19 Diciembre 2004 Seguir en 
Nunca antes un asesinato había generado tanta preocupación en ámbitos políticos y empresariales como el del juez de Menores Héctor Agustín Aráoz. Fueron muchas las personas que, por distintas vías, quisieron saber si tal o cual funcionario estaba en el listado de llamadas de la detenida ex novia de la víctima, Ema Hortencia Gómez.
La importancia de los cruces telefónicos está dada por la posibilidad de que el crimen no haya sido pasional, sino que se haya preparado con anticipación por motivos aún desconocidos. La difusión de algunos de los nombres de personas a las que llamó el viernes 26 de noviembre, antes y después del crimen del magistrado, generó angustia y malestar en Casa de Gobierno, en la Legislatura y en Tribunales. Las identidades proporcionadas por LA GACETA revelan que la acusada tenía en su agenda personal a miembros de los tres poderes.
Gómez, de 24 años, llamó por teléfono al legislador justicialista Sergio Miranda; al juez de Menores de Concepción, Pedro Roque Arnedo; al jefe del grupo CERO, comisario Carlos Suárez Vila, y al oficial detenido Alejandro Darío Pérez, con quien ella habría mantenido una relación sentimental paralela.
Otro dato que se conoció ayer es que Gómez hizo dos llamadas desde el teléfono celular de un empresario inmobiliario (no se difundió su nombre). Una de las comunicaciones habría sido realizada alrededor de las 20.15 con la comisaría de Banda del Río Salí, donde habló aparentemente con el oficial Andrés Faversani, quien recuperó la libertad el viernes pasado. El juez fue asesinado alrededor de las 17.30 en su casa de avenida Aconquija 2.950.
Consultas y presiones
Fuentes judiciales comentaron que el fiscal Guillermo Herrera y el secretario Daniel Clemente reciben diariamente varias llamadas o visitas de personas que quieren saber si ellas o terceros están en los listados de comunicaciones telefónicas.
Aunque estas comunicaciones no tendrían relación directa con el asesinato que, según Herrera, habrían cometido Gómez y Pérez, podrían demostrar que muchas personas supieron lo que pasó y no lo informaron a las autoridades. Los cruces telefónicos, además, revelarían que el comisario Rodolfo Domínguez (quien fue esa noche con Gómez y Faversani a la casa del juez) llamó desde su celular a jefes de zona, y al jefe y al subjefe de Policía para informarles lo ocurrido. En los primeros momentos de la investigación el fiscal estuvo molesto con los policías por la demora en avisar de lo ocurrido. "Como mínimo, me pareció desprolijo", dijo entonces el fiscal a LA GACETA. En ese momento se informó que el jefe de Policía se enteró a las 22.31 del caso, es decir cinco horas después de la muerte de Aráoz. No se descarta que algunas llamadas, realizadas antes del crimen, podrían haber sido hechas para preparar el homicidio. En ese sentido, y bajo estricto secreto, se están buscando motivos. Una de las hipótesis está centrada en la distribución de drogas en institutos de menores y en otros ámbitos. No se descarta que el juez Aráoz haya descubierto a quienes la vendían.
La importancia de los cruces telefónicos está dada por la posibilidad de que el crimen no haya sido pasional, sino que se haya preparado con anticipación por motivos aún desconocidos. La difusión de algunos de los nombres de personas a las que llamó el viernes 26 de noviembre, antes y después del crimen del magistrado, generó angustia y malestar en Casa de Gobierno, en la Legislatura y en Tribunales. Las identidades proporcionadas por LA GACETA revelan que la acusada tenía en su agenda personal a miembros de los tres poderes.
Gómez, de 24 años, llamó por teléfono al legislador justicialista Sergio Miranda; al juez de Menores de Concepción, Pedro Roque Arnedo; al jefe del grupo CERO, comisario Carlos Suárez Vila, y al oficial detenido Alejandro Darío Pérez, con quien ella habría mantenido una relación sentimental paralela.
Otro dato que se conoció ayer es que Gómez hizo dos llamadas desde el teléfono celular de un empresario inmobiliario (no se difundió su nombre). Una de las comunicaciones habría sido realizada alrededor de las 20.15 con la comisaría de Banda del Río Salí, donde habló aparentemente con el oficial Andrés Faversani, quien recuperó la libertad el viernes pasado. El juez fue asesinado alrededor de las 17.30 en su casa de avenida Aconquija 2.950.
Consultas y presiones
Fuentes judiciales comentaron que el fiscal Guillermo Herrera y el secretario Daniel Clemente reciben diariamente varias llamadas o visitas de personas que quieren saber si ellas o terceros están en los listados de comunicaciones telefónicas.
Aunque estas comunicaciones no tendrían relación directa con el asesinato que, según Herrera, habrían cometido Gómez y Pérez, podrían demostrar que muchas personas supieron lo que pasó y no lo informaron a las autoridades. Los cruces telefónicos, además, revelarían que el comisario Rodolfo Domínguez (quien fue esa noche con Gómez y Faversani a la casa del juez) llamó desde su celular a jefes de zona, y al jefe y al subjefe de Policía para informarles lo ocurrido. En los primeros momentos de la investigación el fiscal estuvo molesto con los policías por la demora en avisar de lo ocurrido. "Como mínimo, me pareció desprolijo", dijo entonces el fiscal a LA GACETA. En ese momento se informó que el jefe de Policía se enteró a las 22.31 del caso, es decir cinco horas después de la muerte de Aráoz. No se descarta que algunas llamadas, realizadas antes del crimen, podrían haber sido hechas para preparar el homicidio. En ese sentido, y bajo estricto secreto, se están buscando motivos. Una de las hipótesis está centrada en la distribución de drogas en institutos de menores y en otros ámbitos. No se descarta que el juez Aráoz haya descubierto a quienes la vendían.







