18 Diciembre 2004 Seguir en 
De a poco, los nombres de las personas con las que Ema Gómez se comunicó el viernes 26 de noviembre, cuando asesinaron a su novio, el juez de Menores Héctor Agustín Aráoz, se van conociendo. Según los cruces telefónicos, la ex agente habría llamado ese día a los teléfonos, entre otros, del juez de Menores de Concepción, Pedro Roque Arnedo; del jefe del grupo CERO y de la custodia del gobernador, comisario Carlos Alberto Suárez Vila, y del legislador justicialista Sergio Miranda.
Arnedo negó haber hablado con Gómez. "Por ser amigo de Aráoz me van a hacer responsable de la muerte de Gardel. Tal vez llamó, pero nadie me avisó nada", le aclaró a LA GACETA.
El magistrado dijo que conoció a Ema Gómez. "La vi tres veces junto a Agustín; una, cuando pasaron para Catamarca en una procesión; otra, cuando vinieron a buscar un perrito a mi casa, y la tercera en una confitería en la que estuvimos juntos", explicó.
Sin embargo, negó que haya participado en fiestas con su colega asesinado y con la ex novia de este. "Con Aráoz estuvimos en algunas reuniones, como una en Villa Quinteros; pero él estaba con otra chica, no con esta", aclaró. "Me desayuné con todo esto cuando leí LA GACETA, y supuse que se referían a mí (se publicó la información sin nombres ni precisiones). Supongo que aparece mi nombre porque alguien se quiere quedar con mi puesto y quieren embarrarme. Pero invito al varoncito o a la mujercita que me acusa a que aparezca", agregó Arnedo.
"Este tema me pone violento. Como amigo, quiero que se esclarezca el crimen, pero no puedo permitir que se afecte a mi familia, tengo cinco hijos.. .y como juez no tienen nada que enrostrarme", aseguró Arnedo.
Otro conocido
Por otra parte, el legislador justicialista Sergio Miranda reconoció que conoce a Gómez, y no descartó que la acusada lo haya llamado en la trágica jornada. Pero aclaró que él no recibió ningún mensaje de la ex policía.
"No sé si me habrá hablado al celular, podría haberlo hecho pero yo no la atendí. Cuando entro en una reunión de comisión, le dejo el aparato a mi secretario, y él no me avisó de ningún llamado. Tengo un solo celular", sostuvo. "La conocí cuando estuve como asesor en el Ministerio de Gobierno, durante la gestión de Manuel Pedernera (en 2003), porque ella quería entrar a la Policía y participó del curso. Estaba encargado de explicar cómo iba a ser el curso", explicó Miranda.
El legislador señaló que con Gómez tenía una relación de amistad como con cualquier otra persona, pero no un trato frecuente, y admitió que en el transcurso de los últimos tres meses habría conversado alguna vez con ella. "Mucha gente va a mi oficina y atiendo a todos, pero no puedo determinar en qué fecha precisa la vi", dijo.
A Suárez Vila, en tanto, lo habría llamado para quejarse por su separación de la Policía, y para decirle que ya había conseguido trabajo. "Ese día ella había ido a Casa de Gobierno para hablar conmigo, pero yo estaba en Concepción. Cuando yo me hice cargo de la seguridad del gobernador, ordené que se la trasladara (Gómez trabajaba en el destacamento de Casa de Gobierno). Así que no creo que haya tenido un buen recuerdo de mí", destacó. "Todo está en mi declaración judicial", agregó Suárez Vila.
Dos testigos favorecieron a un policía, que quedó libre
Una especie de "gol de oro" jurídico salvó a último momento al oficial Andrés Faversani de continuar detenido. Cuando se cumplía el plazo para que el fiscal pida su prisión preventiva, se presentaron dos testigos que habían sido citadas para el jueves y aseguraron que estuvieron con él toda la tarde del viernes 26 de noviembre, cuando fue asesinado el juez Héctor Agustín Aráoz.
