20 Diciembre 2004 Seguir en 
Con el resultado de las pericias realizadas con material encontrado bajo las uñas de la principal sospechosa, Ema Hortencia Gómez, y la de comparación de cabellos que fueron secuestrados en la casa de la víctima, el juez de Menores Héctor Agustín Aráoz y el fiscal Guillermo Herrera ya tendrían elementos como para cerrar la causa y, luego de los plazos procesales correspondientes, estarían en condiciones de elevar la causa a juicio.
Fuentes judiciales y policiales ayer indicaron que, desde que se cometió el crimen, el 26 de noviembre, se investigaron todas las hipótesis que surgían. Inclusive la de un presunto ajuste de cuentas, en venganza por alguna investigación que habría estado realizado la víctima. Justamente uno de los hijos de Aráoz, al declarar, indicó que a su padre lo había matado "la mafia policial". Pero hasta el momento no se encontraron elementos que avalen esta versión, aunque aún no fue descartada del todo. La hipótesis más fuerte que manejan los investigadores sigue siendo la de un crimen con tintes pasionales, en el que habría estado involucrado un trío. Según la Justicia, la víctima, Héctor Agustín Aráoz; la ex agente Ema Gómez y el oficial de Policía Alejandro Darío Pérez son los principales protagonistas del caso.
Presunto asesino a sueldo
Había sido el abogado Mario Mirra, defensor de Gómez, quien indicó que debía investigarse más la presunta participación de un asesino a sueldo en la causa, ya que, dijo, la saña y el profesionalismo con el que mataron al juez (que recibió diez disparos cuando estaba en el interior de la vivienda) no eran comunes. Hasta el momento Gómez no declaró, mantiene su silencio al tiempo que las pruebas se acumulan en su contra. Aráoz tenía un rasguño en el cuello, y a Gómez le habrían encontrado restos de piel debajo de las uñas. Esta sería una prueba más en el caso.
Entre hoy y mañana el juez de Instrucción Francisco Pisa decidirá si otorga la prisión preventiva para Gómez y para Pérez por homicidio agravado por ensañamiento y alevosía. Si en el juicio son condenados, podrían recibir hasta reclusión perpetua.
Fuentes judiciales y policiales ayer indicaron que, desde que se cometió el crimen, el 26 de noviembre, se investigaron todas las hipótesis que surgían. Inclusive la de un presunto ajuste de cuentas, en venganza por alguna investigación que habría estado realizado la víctima. Justamente uno de los hijos de Aráoz, al declarar, indicó que a su padre lo había matado "la mafia policial". Pero hasta el momento no se encontraron elementos que avalen esta versión, aunque aún no fue descartada del todo. La hipótesis más fuerte que manejan los investigadores sigue siendo la de un crimen con tintes pasionales, en el que habría estado involucrado un trío. Según la Justicia, la víctima, Héctor Agustín Aráoz; la ex agente Ema Gómez y el oficial de Policía Alejandro Darío Pérez son los principales protagonistas del caso.
Presunto asesino a sueldo
Había sido el abogado Mario Mirra, defensor de Gómez, quien indicó que debía investigarse más la presunta participación de un asesino a sueldo en la causa, ya que, dijo, la saña y el profesionalismo con el que mataron al juez (que recibió diez disparos cuando estaba en el interior de la vivienda) no eran comunes. Hasta el momento Gómez no declaró, mantiene su silencio al tiempo que las pruebas se acumulan en su contra. Aráoz tenía un rasguño en el cuello, y a Gómez le habrían encontrado restos de piel debajo de las uñas. Esta sería una prueba más en el caso.
Entre hoy y mañana el juez de Instrucción Francisco Pisa decidirá si otorga la prisión preventiva para Gómez y para Pérez por homicidio agravado por ensañamiento y alevosía. Si en el juicio son condenados, podrían recibir hasta reclusión perpetua.







