Por José Antonio Romero Feris
Para LA GACETA - TUCUMÁN

-¿Cómo ves la coyuntura argentina actual?

-Me gustaría conectarla con la coyuntura mundial. Lo que estamos viendo son tiempos de confusión y agresión. Pero lo que vemos a nivel mundial es mucha más confusión y mucha más agresión. En comparación con el mundo, Argentina está mejor porque tiene menos dudas sobre lo que tiene que hacer. Debe desarrollarse respetando la democracia. Tenemos dudas sobre cómo tenemos que desarrollarnos. Están los que apuestan a la industria y los que prefieren las exportaciones primarias. Están los que creen que hay que distribuir en los conurbanos y quienes creen que hay que desconurbanizar. Pero creo que nadie cuestiona la democracia y el desarrollo. Mientras que en el mundo los que están desarrollando las nuevas tecnologías están proponiendo una pausa en ese desarrollo. Los grandes líderes de la IA están pidiendo que los controlen, que no los dejen seguir porque se les puede ir de las manos. Estoy hablando de Dario Amodei, Elon Musk y Sam Altman. Los que están construyendo el futuro le temen. En ese mundo confuso, hay más agresión. En Argentina es retórica, se critican las formas y los insultos. En el mundo caen bombas en capitales. En 2026 ya hubo una docena bombardeadas. Kiev, Moscú, Caracas, Teherán, Tel Aviv, etc. Argentina no está en guerra, no es un país autoritario y lo que tiene es un problema económico. Debe encontrar la dirección del desarrollo. Comparada con el resto del mundo, la Argentina está mejor.

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-¿Cómo ves el funcionamiento de las instituciones?

-Hay dos instituciones que funcionan bien, dos de los tres poderes. El Ejecutivo funciona bien, no porque me guste el presidente sino porque es una agencia del Estado que cambia en los períodos determinados por la Constitución de acuerdo a lo establecido por los votos. El Congreso, que fue muy criticado en estos más de 40 años de democracia, nunca fue ni escribanía ni palo en la rueda. En los períodos en que los gobiernos tenían mayoría, el Congreso también requería cosas, habitualmente en negociaciones con los gobernadores. Ahora, el presidente Milei, al que algunos acusan de autoritario, está todo el tiempo negociando. Pasa leyes cuando negocia bien y cuando quiere llevarse todo puesto, el Congreso lo frena. El Congreso con todos sus problemas –el mayor es su falta de profesionalización, con legisladores amateurs y numerosísimas comisiones- funciona. El poder que falla es el judicial. La deuda de la Argentina deriva de sus jueces. Me refiero a los federales. Tuvimos dos excelentes cortes supremas, la de Alfonsín y la de Néstor Kirchner. La Corte hoy no es el problema –su problema es que tiene dos vacantes-; el problema es Comodoro Py, los jueces que tienen que juzgar la corrupción y que todo el tiempo cajonean causas. El Ejecutivo y el Legislativo se reciclan democráticamente mientras hay una casta judicial enquistada. Este Gobierno, más que los anteriores, reprodujo la familia judicial.

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-¿Y la situación con Brasil?

-Es menos mala de lo que aparece en los titulares. Los líderes se desagradan profundamente y a veces se insultan. Retiraron los embajadores. En términos diplomáticos la situación es un desastre. En términos de comercio exterior, la situación sigue como antes. No se deterioró por la acción de los presidentes. El acuerdo con la Unión Europea sigue en marcha. Lo que funciona del Mercosur funciona solo y el resto no funcionaba ni cuando los presidentes se llevaban bien. Hoy las relaciones entre Brasil y Argentina son estructurales, dependen de la economía. Los dos producimos soja y se la vendemos a China.

-La política económica debe mantener el equilibrio pero debe atender los problemas de la gente.

-Los estudios de opinión coinciden con eso. Hay una mayoría que está insatisfecha con la situación pero también una mayoría no quiere volver al pasado. No están felices con el gobierno actual pero serían más infelices con el anterior. Eso le da al gobierno de Milei un colchón para cambiar las cosas. Este es un año par. Debe llegar con creciente popularidad al impar. Este es un año para ahorrar y sufrir, el que viene deberá generar satisfacción para ganar las elecciones.

-¿Qué crees que deberían hacer los gobernadores?

-Tienen una responsabilidad sobre la provincia que gobiernen. Entiendo que todos creen que es la responsabilidad prioritaria y que eso implica la disposición de sacrificar intereses menores. Ningún gobierno es electo para sacrificar su provincia en el altar del país. En este momento están definiendo qué les conviene a los dos. La mayoría de los gobernadores tiene un problema de confianza. No le cree al gobierno nacional que si entrega la suspensión de las PASO no les presentará candidatos para disputarles la gobernación. Es un problema de confianza porque las decisiones se toman en tiempos diferentes. La única forma de reformar este problema es juntar las fechas de la reforma electoral y la constitución de las listas.

-¿Ves alguien en la oposición?

-En el escenario actual hay un único candidato nacional que es el Presidente. En la oposición hay varios candidatos provinciales. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, la lideresa de ese espacio inhabilitada, Sergio Massa (también de la provincia de Buenos Aires) y los demás gobernadores que van por su reelección. Pullaro, Llaryora, Frigerio, etc. No hay candidato nacional. Los gobernadores peronistas están haciendo acuerdos con el gobierno nacional. Salta, Catamarca, Tucumán, Misiones. No observamos un partido nacional en la oposición, lo que es natural. Puede haber un candidato nacional, que si gana formará un partido oficialista. Todos los partidos opositores son provinciales.

-¿Y Hadad?

-Si no hay un candidato que mida, los tres gobernadores del PRO y los cinco radicales harán cada uno su negocio. Hadad, Brito, Guebel, los nombres que suenan dentro del espacio outsider, surgen casualmente por la fragmentación y la ausencia de expectativas de que un líder partidario pueda ser un candidato a la presidencia. El antecedente es el propio Milei. Pero hay dos cosas que nos deberían haber sugerido la posibilidad de lo que finalmente ocurrió. Su actividad en redes y su actividad en la calle. Ninguno de estos outsiders genera eso.

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-¿Y cómo ves a Trump en el conflicto Malvinas?

-Como un oportunismo inteligente de Trump. Lo que le importa es Europa y el presupuesto militar. No solamente para que Estados Unidos gaste menos sino para que Europa compre armas, que Estados Unidos vende. Todo lo que pueda hacer para meterle el dedo en el ojo a Gran Bretaña, le viene bien. No tiene intereses en Malvinas ni hay documentos que sugieran que es tan importante como Groenlandia o el Ártico. No tenemos razones para pensar en eso más allá de nuestro narcisismo natural. Es la guarnición del plato principal, que es Europa, y quizás para apoyar a su amigo, que es Milei. Pero no por intereses nacionales alineados. Los intereses nacionales de Estados Unidos están más alineados con los de Gran Bretaña que con los de Argentina. Cuando pasen los presidentes, Gran Bretaña seguirá siendo un aliado más importante que Argentina.

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PERFIL

Andrés Malamud es licenciado en Ciencia Política por la UBA y doctor en Ciencia Política por el Instituto Universitario Europeo. Es investigador principal en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa y autor de los libros El oficio más antiguo del mundo: secretos, mentiras y belleza de la política, Diccionario arbitrario de política y Operación Argentina, junto a Astrid Pikielny.