A varios días de los trágicos terremotos que sacudieron Venezuela, la búsqueda de Lucas Gámez, un niño argentino de 8 años desaparecido en La Guaira, se ha convertido en una carrera contra el reloj. Pese al paso de las horas, su familia mantiene una fe inquebrantable.
Marcos Gámez, padre del menor, detalló que los equipos de rescate han intensificado las tareas de remoción de escombros con maquinaria pesada, bajo la premisa de que el niño podría encontrarse con vida en algún sector que aún no ha sido explorado.
Un nuevo temblor aterró Venezuela, que ya cuenta más de 1.700 muertosLa hipótesis de la supervivencia y el desafío de los escombros
La principal teoría que sostiene la esperanza de la familia se basa en la contextura física de Lucas. "Lo que nos da fuerza es que él es un chico muy delgado; creemos que puede estar en espacios reducidos, esos 'bolsones' que se forman entre placa y placa de concreto", explicó Marcos.
Terremotos en Venezuela: familias de Caracas despiden a sus víctimasAunque no han tenido contacto directo, el padre mencionó una posible señal de vida detectada hace 48 horas. "Tenemos la presunción de que hace dos días intentó comunicarse, pero sabemos que el calor extremo y la deshidratación lo deben tener muy debilitado", dijo.
Actualmente, las cuadrillas de rescate trabajan con grúas de gran porte para levantar bloques macizos de cemento que colapsaron sobre la estructura. El operativo, sin embargo, no ha estado exento de momentos de extrema angustia.
"Bart", el perro argentino que ayudó a rescatar a dos niños atrapados entre los escombros en VenezuelaGámez recordó con dolor una falsa alarma que sufrieron recientemente. "Nos subieron a una ambulancia diciendo que ya lo traían. Fue una decepción inmensa cuando, tras una hora de espera, los rescatistas suizos nos confirmaron que la persona hallada era un adulto", explicó.
El rastro del tercer piso: una reconstrucción de incertidumbre
La reconstrucción de los minutos previos al desastre es clave para orientar los trabajos de búsqueda. Según relató su padre, Lucas se encontraba con sus tíos en el edificio al momento del sismo. Debido a que uno de los elevadores estaba fuera de servicio, utilizaron el ascensor de los pisos impares y descendieron en el tercero.
"Sabemos que alguien que iba al séptimo piso logró entrar a su departamento justo antes del colapso. Nuestra gran duda es si Lucas llegó a entrar al departamento del segundo piso, o si el derrumbe lo sorprendió en la escalera o el pasillo", señaló.
Mientras los especialistas remueven los restos de la edificación, la campaña de difusión en redes sociales ha alcanzado una magnitud inesperada, brindando un apoyo moral fundamental para la familia en medio de la catástrofe. "Nunca imaginé que el caso tendría esta repercusión; una cosa es contarlo y otra es ver el apoyo de la gente mientras esperamos un milagro", concluyó Gámez,