Se cumple una semana desde que Raúl Alfredo Moyano desapareció en el cerro Ñuñorco, en Tafí del Valle, y el operativo para encontrarlo continúa sin resultados.

El docente rural jubilado de 59 años, que reside en Bariloche desde hace años, había llegado a la provincia para visitar a su familia. El último registro de su paradero corresponde al lunes 12 de octubre, cerca de las 11 de la mañana, cuando comenzó a subir hacia la cumbre.

Desde entonces, rescatistas, baqueanos voluntarios y fuerzas de seguridad recorren senderos de montaña y sectores de difícil acceso. Según confirmaron fuentes a LA GACETA, hasta anoche no había novedades.

En las últimas horas se habría sumado un equipo especializado de Gendarmería Nacional, que se comenzaría con una recorrida desde este lunes.

Las imágenes difundidas el domingo mostraban un terreno complejo, con pendientes pronunciadas y suelo inestable. "El equipo humano de fuerzas de seguridad y baqueanos voluntarios está dando todo", señalaron desde el operativo.

Quién es Raúl Moyano

Oriundo de Río Seco, Moyano pasó gran parte de su vida adulta en la Patagonia y se estableció en Bariloche. Además de su trayectoria como docente rural, tiene experiencia en trekking y actividades de montaña. 

Su hermano destacó que no se trata de una persona ajena a los recorridos por zonas agrestes: suele realizar caminatas, visitar refugios y mantenerse activo al aire libre. 

DESAPARECIDO. Moyano fue visto por última vez el lunes 12 de octubre.

Esa experiencia es, justamente, uno de los aspectos que genera interrogantes en torno a su desaparición, ya que conoce las actividades de montaña y tiene práctica en este tipo de travesías.

La niebla como principal hipótesis

El cerro Ñuñorco se encuentra al sur del Valle de Tafí. Una de las hipótesis que manejan los rescatistas es que las condiciones meteorológicas hayan influido en su desaparición. Según la información disponible, una densa niebla habría reducido la visibilidad en los senderos de altura y provocado que el andinista se desorientara. 

Con el paso de los días, la preocupación crece entre sus familiares y los equipos de búsqueda, que enfrentan un escenario cada vez más adverso por las bajas temperaturas y la extensión del área a cubrir.