Las temperaturas descienden. Las necesidades industriales son mayores. El gas está, pero la cuestión de fondo es el precio. La semana pasada, la secretaria de Energía de la Nación, María Carmen Tettamanti, prometió a los referentes del sector privado tucumano que, junto con el Gobierno provincial, hallará una salida al cuello de botella que se planteó a raíz de los cambios en el sistema energético argentino. La solución está próxima y hoy será el tema de análisis en la reunión convocada por el ministro de Economía, Daniel Abad. De ella participarán el secretario de la Producción, Eduardo Castro, el vicepresidente de la Asociación Citrícola del NOA, Martín Galiana, y Catalina Rocchia Ferro, directora ejecutiva de la Compañía Azucarera Los Balcanes, que la semana pasada, en Buenos Aires, estuvieron planteando la preocupación a las autoridades nacionales.

Durante la última reunión del Parlamento del Norte Grande, los vicegobernadores plantearon la inquietud de las industrias regionales por los probables inconvenientes que se les presenta para conseguir el fluido, bajo el esquema trazado por la Nación que, según los afectados, disminuye la capacidad firme asignada a las distribuidoras que abastecen a la industria de la región. La capacidad firme es el volumen de gas que la transportista se compromete a entregar sin interrupciones durante todo el año; al recortarse, las fábricas pierden esa garantía y quedan expuestas a cortes y a precios más altos en los picos de consumo invernal, se planteó en la cumbre realizada la semana pasada en Salta.

Las inversiones se concentran en la Patagonia, por efecto de la energía

La inquietud llegó hasta la Cámara Alta, donde el bloque de senadores de Convicción Federal denunció que, si no se completa la obra del Reversal/Reversión del Gasoducto Norte, las provincias de la región podrían terminar pagando este invierno gas importado hasta nueve veces más caro que el que se consume en la región centro del país. Particularmente, la titular de la bancada, la jujeña Carolina Moisés, apuntó al doble impacto de la paralización o demora del Reversal/Reversión del Gasoducto Norte y a la Resolución 66/2026 de la Secretaría de Energía, que establece una “reconfiguración del sistema de transporte de gas natural” en el marco de la emergencia energética. La norma fue dictada el 12 de marzo y publicada el 13 de marzo de 2026.

La ex secretaria de Minería de Milei alertó por la falta de gas en el norte argentino

En paralelo a la polémica parlamentaria, sectores industriales del NOA vienen señalando que, a partir de la aplicación de la resolución, la capacidad de transporte firme para la región se reduce de forma sustantiva: la Unión Industrial de Tucumán (UIT) denunció que la provisión firme pasará de 4,99 MMm³/d a 3,22 MMm³/d, lo que implica una merma de 1,77 MMm³/d (-35%) desde el 1º de mayo de 2026.

La senadora advirtió que, ante el faltante de gas por red, el norte quedará más expuesto a abastecerse con gas importado o alternativas de mayor costo. En su intervención, señaló una brecha de precios que, según el planteo legislativo, expresa una desigualdad federal: “algunas provincias van a pagar 27 dólares mientras el resto del país paga 3”, dijo al comparar el costo del gas importado con el de los grandes centros de demanda. Ese diferencial está en línea con las advertencias del sector industrial regional, que viene alertando que, si el abastecimiento por gasoducto no alcanza, la alternativa se vuelve “impagable” y erosiona la competitividad frente al Área Metropolitana de Buenos Aires y Córdoba.

A la espera de respuestas de Nación por el gas: "Sentir que nos han escuchado es fundamental", afirmó Catalina Rocchia Ferro

La reversión del Gasoducto Norte es un proyecto concebido para cambiar el sentido histórico del flujo -de norte-sur a sur-norte- con el objetivo de reemplazar el gas que llegaba desde Bolivia por gas producido en Vaca Muerta, asegurando abastecimiento para el norte y el centro del país. La obra incluyó la construcción de un gasoducto de 122 kilómetros y trabajos complementarios (loops y ampliaciones) junto con la reversión/adaptación de plantas compresoras para habilitar el nuevo flujo.

La industria tucumana necesita a razón de 2,5 millones de BTU diario para desarrollar sus actividades. El ministro de Economía tucumano había expuesto ante Tettamanti la celeridad de la decisión de garantizar el fluido en virtud de que las dos principales actividades locales (citrícola y azucarera) desarrollan la zafra entre mayo y octubre.

"Hay gas, unos cinco millones de metros cúbicos", aseguró Abad tras la reunión con Nación

Una de las alternativas de solución es contactarse con los comercializadores, con el fin de acordar un valor para el fluido que se necesita y que, según fuentes oficiales, está muy lejos de los U$S20 que se preveía desde el sector privado. El gas transitorio podría llegar desde Bolivia, aunque no a valor que ese país negocia con Brasil.

Subsidio invernal

El Estado nacional se hará cargo del costo real del GNL, pero el usuario deberá devolver el beneficio durante el verano, cuando hay menos consumo:

1- Absorción del costo: el gobierno, a través de la empresa estatal Enarsa, decidió que durante el invierno de 2026 será el Estado quien absorba el costo real del GNL importado. Esto se debe a que el precio que pagan los usuarios en sus facturas es menor al costo real del producto en el mercado internacional, refleja el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

El fantasma de un invierno sin gas: se aceleran las negociaciones entre la Nación y la Provincia para evitar una crisis en las industrias tucumanas

2- Los valores: mientras que los hogares y comercios abonan alrededor de U$S 3,79 por millón de BTU, el Gas Natural Licuado (GNL) importado cuesta casi U$S 20, un valor, por ejemplo, que la industria de la región no está dispuesta a pagar. Esa diferencia la pagará Enarsa durante los meses de mayor consumo para evitar un tarifazo en plena temporada invernal.

3- La devolución será en el verano: el gobierno aclara que se trata de un financiamiento temporario: los usuarios deberán devolver ese diferencial en sus facturas de gas durante el verano. El sistema que se usará para ese reintegro se llama DDA (Diferencias Diarias Acumuladas), que permite reconciliar los costos reales del gas con lo que finalmente pagan los consumidores.