BUENOS AIRES, Argentina.- El canciller argentino, Pablo Quirno, repudió el proyecto de explotación petrolera de una empresa británica en la cuenca de las Islas Malvinas, archipiélago austral que está bajo disputa de soberanía con el Reino Unido.

“Están sucediendo cosas en Malvinas que son decisiones unilaterales del Reino Unido las cuales nosotros no solo rechazamos, sino que repudiamos muy claramente”, dijo Quirno en un foro político de derecha, realizado ayer en Buenos Aires.

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El canciller señaló además que Argentina “tiene que tener todas las herramientas posibles” para defender sus intereses y recuperar la soberanía de las islas.

Una resolución de Naciones Unidas reconoce desde 1965 la disputa de soberanía, insta a las partes a encontrar una solución pacífica y a no adoptar decisiones unilaterales en la zona.

Argentina y Reino Unido se disputan la soberanía del archipiélago austral por el que libraron una guerra en 1982. El conflicto se saldó con la rendición del gobierno dictatorial argentino tras 74 días de conflicto en los que murieron 649 argentinos y 255 británicos.

Desde entonces el reclamo siguió por vía diplomática y el tema es de alta sensibilidad para los argentinos.

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Ex combatientes de Malvinas y abogados ambientalistas argentinos presentaron una acción judicial para detener un proyecto petrolero impulsado por la británica Rockhopper y la israelí Navitas en aguas al norte de las islas, situadas en la plataforma continental argentina.

El proyecto Sea Lion “pretende instalar una explotación petrolera de gran escala sobre la plataforma continental argentina, a 220 kilómetros de las islas Malvinas”, sostuvieron los denunciantes en un comunicado que acompaña la demanda.

El reclamo se difundió luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara el lunes que no descarta “revisar” la tradicional posición de neutralidad de Washington sobre el histórico diferendo por el archipiélago en el Atlántico sur.

La alusión de Trump fue destacada el martes por el presidente argentino Javier Milei: “Ha pasado algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”, dijo a Radio El Observador.

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El mandatario argentino -admirador de Margaret Thatcher, primera ministra británica durante el conflicto de 1982, acusada de crímenes de guerra- hará un anuncio mañana en cadena nacional, del que no adelantó el contenido.

La cuestión Malvinas irrumpió durante el Mundial de Fútbol 2026, cuando jugadores de la selección albiceleste desplegaron una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas” tras vencer 2-1 a Inglaterra en semifinales, lo que le costó una sanción de la FIFA (la federación internacional de fútbol).

La guerra

En 1982, la dictadura militar -con Leopoldo Fortunato Galtieri a la cabeza-, condujo a la Argentina a la Guerra de las Malvinas como un último intento por desviar la atención de la crisis económica y política que anticipaba la caída de ese régimen.

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Galtieri creyó que el presidente Ronald Reagan mantendría una posición neutral y que no ayudaría a Gran Bretaña, algo que finalmente no ocurrió. Es decir, subestimó el vínculo histórico entre esas dos naciones, una advertencia que expertos en geopolítica y diplomacia advierten al gobierno libertario actual.