Los defensores de Faversani plantearon ayer la recusación del fiscal Guillermo Herrera porque, según ellos, dio información a los medios de prensa.
Herrera, según lo había anticipado días atrás, tenía previsto acusar a Faversani por encubrimiento o por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Sin embargo, dos docentes de una escuela de Banda del Río Salí aseguraron ayer que entre las 17 y las 20 del día del crimen estuvieron con él, dado que detuvo a dos menores que habían llevado un arma a la escuela.
Faversani, junto a su jefe, el comisario Rodolfo Domínguez, y el oficial Raúl Albornoz, fue a la casa del magistrado pasadas las 20.45, cuando la detenida Ema Hortencia Gómez acudió a él para contarle que había recibido un llamado telefónico anónimo mediante el cual se le avisaba que habían matado a su ex novio, el juez Aráoz.
El fiscal, esa misma noche, ordenó la aprehensión de los tres policías, pero luego los liberó por no tener suficientes pruebas del supuesto encubrimiento. Un día después ordenó la detención de Faversani, a quien el dermotest le dio positivo. Con la presentación de las dos docentes, Faversani quedó libre y su jefe y su compañero no serán acusados.
Conforme
Celina Toledo, esposa de Faversani, se mostró satisfecha por la medida del fiscal. "Ahora se va a saber que mi marido es inocente, que ese día estuvo trabajando normalmente como jefe de turno en la comisaría de Banda del Río Salí", afirmó.
"El conoció a Gómez cuando trabajaba en la seccional 6ª, porque ella salía con un compañero suyo... pero nada más. No eran amigos ni nada parecido. Esta situación arruinó a mi familia. Es horrible lo que pasamos porque a él lo detuvieron por cumplir con su deber", añadió Toledo.
Los abogados Cergio Morfil y Alvaro Zelarayán plantearon a la 1.30 de ayer la recusación de Herrera por considerar que había dado demasiada información a la prensa sobre el curso de la investigación. Argumentaron principalmente la publicación de la investigación de LA GACETA, que en muchos casos fue luego confirmada por el magistrado.
El lunes o martes, además, el juez Francisco Pisa debe resolver si dicta la prisión preventiva contra Gómez y contra el oficial Alejandro Darío Pérez, acusados por homicidio agravado.
Arnedo negó haber hablado con Gómez. "Por ser amigo de Aráoz me van a hacer responsable de la muerte de Gardel. Tal vez llamó, pero nadie me avisó nada", le aclaró a LA GACETA.
El magistrado dijo que conoció a Ema Gómez. "La vi tres veces junto a Agustín; una, cuando pasaron para Catamarca en una procesión; otra, cuando vinieron a buscar un perrito a mi casa, y la tercera en una confitería en la que estuvimos juntos", explicó.
Sin embargo, negó que haya participado en fiestas con su colega asesinado y con la ex novia de este. "Con Aráoz estuvimos en algunas reuniones, como una en Villa Quinteros; pero él estaba con otra chica, no con esta", aclaró. "Me desayuné con todo esto cuando leí LA GACETA, y supuse que se referían a mí (se publicó la información sin nombres ni precisiones). Supongo que aparece mi nombre porque alguien se quiere quedar con mi puesto y quieren embarrarme. Pero invito al varoncito o a la mujercita que me acusa a que aparezca", agregó Arnedo.
"Este tema me pone violento. Como amigo, quiero que se esclarezca el crimen, pero no puedo permitir que se afecte a mi familia, tengo cinco hijos.. .y como juez no tienen nada que enrostrarme", aseguró Arnedo.
Otro conocido
Por otra parte, el legislador justicialista Sergio Miranda reconoció que conoce a Gómez, y no descartó que la acusada lo haya llamado en la trágica jornada. Pero aclaró que él no recibió ningún mensaje de la ex policía.
