De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), durante el fin de semana largo por el 12 de octubre, 1,49 millones de turistas viajaron por el país, generando un impacto económico directo de $ 313.610 millones.

La cantidad de viajeros creció 3,5% frente al mismo feriado de 2025, lo que reflejó una mejora en la actividad, aunque con diferencias importantes entre destinos.

A pesar del aumento en la cantidad de turistas, la estadía promedio se redujo de 2 a 1,8 días, una caída del 10% interanual. Este comportamiento confirmó la tendencia hacia escapadas más breves, en las que los viajeros buscaron aprovechar el feriado sin extender demasiado su permanencia. La reducción de los días de alojamiento y del consumo terminó condicionando el impacto económico global de la actividad.

Fin de semana largo: una familia necesita más de $ 1 millón promedio para pagar transporte y alojamiento

El gasto promedio diario por turista alcanzó los $ 116.900, con un incremento real del 5% frente a 2025, descontada una inflación interanual del 22,1%. Sin embargo, el gasto total de $ 313.610 millones representó una caída real del 2,2%.

Así, aunque viajaron más personas y cada una gastó más por día en términos reales, la menor duración de las estadías hizo que el movimiento económico total resultara inferior al del año anterior, una vez descontado el efecto precios.

El transporte aéreo tuvo un movimiento importante. Aerolíneas Argentinas registró 160.532 reservas para viajar entre el 9 y el 12 de octubre, con un crecimiento interanual del 16% en los vuelos de cabotaje y una ocupación del 88% en esas rutas. Entre los destinos más elegidos se destacaron Bariloche, Córdoba, Mendoza, Puerto Iguazú y Ushuaia.

Destinos

El comportamiento turístico volvió a mostrar una fuerte presencia de viajes de cercanía, reservas de último momento y decisiones de consumo selectivas. En muchas provincias, las reservas anticipadas fueron moderadas y mejoraron sobre la fecha.

Los mejores desempeños se concentraron en destinos que combinaron grandes acontecimientos, gastronomía, naturaleza y propuestas culturales. La Fiesta Nacional de la Cerveza, en Villa General Belgrano, Córdoba; Bariloche a la Carta, en Río Negro; el Harlem Festival, en Santa Fe; y la Fiesta Nacional del Caballo, en Tucumán, fueron algunos de los eventos destacados.

El clima fue un factor condicionante en el inicio del fin de semana, con un panorama de marcada inestabilidad en buena parte del país. Las lluvias, la elevada humedad y las temperaturas frescas para la época afectaron especialmente al centro y este del territorio nacional, mientras que en el noreste se pronosticaron tormentas de mayor intensidad. En las regiones cordilleranas y patagónicas predominaron las bajas temperaturas y la nubosidad.

Estas condiciones influyeron en las salidas espontáneas, los desplazamientos de corta distancia y las actividades al aire libre, aunque su impacto sobre el movimiento turístico fue diferente según cada destino.

Un fin de semana de contrastes

Respecto de las expectativas iniciales, los mejores resultados se observaron en algunas localidades de Tucumán, Córdoba, Catamarca y Santa Fe, mientras que en la Patagonia sobresalieron Bariloche y Puerto Madryn, ambos lugares con ocupaciones cercanas al 80%. 

En contraste, destinos como Posadas y algunas regiones del Chaco mostraron un movimiento más limitado. Las diferencias no solo se dieron entre provincias, sino también dentro de cada territorio, donde ciertas localidades concentraron buena parte de los visitantes.

La agenda de acontecimientos fue uno de los principales motores del movimiento turístico. Las fiestas populares, los festivales musicales, las ferias gastronómicas y las competencias deportivas contribuyeron a atraer visitantes hacia destinos que, fuera de estas celebraciones, suelen registrar una demanda más reducida. 

Desde las grandes ciudades hasta pequeñas localidades del interior, la realización de actividades permitió ampliar la oferta turística y generar oportunidades para los sectores gastronómico, comercial y de alojamiento. La coincidencia de múltiples celebraciones con el feriado reforzó el papel de los eventos como herramientas para dinamizar las economías regionales.

"Las escapadas de corta duración y los viajes de cercanía volvieron a tener un papel destacado. En numerosas provincias, las estadías se ubicaron alrededor de las dos noches, mientras que el uso del automóvil particular facilitó los desplazamientos entre localidades próximas. También se observó una presencia importante de excursionistas, especialmente en destinos con buena conectividad con los grandes centros urbanos. Las reservas de último momento continuaron siendo relevantes, lo que generó diferencias entre las expectativas iniciales y el movimiento turístico registrado durante el fin de semana", señaló el informe.

El turismo de naturaleza mantuvo su capacidad de atracción, con propuestas muy diversas según la región. Los destinos cordilleranos y patagónicos ofrecieron paisajes de montaña, senderismo, glaciares y avistaje de fauna, mientras que en el Litoral se destacaron los humedales, los recorridos náuticos y la pesca deportiva. En Cuyo y el Noroeste, los circuitos del vino, las termas, los paisajes de altura y el patrimonio cultural complementaron la oferta. Esta diversidad permitió que muchos visitantes combinaran actividades al aire libre con experiencias gastronómicas, culturales y recreativas.

En lo que va de 2026 se registraron ocho fines de semana largos, en los que viajaron 12.939.094 turistas, con una estadía promedio de 2,37 días y un gasto diario promedio de $ 111.282. El impacto económico acumulado alcanzó los $ 3,4 billones.

El gasto

Una familia tipo de cuatro integrantes necesitó, en promedio, $ 1.072.600 para cubrir transporte en micro y alojamiento durante el fin de semana largo, según un relevamiento del Instituto de Economía de la UADE. 

El monto representó el 53% de un salario formal promedio y fue un 4,2% más alto en términos reales que un año atrás. Bariloche y San Martín de los Andes estuvieron entre los destinos más caros, mientras que San Antonio de Areco, Colón y Mar del Plata ofrecieron alternativas más económicas.

El cálculo no incluyó comidas, excursiones ni otros gastos, lo que elevó aún más el presupuesto necesario para viajar.