La histórica y agónica remontada de la selección argentina ante Egipto por 3-2 en Atlanta no terminó con el pitazo final. La tremenda ebullición del estadio se mudó de inmediato a la sala de prensa, donde el director técnico del seleccionado africano, Hossam Hassan, protagonizó uno de los escándalos más grandes en lo que va del Mundial 2026. Totalmente fuera de sí, dolido por haber dejado escapar una ventaja de dos goles en los últimos 14 minutos, el entrenador apuntó munición pesada contra la organización, el arbitraje y la figura de Lionel Messi.
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Sin temor a sufrir sanciones de oficio, Hassan abrió el micrófono dispuesto a patear el tablero. Para el estratega egipcio, la eliminación de su equipo no respondió a factores estrictamente futbolísticos, sino a un supuesto entramado de intereses comerciales que empujan para que el astro rosarino siga en competencia.
"Esto es Boca": el orgulloso posteo del "Xeneize" para celebrar el tremendo quite salvador de Leandro Paredes ante Egipto«Voy a decir lo que pienso independientemente de las consecuencias, porque ya no me importa. Este fue claramente un partido amañado y el mundo entero lo vio. Y quiero decir una cosa más: si tantas ganas tienen de que Messi sea campeón del mundo y que Argentina gane, ¿para qué llaman a todo el mundo para que venga y participe? Todo es cuestión de marketing y dinero. Ellos quieren que Messi continúe en el torneo», disparó sin filtros.
"Ya va a llegar mi momento": la autocrítica del "Dibu" Martínez tras el agónico triunfo de Argentina ante EgiptoEl DT insistió en que sus dirigidos fueron muy superiores a los vigentes campeones del mundo en el trámite general del juego, pero que resultaba imposible competir contra factores externos. “Éramos mejores, pero el fútbol no es justo. Hay apoyo de todas partes para el campeón del mundo: arbitraje, marketing… todos están con ellos”, elucubró ante los medios internacionales.
Furia contra Letexier, el VAR y el "horario del brunch"
Las quejas de la delegación africana hicieron foco en el desempeño del colegiado francés François Letexier. Hassan denunció que la terna sintió el peso de la camiseta albiceleste en los momentos calientes del match. “Parecía haber habido presión por parte de Argentina sobre el árbitro, lo que condujo a este desenlace; nosotros ya habíamos expresado nuestras objeciones a la designación de dicho juez”, reveló enojado.
El técnico estalló por la anulación de un tanto de Egipto por una falta previa, y denunció que en la jugada que terminó en el gol de la victoria de Enzo Fernández hubo una clara infracción sobre un futbolista de su plantel que ni el árbitro ni la tecnología quisieron revisar.
«Ni siquiera hubo revisión del VAR; todos vimos cómo le tiraban de la camiseta, pero no se revisó la jugada para anular el gol. Así es la vida: injusta. Al final del partido le dije a Letexier que había sido injusto. Pensaba que tal vez él ocultaba algo. Quien tiene algo que ocultar a veces no logra esconderlo del todo, y eso fue exactamente lo que sentí durante aquella conversación», lanzó con una gravísima insinuación.
Para completar su catarata de reclamos, el entrenador de los "Faraones" le dedicó un párrafo aparte a la programación de la Copa del Mundo, que fijó el choque eliminatorio a las 12 del mediodía en Atlanta. “Me atrevo a decir que la persona que planea estos partidos nunca ha jugado al fútbol en su vida. Porque ningún partido se juega a esta hora. Al mediodía, la gente sale a caminar o hace brunch, no se juega un partido de fútbol”, ironizó con desprecio.
Un boicot definitivo como protesta
Quebrado emocionalmente y profundamente frustrado por perder un partido que su equipo llegó a dominar con un marcador de 2-0, Hossam Hassan cerró su explosiva comparecencia ante los cronistas apostados en Atlanta con una promesa tajante a modo de protesta individual frente a lo que consideró un atropello hacia el orgullo del mundo árabe.
“No voy a seguir, y se lo prometo, desde el momento en que regrese, los partidos de este mundial. Es mi lucha interna, mi objeción personal, mi propia manera de alzar la voz y de mantenerme firme. No voy a ver ni un solo partido más de este torneo. Esta es mi forma de resistir la situación”, sentenció para dar por terminada una de las conferencias de prensa más calientes y polémicas de la historia de los mundiales.