LA GACETA en Qatar: Para viajar ya mismo a ver a la Selección se necesitan al menos $ 2,5 millones

Como sucede en cada Mundial, la tendencia de los viajeros es asegurarse la primera fase y estirarse a octavos de final. Lo que sigue, mucho más caro.

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La FIFA va liberando, de a poco, entradas para el partido del viernes. “No vengan por acá, busquen on line”, informan en el Media Ticketing Centre. Ese gigantesco edificio, ubicado en una especie de barrio del Once de Doha, fue durante 20 días un hormiguero de hinchas ansiosos por conseguir localidades. El lunes amaneció despoblado. Al frente, en la plaza seca que alberga la estación de subterráneo, se multiplicaban los grupitos y las conferencias en voz baja. La mayoría eran marroquíes, empeñados en no perderse el histórico duelo contra España y con dólares frescos en el bolsillo. También algunos argentinos, más confiados porque creen que el viernes habrá lugar para todos.

Como sucede en cada Mundial, la tendencia de los viajeros es asegurarse la primera fase y estirarse a octavos de final. Los que se quedan para ver los cuartos siempre serán menos. De todos modos, la cantidad de argentinos que asistirán al estadio Lusail es una incógnita. ¿Cuántos de los 35.000 calculados por las autoridades qataríes se mantendrán por aquí? Pensando en el partido, se trata del escenario más grande de la Copa, con capacidad para casi 90.000 espectadores. Teniendo en cuenta que -siendo generosos- los neerlandeses no suman más de 3.000, de acuerdo con lo visto hasta el momento, debería haber lugar de sobra. Esto contribuye a mantener congelada la reventa. Quizás ni siquiera se active, como sucedió en los compromisos anteriores de la Selección.

Otro punto a considerar es el volumen de hinchas que se “descuelguen” en estas horas para llegar a tiempo el viernes. El cálculo es de alrededor de 2,5 millones de pesos, contando pasajes -se cotiza en 1,5 millón, contando los tramos desde Tucumán-, alojamiento, estadía y entrada a la cancha. El presupuesto puede bajar ajustándose bien el cinturón y la billetera. Se puede comer en Doha muy barato, por ejemplo. El tema es que no se puede perder tiempo porque el gobierno qatarí exige un trámite migratorio previo -la haya, que es una especie de visa-. Se lo realiza online pero la aprobación lleva un par de días y sin esa clave no se puede ingresar al país. Quienes no quieren tener problemas directamente pueden contratar un paquete por 3 millones de pesos (con aéreos, entrada al estadio y cinco noches de hotel).

Tras la victoria del sábado, el domingo fue un día de feliz resaca para los hinchas. Muchos amanecieron en la playa pública de Katara. Desde entonces se produjo una dispersión: hay quienes se fueron a conocer Dubai o Bahrein, otros contrataron excursiones al desierto. Los más pudientes se animaron a atracciones exóticas que propone Qatar, como nadar entre tiburones, bucear buscando perlas o internarse entre las dunas cerca de Kohr Al Adaid. Y en el otro extremo, la masa de alojados en el popular barrio de Barwa se la pasa jugando al fútbol cinco, armando asados y paseando por el mercado de Souq Waqif. Todos, sin distinciones, aprovechan para hacer playa. Algunos gratis, otros en balneario privados. En este caso, la entrada incluye almuerzo, toalla, ojotas, sombra y algún jugo de frutas, todo por alrededor de $ 10.000.

Para el jueves a la tarde está convocado un nuevo banderazo, un clásico en la previa de cada compromiso de la Selección. Allí tendremos una medida más precisa acerca de la cantidad de argentinos que respaldarán a la Selección en estadio Lusail. Mientras tanto, la semana se inició con la tranquilidad de haber llegado a cuartos y la ilusión de ver al equipo mucho más alto

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