18 Diciembre 2004 Seguir en 
Los padres de Jorge Maximiliano Guerra podrían pasar las Fiestas de fin de año tras las rejas. El juez de Instrucción Francisco Pisa debe resolver en los próximos días si accede al pedido de prisión preventiva que formuló para ambos el fiscal Guillermo Herrera.
"Es un hecho confuso de difícil resolución", dice en su escrito el fiscal, al pedir que Julio Jorge Guerra y su esposa Beatriz del Valle Banda permanezcan detenidos hasta que se aclare totalmente lo que ocurrió el jueves 25 de noviembre. Ese día Jorgito, de 12 años, desapareció misteriosamente, y cuatro días después, fue hallado muerto en un tacho plástico de 200 litros, en el fondo de su casa ubicada en el barrio Nicolás Avellaneda IV.
Para tomar esa decisión, el fiscal Herrera contó con testimonios de vecinos y familiares del niño, y con la autopsia como única pericia. Esta indica que murió por asfixia, y que no presentaba lesiones externas ni signos de haber sido golpeado.
Sin embargo, según explicó Herrera, hay contradicciones entre los hermanitos de la víctima respecto de las golpizas y de sus juegos en el tacho, y también entre los padres acusados por homicidio agravado por el vínculo y por alevosía.
"Ahora comienza una batalla judicial que podemos ganar porque las pruebas testimoniales son favorables a los padres del niño", dijo el defensor de los acusados, Bernardo Torti. Se refirió así a la posibilidad de que el juez Pisa rechace el pedido del fiscal.
Según el abogado "deben estar libres porque no se los puede mantener presos por la falta de claridad que hay en la causa, y las pericias pueden demorar hasta 10 días más".
Malévolo
A pesar de estar en desacuerdo con la decisión del fiscal Herrera, Torti consideró: "no es alguien malévolo que encierra gente porque sí, sino que hace una interpretación distinta de las circunstancias".
Uno de los elementos que el fiscal tuvo en cuenta para tomar su decisión es el informe que le remitió la directora de Desarrollo Social de Yerba Buena, Graciela Salazar. La funcionaria estaba con el padre de Jorgito cuando le avisaron a este que lo habían encontrado muerto al niño. Ambos fueron con él hasta la vivienda. La psicóloga, citando a vecinos, informó que el niño era víctima de malos tratos frecuentes. El escrito fue cuestionado duramente por Torti, dado que se contradice con el informe socioambiental elaborado por peritos del Poder Judicial.
"Es un hecho confuso de difícil resolución", dice en su escrito el fiscal, al pedir que Julio Jorge Guerra y su esposa Beatriz del Valle Banda permanezcan detenidos hasta que se aclare totalmente lo que ocurrió el jueves 25 de noviembre. Ese día Jorgito, de 12 años, desapareció misteriosamente, y cuatro días después, fue hallado muerto en un tacho plástico de 200 litros, en el fondo de su casa ubicada en el barrio Nicolás Avellaneda IV.
Para tomar esa decisión, el fiscal Herrera contó con testimonios de vecinos y familiares del niño, y con la autopsia como única pericia. Esta indica que murió por asfixia, y que no presentaba lesiones externas ni signos de haber sido golpeado.
Sin embargo, según explicó Herrera, hay contradicciones entre los hermanitos de la víctima respecto de las golpizas y de sus juegos en el tacho, y también entre los padres acusados por homicidio agravado por el vínculo y por alevosía.
"Ahora comienza una batalla judicial que podemos ganar porque las pruebas testimoniales son favorables a los padres del niño", dijo el defensor de los acusados, Bernardo Torti. Se refirió así a la posibilidad de que el juez Pisa rechace el pedido del fiscal.
Según el abogado "deben estar libres porque no se los puede mantener presos por la falta de claridad que hay en la causa, y las pericias pueden demorar hasta 10 días más".
Malévolo
A pesar de estar en desacuerdo con la decisión del fiscal Herrera, Torti consideró: "no es alguien malévolo que encierra gente porque sí, sino que hace una interpretación distinta de las circunstancias".
Uno de los elementos que el fiscal tuvo en cuenta para tomar su decisión es el informe que le remitió la directora de Desarrollo Social de Yerba Buena, Graciela Salazar. La funcionaria estaba con el padre de Jorgito cuando le avisaron a este que lo habían encontrado muerto al niño. Ambos fueron con él hasta la vivienda. La psicóloga, citando a vecinos, informó que el niño era víctima de malos tratos frecuentes. El escrito fue cuestionado duramente por Torti, dado que se contradice con el informe socioambiental elaborado por peritos del Poder Judicial.







