Hubo un tiempo en que la principal fuente de consejos sobre crianza eran los abuelos, los pediatras o algún libro especializado. Hoy basta abrir Instagram, TikTok o YouTube para encontrar cientos de personas que prometen enseñar cómo dormir a un bebé, poner límites sin conflictos o criar hijos emocionalmente sanos.
Nunca fue tan fácil acceder a información. Paradójicamente, nunca fue tan difícil saber en quién confiar.
Ese fue uno de los temas que abordó el licenciado Santiago Stura, quien participó de “Crianza Summit 360°”, y propuso mirar con atención un fenómeno que atraviesa a las familias: la sobreinformación.
Francia prohibió las redes sociales para menores de 15 años: es el primer país de la Unión Europea en hacerlo“El desafío ya no es tratar de llegar a la información, sino desmalezar entre el exceso de información”, resumió.
Todos tienen respuesta
Para Stura, las redes sociales no solo multiplicaron el acceso al conocimiento. También instalaron una lógica en la que cualquiera parece tener una fórmula para vivir mejor.
“Lo que nos proponen las redes sociales y el territorio digital es una sobreabundancia de información. En ese escenario prolifera algo que llamamos la industria del consejo: personas que indican cuáles son las mejores formas de vivir o de criar”, indicó.
El problema, según explicó, no es que existan distintas miradas sobre la crianza. El riesgo aparece cuando esa sucesión permanente de recomendaciones termina reemplazando el propio criterio de las familias: “Hay que aprender a identificar cuáles son los consejos que realmente aportan y cuáles nos confunden o nos aceleran”.
El mundo pone límites a las redes sociales para menoresMandatos
Durante años, muchas madres y padres buscaron diferenciarse de las generaciones anteriores. Dejaron de seguir al pie de la letra los consejos familiares para construir un estilo propio de crianza.
No obstante, Stura comentó que ese cambio también tuvo una paradoja. “Creíamos que habíamos abandonado los viejos mandatos, como los consejos de los suegros o de nuestros padres, pero muchas veces terminamos obedeciendo otros nuevos: los que circulan en el universo virtual”, alertó.
Las redes sociales no perdonaron a México: los memes tras la eliminación del Mundial 2026En lugar de desaparecer, las presiones simplemente cambiaron de origen. Ahora llegan en forma de reels, influencers, especialistas, algoritmos y listas de “errores que todos los padres cometen”.
Esa exposición permanente también tiene consecuencias emocionales. Cada nueva recomendación parece instalar la sensación de que siempre falta aprender algo más o que existe una manera “correcta” de criar que todavía no se encontró.
Stura sostiene que esa acumulación de consejos puede terminar generando más ansiedad que tranquilidad.
“Quedamos muy aturdidos en esa industria del consejo. Por eso es importante bajar un poco la espuma y construir un criterio propio para tomar decisiones”, afirmó.
El Reino Unido anunció la prohibición de las redes sociales para menores de 16 añosLos tiempos de la vida
El especialista también invitó a reflexionar sobre otra tensión que atraviesa a las familias: la velocidad.
Mientras las plataformas digitales acostumbran a respuestas inmediatas, la crianza funciona con otros ritmos. “El tiempo de las redes sociales es el de la aceleración. Pero los procesos educativos, los procesos vinculados a la salud y al desarrollo de una persona necesitan tiempos mucho más largos”, manifestó
Ante ello, muchos chicos crecen hoy en entornos donde casi todo ocurre de manera instantánea. La distancia entre el deseo y su satisfacción se acorta cada vez más: “Tenemos que prepararlos para una vida donde muchas cosas importantes llevan tiempo.”
Frente a esa aceleración, Stura propone volver a construir una mirada más amplia sobre la vida. Eso implica recuperar la historia familiar, conversar con los mayores, entender de dónde venimos y reconocer el valor de los vínculos que conocen nuestro recorrido, como ocurre con un médico de cabecera que acompaña durante años a una familia y no responde únicamente a un algoritmo.
“La vida necesita otra cronología. Hay procesos que no pueden apurarse”, dijo.
Cómo invertir en publicidad digital y dejar de perder plata en redes socialesCinco preguntas claves
Como síntesis de las ideas planteadas por Stura, las familias pueden hacerse algunas preguntas sencillas antes de incorporar una recomendación que aparece en redes:
- ¿La información proviene de un profesional o solo de una experiencia personal?
- ¿Ese consejo sirve para cualquier familia o desconoce que cada niño es diferente?
- ¿Me aporta tranquilidad o me hace sentir que siempre estoy haciendo todo mal?
- ¿Estoy siguiendo esta recomendación porque me convence o porque siento presión?
- ¿Este contenido me ayuda a construir criterio propio o simplemente reemplaza un mandato por otro?