La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse en septiembre y superó las expectativas del mercado. El índice de precios al consumidor (IPC) aumentó un 0,6% mensual y acumuló una suba interanual del 3,7%, impulsado principalmente por el encarecimiento de los combustibles. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, también mostró incrementos.
Milei viajará otra vez a Estados Unidos para respaldar a Trump y recibir reconocimientosSegún los datos publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), la variación interanual alcanzó su nivel más alto desde mayo, cuando había llegado al 4,2%. En la comparación mensual, en tanto, el avance fue el mayor desde abril.
Trump reclama el Nobel de la PazLa medición subyacente -que excluye los precios de los alimentos y la energía- registró un incremento del 0,3% respecto de agosto y del 3,7% en los últimos 12 meses. Este indicador es seguido de cerca por las autoridades monetarias para evaluar la persistencia de las presiones inflacionarias.
Donald Trump anunció un alto el fuego energético entre Rusia y UcraniaLos combustibles impulsaron la suba de los precios
El principal factor detrás de la aceleración de septiembre fue el aumento de los combustibles. El precio de la nafta avanzó un 9,1% durante el mes y explicó más de la mitad de la suba mensual del IPC general. Se trató del mayor incremento desde marzo, el primer mes completo desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
El índice de energía, por su parte, subió un 5,2% en septiembre, luego de haber registrado un avance del 2,1% en agosto. La evolución de estos precios volvió a poner de manifiesto el impacto que las tensiones geopolíticas pueden tener sobre el costo de vida en la mayor economía del mundo.
Los gastos de vivienda también contribuyeron al incremento general. Ese componente aumentó un 0,4% mensual, por encima del 0,3% registrado en agosto.
La Reserva Federal, ante un escenario más complejo
El repunte de la inflación agrega presión sobre la Reserva Federal (Fed), que debe evaluar la evolución de los precios antes de definir los próximos pasos de su política monetaria. Un aumento de la inflación por encima de lo previsto puede reducir el margen para recortar las tasas de interés y mantener abierto el debate sobre la necesidad de sostener una política monetaria restrictiva.
La persistencia de la inflación subyacente también representa una señal de atención para los responsables de la política monetaria, ya que muestra que las presiones sobre los precios no se limitan exclusivamente a los combustibles.