"No sé si me habrá hablado al celular, podría haberlo hecho pero yo no la atendí. Cuando entro en una reunión de comisión, le dejo el aparato a mi secretario, y él no me avisó de ningún llamado. Tengo un solo celular", sostuvo. "La conocí cuando estuve como asesor en el Ministerio de Gobierno, durante la gestión de Manuel Pedernera (en 2003), porque ella quería entrar a la Policía y participó del curso. Estaba encargado de explicar cómo iba a ser el curso", explicó Miranda.
El legislador señaló que con Gómez tenía una relación de amistad como con cualquier otra persona, pero no un trato frecuente, y admitió que en el transcurso de los últimos tres meses habría conversado alguna vez con ella. "Mucha gente va a mi oficina y atiendo a todos, pero no puedo determinar en qué fecha precisa la vi", dijo.
A Suárez Vila, en tanto, lo habría llamado para quejarse por su separación de la Policía, y para decirle que ya había conseguido trabajo. "Ese día ella había ido a Casa de Gobierno para hablar conmigo, pero yo estaba en Concepción. Cuando yo me hice cargo de la seguridad del gobernador, ordené que se la trasladara (Gómez trabajaba en el destacamento de Casa de Gobierno). Así que no creo que haya tenido un buen recuerdo de mí", destacó. "Todo está en mi declaración judicial", agregó Suárez Vila.
Dos testigos favorecieron a un policía, que quedó libre
Una especie de "gol de oro" jurídico salvó a último momento al oficial Andrés Faversani de continuar detenido. Cuando se cumplía el plazo para que el fiscal pida su prisión preventiva, se presentaron dos testigos que habían sido citadas para el jueves y aseguraron que estuvieron con él toda la tarde del viernes 26 de noviembre, cuando fue asesinado el juez Héctor Agustín Aráoz.
Los defensores de Faversani plantearon ayer la recusación del fiscal Guillermo Herrera porque, según ellos, dio información a los medios de prensa.
Herrera, según lo había anticipado días atrás, tenía previsto acusar a Faversani por encubrimiento o por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Sin embargo, dos docentes de una escuela de Banda del Río Salí aseguraron ayer que entre las 17 y las 20 del día del crimen estuvieron con él, dado que detuvo a dos menores que habían llevado un arma a la escuela.
Faversani, junto a su jefe, el comisario Rodolfo Domínguez, y el oficial Raúl Albornoz, fue a la casa del magistrado pasadas las 20.45, cuando la detenida Ema Hortencia Gómez acudió a él para contarle que había recibido un llamado telefónico anónimo mediante el cual se le avisaba que habían matado a su ex novio, el juez Aráoz.
El fiscal, esa misma noche, ordenó la aprehensión de los tres policías, pero luego los liberó por no tener suficientes pruebas del supuesto encubrimiento. Un día después ordenó la detención de Faversani, a quien el dermotest le dio positivo. Con la presentación de las dos docentes, Faversani quedó libre y su jefe y su compañero no serán acusados.
Conforme
Celina Toledo, esposa de Faversani, se mostró satisfecha por la medida del fiscal. "Ahora se va a saber que mi marido es inocente, que ese día estuvo trabajando normalmente como jefe de turno en la comisaría de Banda del Río Salí", afirmó.
"El conoció a Gómez cuando trabajaba en la seccional 6ª, porque ella salía con un compañero suyo... pero nada más. No eran amigos ni nada parecido. Esta situación arruinó a mi familia. Es horrible lo que pasamos porque a él lo detuvieron por cumplir con su deber", añadió Toledo.
Los abogados Cergio Morfil y Alvaro Zelarayán plantearon a la 1.30 de ayer la recusación de Herrera por considerar que había dado demasiada información a la prensa sobre el curso de la investigación. Argumentaron principalmente la publicación de la investigación de LA GACETA, que en muchos casos fue luego confirmada por el magistrado.
El lunes o martes, además, el juez Francisco Pisa debe resolver si dicta la prisión preventiva contra Gómez y contra el oficial Alejandro Darío Pérez, acusados por homicidio agravado.







