A poco más de un mes de la llegada de León XIV a la Argentina, la Iglesia comenzó a buscar apoyo económico entre empresarios para afrontar los gastos de la visita papal. La organización trabaja con un margen de tiempo acotado y, según fuentes vinculadas al viaje, el aporte que deberá realizar el Vaticano rondará los U$S30 millones.

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La convocatoria a empresarios se realiza con discreción. Algunos ya confirmaron aportes, mientras que otros mantienen conversaciones con la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). El universo de colaboradores, sin embargo, todavía es reducido y la colecta no alcanzó el volumen esperado por los organizadores.

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“Con algunos, por ahora, estamos apenas en el nivel de la charla”, señalaron desde la CEA.

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Entre los empresarios con vínculos históricos con la Iglesia que fueron contactados aparecen Marcos Bulgheroni, Eduardo Eurnekian y Jorge Brito, aunque desde sus entornos evitaron brindar detalles sobre eventuales contribuciones.

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En paralelo, varias compañías ya confirmaron su participación y realizaron desembolsos. Según consta en el sitio oficial de la visita, entre ellas figuran Santander, Edenor, Edemsa, Mercedes-Benz, Establecimiento Metalúrgico GCD, Dolmen Buenos Aires Hotel, Hoopla y Mercado McCann.

Una visita con altos costos de organización

El financiamiento privado deberá cubrir parte de los gastos de traslados, alojamiento, infraestructura e insumos necesarios para las actividades que realizará el Papa durante su estadía.

Algunas colaboraciones se vinculan directamente con la infraestructura que utilizará León XIV. Por ejemplo, Mario Montoto y Alejandro Roemmers asumieron los costos de refacciones en la Nunciatura Apostólica, en Recoleta, donde se alojará el Pontífice.

También se sumaron instituciones educativas religiosas. El Colegio Champagnat y el Colegio Marista Nuestra Señora de Luján, entre otros establecimientos, recibirán a peregrinos, sacerdotes y religiosos provenientes de distintas provincias.

La organización contempla además el traslado de fieles y participantes desde diferentes puntos del país.

Uno de los elementos centrales será el transporte del Papa. Aerolíneas Argentinas estará a cargo de los vuelos de León XIV entre Montevideo, Buenos Aires, Córdoba y Lima, en el marco del itinerario previsto para la visita.

A esto se sumarán dos papamóviles que serán utilizados durante las actividades en Buenos Aires y Córdoba y que serán preparados por Toyota.

El Estado también aportará infraestructura

El financiamiento del viaje no recaerá exclusivamente sobre la Iglesia y las empresas privadas. Los gobiernos de la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Córdoba asumirán los gastos correspondientes a sus respectivas jurisdicciones.

El Gobierno nacional, por su parte, se hará cargo de la seguridad del Pontífice y del soporte técnico para la transmisión televisiva internacional.

La cobertura requerirá cámaras, grúas, pantallas y estructuras especiales. La señal oficial será responsabilidad del Vaticano, pero utilizará parte de la infraestructura provista por el Estado argentino y servicios de empresas privadas contratadas para la operación técnica.

El desafío de financiar la visita

Los viajes papales suelen contar con distintas fuentes de financiamiento: aportes del Vaticano, donaciones particulares, contribuciones de gobiernos y empresas y recursos derivados de la comercialización de productos vinculados con la visita.

La Argentina presenta, sin embargo, un escenario particular. La Iglesia enfrenta el desafío de financiar una visita de gran magnitud en un contexto económico en el que empresas y familias mantienen un mayor control sobre sus gastos.

En la CEA confían, de todos modos, en que la convocatoria masiva que genera la llegada del Papa ayude a movilizar recursos y voluntarios.

Un antecedente reciente alimenta esas expectativas. La última peregrinación a Luján reunió a unos 2,5 millones de personas, según estimaciones difundidas por la Iglesia. La cifra anticipa una movilización de grandes dimensiones para la misa que León XIV celebrará en esa ciudad el **miércoles 11 de noviembre, último día de su visita.

La magnitud de la convocatoria también implica un desafío logístico: alojamiento, transporte, alimentación, atención sanitaria, seguridad e infraestructura para recibir a cientos de miles de peregrinos.

Empresarios, Iglesia y aportes reservados

Una parte de los aportes empresariales se maneja bajo estricta reserva. Algunos empresarios que ya realizaron contribuciones pidieron expresamente que sus nombres no sean difundidos.

La Iglesia también apela a vínculos construidos durante años con empresarios y compañías que ya colaboraron en otras actividades. La expectativa es que esas relaciones permitan completar el financiamiento necesario para una visita que tendrá una fuerte exposición internacional.