradores de carteras se van a encontrar con una absoluta novedad”, sostuvo el titular de la CAFCI al referirse a la necesidad de construir portafolios para inversores cuya demanda de liquidez no puede preverse con precisión.

El directivo estimó que, al menos durante la primera etapa, los FAL funcionarán como inversores institucionales de mediano y largo plazo. Con el paso del tiempo, la acumulación de datos históricos sobre despidos e indemnizaciones podría ayudar a identificar patrones estacionales y mejorar las proyecciones de liquidez.

A diferencia de los fondos previsionales tradicionales, en los que los administradores pueden estimar cuándo sus beneficiarios alcanzarán la edad de jubilación, los FAL estarán expuestos a decisiones empresariales y a las fluctuaciones del mercado laboral, factores que dificultan anticipar el momento y el monto de los desembolsos.

En qué podrán invertir los Fondos de Asistencia Laboral

Otro de los desafíos que identifican los actores del sector es la limitada variedad de instrumentos habilitados para invertir los recursos. La normativa establece restricciones por tipo de activo, emisor y jurisdicción, con el objetivo de encuadrar la administración de los fondos dentro de parámetros determinados.

Entre las alternativas previstas se encuentran:

- Deuda del Estado nacional: letras de capitalización (LECAP), bonos de capitalización (BONCAP) y títulos soberanos a tasa fija, ajustados por CER, vinculados a la tasa TAMAR, duales o atados al dólar. Esta categoría no tiene un límite específico de inversión dentro del esquema descripto.

- Bonos provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: deben contar con oferta pública, negociación en mercados autorizados por la CNV y calificación de riesgo AAA local otorgada por al menos dos agencias. El límite es del 15% del fondo, con un máximo del 5% por jurisdicción.

- Obligaciones negociables de empresas privadas: deben cotizar en el mercado y contar con calificación AAA. La exposición máxima es del 20% del fondo, con un tope del 10% por emisor.

- Depósitos bancarios: se permiten colocaciones en cuentas a la vista o a plazo fijo en entidades autorizadas por el Banco Central. El límite es del 15% por entidad financiera.

Alexia Rosenthal, presidenta de la Cámara Argentina de Fideicomisos y Fondos de Inversión Directa (Cafidap), consideró que las alternativas disponibles todavía son acotadas, aunque manifestó expectativas de una ampliación futura.

Entre las posibilidades que se analizan para una etapa posterior figura la incorporación de obligaciones negociables emitidas por empresas medianas que cuenten con garantías, una alternativa que podría ampliar las oportunidades de financiamiento para el sector privado.

La composición de las carteras será determinante para equilibrar la rentabilidad de los recursos con la necesidad de disponer de liquidez cuando las empresas deban afrontar sus obligaciones laborales.

Cuándo comenzarán a funcionar los FAL

La puesta en marcha de los Fondos de Asistencia Laboral está prevista para el 1 de diciembre, luego de una postergación del cronograma original. A partir de esa fecha, comenzarán a recibir aportes correspondientes a los salarios de noviembre.

Durante los 12 meses siguientes, los recursos se acumularán en las cuentas de los fondos seleccionados por las empresas. Según el cronograma informado, en enero de 2028 comenzarán a utilizarse para financiar indemnizaciones laborales.