La cuenta regresiva para el partido frente a Egipto ya comenzó. La Selección Argentina lleva a cabo su último entrenamiento antes del encuentro por los octavos de final del Mundial 2026. En la previa, el enviado especial de LA GACETA, Bruno Farano, pudo comprobar el gran despliegue periodístico en el predio, con decenas de medios argentinos e internacionales acreditados para seguir de cerca la preparación del seleccionado. 

Aunque el entrenador todavía no confirmó la formación, todo indica que habrá modificaciones respecto del equipo que sufrió para eliminar a Cabo Verde.

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En defensa, una de las principales incógnitas pasa por los laterales. Tanto Gonzalo Montiel como Nahuel Molina alternaron buenas y malas actuaciones durante el torneo, mientras que por el sector izquierdo continúa la disputa entre Nicolás Tagliafico y Facundo Medina.

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En la mitad de la cancha, crecen las posibilidades de que Leandro Paredes vuelva al equipo. La intención sería darle mayor equilibrio al mediocampo y mejorar la circulación de la pelota, luego de una serie de actuaciones en las que Argentina monopolizó la posesión, pero mostró dificultades para romper líneas y generar juego con claridad.

La otra gran duda está en el ataque. Lionel Scaloni deberá decidir si mantiene a Lautaro Martínez como referencia ofensiva o si apuesta por Julián Álvarez desde el inicio.

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La respuesta podría llegar este mismo lunes, cuando el entrenador brinde una conferencia de prensa prevista para la tarde en el estadio donde se jugará el encuentro.

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Autocrítica tras el susto ante Cabo Verde

Más allá de las cuestiones futbolísticas, en el seno del plantel hubo espacio para la reflexión después del ajustado triunfo sobre Cabo Verde, un partido que dejó preocupación pese a la clasificación.

Según pudo saber LA GACETA, los futbolistas mantuvieron una charla puertas adentro para analizar el rendimiento del equipo y tomar conciencia de que un nivel similar podría resultar decisivo frente a rivales de mayor jerarquía.

Si bien Argentina siempre estuvo en ventaja en el marcador, nunca logró transmitir la sensación de tener el encuentro bajo control. Incluso, después de un primer tiempo favorable, el equipo no consiguió ampliar la diferencia y terminó sufriendo hasta el tiempo suplementario frente a un rival que, con el correr de los minutos, perdió el respeto inicial y se animó a jugar de igual a igual.

La conclusión dentro del plantel fue clara: para seguir avanzando en el Mundial será necesario recuperar la solidez y la intensidad que caracterizaron al ciclo de Scaloni. Egipto aparece como un adversario de mayor exigencia y, más adelante, podrían llegar rivales todavía más complejos.