El empresario del transporte interurbano, Sergio Gómez Sansone, quien impulsó la denuncia que derivó en el allanamiento de la sede de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat), defendió en LA GACETA sus acusaciones y sostuvo que existe un clima de temor generalizado entre los prestadores del servicio. “El 80% de los empresarios tienen el mismo miedo que tenía yo”, dijo.

Según explicó, sus planteos comenzaron en 2024, cuando solicitó rendiciones de cuentas sobre la distribución de los subsidios que el Gobierno provincial destina al sistema de transporte público. “Vengo pidiendo aclaraciones sobre cómo se distribuyen los fondos. Paralelamente, encontré cheques emitidos por Aetat a favor de mis empresas que nunca llegaron y que habrían sido vendidos en cuevas”, denunció.

Allanamiento en Aetat: Berretta denunció una “falsa y maliciosa acusación con intenciones políticas”

Gómez Sansone, titular de la línea 8 y de la empresa San Pedro de Colalao, aseguró que, tras sus reclamos, sufrió represalias. “Lo único que he logrado es que me quiten la línea 131 en septiembre, en una acción conjunta con el gremio, intentando callarme”, sostuvo.

Sergio Gómez Sansone, empresario del transporte

El empresario también rechazó las declaraciones del vicepresidente de AETAT, Jorge Berretta, quien había calificado la denuncia como falsa y con intencionalidad política. “Es una irresponsabilidad decir eso cuando un fiscal toma la decisión de allanar una institución con más de 60 años”, respondió.

Además, negó que sus planteos tengan motivaciones políticas y los vinculó exclusivamente a su rol como prestatario del servicio. “Pedir rendición de cuentas sobre los fondos que le corresponden a mi empresa no me convierte en alguien con intereses políticos”, remarcó.

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En relación a las diferencias con el resto de los empresarios del sector, Gómez Sansone planteó que el silencio de muchos responde al temor a sufrir consecuencias similares. “A la mayoría le pasa lo mismo que me pasaba a mí: tienen miedo de que les quiten sus empresas. A mí ese miedo se me fue cuando ya me sacaron la línea, por eso hoy puedo denunciar”, explicó.

Por último, insistió en que será la Justicia la que determine la veracidad de sus acusaciones. “Si mis denuncias son falsas, que me metan preso. Para eso está la Justicia”, concluyó.