El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se encuentra en el ojo de la tormenta en medio de versiones fuertes que cuestionan su continuidad en el Gobierno. A pesar de la intensa presión ejercida tanto por la oposición como por sectores internos del propio oficialismo para que dé un paso al costado, fuentes cercanas a la gestión libertaria aseguran que el funcionario no evalúa renunciar ni lo contempla como una posibilidad en el horizonte. En el entorno presidencial minimizan los rumores y apuntan directamente contra la ministra Patricia Bullrich, sugiriendo que busca desgastar a Adorni con la intención de quedarse con la Jefatura de Gabinete antes de las próximas elecciones.
Para contener a la embestida opositora en el Congreso, el oficialismo estructuró un esquema informal de contención integrado por figuras clave como la propia Bullrich -líder del bloque en el Senado-, el ministro del Interior Diego Santilli, el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem, el armador nacional Eduardo “Lule” Menem y el secretario de Asuntos Estratégicos Ignacio Devitt. Este grupo se ha repartido tareas con el objetivo de dilatar cualquier pedido de interpelación o moción de censura contra el jefe de ministros. La meta de máxima de la cúpula libertaria es postergar el tratamiento del tema al menos hasta el 2 de julio, fecha en la que está prevista que Adorni asista al Senado a brindar su Informe de Gestión.
Desgaste político
Sin embargo, el clima dentro del Gobierno dista de ser optimista de cara a las próximas semanas. Aunque confía en su capacidad para retrasar los plazos legislativos en el corto plazo, los operadores oficiales reconocen que la insistencia de la oposición dialoguista aumentará si el tema se mantiene al tope de la agenda mediática. La principal preocupación radica en el desgaste político y la parálisis de la gestión general.
Senado: el oficialismo logró postergar una semana la sesión por Manuel AdorniEn paralelo al escenario político, la situación judicial de Adorni sumó complicaciones tras las recientes medidas ordenadas por el fiscal Gerardo Pollicita, quien profundizó la investigación por presunto enriquecimiento ilícito. El fiscal puso la mira sobre las explicaciones públicas que dio el funcionario en el canal LN+ tras presentar su declaración jurada. En esa entrevista, Adorni justificó su crecimiento patrimonial mediante una rectificación de su declaración de 2023 por una “venta de activos” de US$565.000, detallando que correspondían a US$200.000 invertidos en Bitcoin entre 2013 y 2014, y otros US$300.000 obtenidos como ganancia. Para corroborar estos dichos, Pollicita solicitó la copia sin editar del programa televisivo y requirió a la Comisión Nacional de Valores un informe exhaustivo sobre todas las plataformas y proveedores de servicios de activos virtuales que operan en el país desde 2012.