El vocero presidencial Adrián Ravier trazó un balance del programa económico de Javier Milei, defendió el equilibrio fiscal como uno de los pilares de la transformación impulsada por el Gobierno y proyectó un escenario de fuerte expansión para los próximos años. Durante su participación en el Programa Argentina Andina, realizado por la Fundación Federalismo y Libertad, el economista aseguró que el país atraviesa una situación sustancialmente diferente a la de diciembre de 2023 y puso especialmente la mirada en 2028.
“Vamos a tener un 2028 probablemente de enorme crecimiento económico”, sostuvo Ravier. Según explicó, buena parte de esa expectativa está vinculada con las inversiones previstas para los próximos años y con la posibilidad de que se despejen las dudas respecto de la continuidad del programa económico.
Ni saludo ni charla: el frío cruce entre Adrián Ravier y Malena Galmarini en LA GACETAEl economista dedicó buena parte de su exposición a comparar la situación recibida por Milei con los indicadores actuales. En ese sentido, identificó al déficit fiscal como uno de los problemas históricos de la Argentina y consideró que el actual Gobierno consiguió modificar una dinámica que había atravesado administraciones de diferentes signos políticos.
Ravier destacó la reducción de la estructura estatal, la disminución del número de ministerios y el recorte del empleo público. Según los números que presentó, el gasto público pasó de representar aproximadamente el 45% del PBI al 30%. “Esto es un mensaje fundamental de un gobierno liberal”, afirmó al reivindicar el equilibrio fiscal como condición para evitar recurrir a emisión monetaria o endeudamiento para financiar el déficit.
También defendió la política monetaria y cambiaria. Frente al debate sobre un eventual atraso del dólar, reconoció que existe una discusión abierta, aunque rechazó esa interpretación. Argumentó que la economía argentina es actualmente más competitiva debido al ordenamiento macroeconómico, la desregulación, una menor carga estatal y el fortalecimiento de las reservas.
“Nosotros pensamos que no hay atraso cambiario”, dijo. Para Ravier, comparar el actual tipo de cambio con promedios históricos sin considerar las modificaciones estructurales de la economía conduce a una lectura incompleta.
Otro de los ejes estuvo puesto en las reformas. El economista destacó el proceso de desregulación y sostuvo que el objetivo es terminar con lo que definió como una “máquina de impedir” construida alrededor del Estado durante las últimas décadas. También ponderó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que vinculó con proyectos en energía y otros sectores estratégicos.
En ese contexto, consideró que las inversiones que comenzaron a concretarse todavía representan una porción limitada de las previstas para los próximos años. Energía, minería y las economías regionales aparecen, desde su perspectiva, entre los sectores con mayor potencial para impulsar las exportaciones y sostener el crecimiento.
En Tucumán, Adrián Ravier defendió la compra de tierras por extranjeros: “No estamos vendiendo la Argentina”Ravier también hizo referencia a la infraestructura. Defendió el cambio hacia un esquema de participación privada en las rutas nacionales y sostuvo que el modelo permitirá recuperar corredores sin recurrir al financiamiento mediante emisión o deuda. Reconoció, sin embargo, que durante los primeros años de gestión las inversiones en infraestructura fueron escasas.
Hacia el final de la presentación, el economista incorporó los datos sociales a su balance. Atribuyó la reducción de la pobreza principalmente a la desaceleración inflacionaria y sostuvo que la baja de los precios de la canasta básica permitió mejorar la capacidad de compra de los hogares. “Argentina ya es un país muy distinto al que teníamos en diciembre del 2023”, resumió.
De todos modos, Ravier reconoció que la coyuntura presenta dificultades. Mencionó una caída superior al 2% en el último dato de actividad expuesto durante su presentación y señaló que el escenario internacional también se volvió más complejo para las economías emergentes. Además, admitió una revisión a la baja de las expectativas de crecimiento.
Pese a ese escenario, mantuvo su diagnóstico favorable sobre el rumbo económico. Su argumento fue que, aun con una expansión más moderada en el corto plazo, la continuidad de las reformas y la llegada de nuevas inversiones podrían abrir una nueva etapa de crecimiento.