El las calles, en el metro, en Lusail y en todo Doha el grito argentino se hizo sentir

Fue insólito el porrazo de Arabía Saudita, sirvió de enseñanza, para los de estos tiempos, para los futuros abanderados del fútbol argentino.

El las calles, en el metro, en Lusail y en todo Doha el grito argentino se hizo sentir

No quiero hablar del resultado, del partido. Es difícil, pero quiero abocarme a la gente, a la pasión, a las miles de gargantas argentinas que dejaron el alma, acá en el estadio Icónico de Lusail, en Doha, en Qatar, en el resto del mundo, en Argentina y en Tucumán. Me río de un meme, para no estar más nervioso por lo que pasó.

El meme es bien tucumano, pero bien nuestro. Remarca el tema de la temperatura, de que los 40º Centígrados son una amenaza como lo fue por un tiempo México con la Selección. Y los tucumanos le tienen miedo al termómetro, a los millones de porcentaje de humedad. Pero más miedo le tienen al corte de luz, el más clásico de los clásicos en el Jardín de la República en esta época del año.

Conocemos el cuento de memoria, pero de memoria eh. Sube la temperatura, suben las solicitudes de mayor flujo de energía eléctrica. Entonces la tensión cae como el Bitcoin, se desploma y nos quedamos sin luz. Y sin aire acondicionado en casa es como venir a Qatar en su verano, sin protector solar ni la ventilación adecuada en tu habitación: te derretís, como suele pasarnos a los tucumanos con los famosos cortes de luz programados, y no tanto. Acá en Doha problema de energía eléctrica no hay, las casi 90.000 personas que cortaron ticket en el estadio más grande del Mundial se refrescaron de energía verde, no del verde de la camiseta de México (pobres), sino del verde importante que cuida el medioambiente y nuestra tierra.

El las calles, en el metro, en Lusail y en todo Doha el grito argentino se hizo sentir

Tierra qatarí que los hinchas de la Selección arrasaron, en una batalla contra los mexicanos onda trap, de cuál de las dos cantaba más; de cuál de las dos se hacía sentir más. De cuál de las dos posee mejores letras. No quiero pecar de demagogo, pero los amigos aztecas andan bien flojitos de papeles cuando se refiere al cancionero. Con el debido respeto lo digo, te invitan a la siesta con “el messi, messi, messi, messico!”, y ni les explico con la del “Chuqui Lozono”. Menos onda que bandera de lata.

A las nuestras, ustedes las conocen de memoria, siempre recordando a Diego, a Malvinas y a Leo Messi, el todo de la Selección. La deriva del aguante se movió con la marea de camisetas argentas. PUNTO.

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Regreso al emirato, donde el petróleo es su pan de cada día. El nuestro, el de los hinchas de la Selección, fue no parar de alentar. La segunda demostración fuerte de amor hacia la Scaloneta fue el jueves por la noche en el banderazo organizado entre los grupos de whatsapp de los chicos y chicas que andan por acá. Fue a la nochecita en el zoco, el mercado de chucherías, ropa, aromas (perfumes que son una locura) y baratijas. Las calles principales de Souq Waqif son anchas, pero quedaron así de finitas. No cabía un alfiler, lo mismo que hace un rato la línea Roja del metro, con destino a Lusail.

El las calles, en el metro, en Lusail y en todo Doha el grito argentino se hizo sentir

Qué lindo fue ver cómo se toreaban las camisetas de los dos países. Qué maravilloso fue ver que lo hacían con respeto, no como sucedió hace un par de noches atrás, cuando los puños y patadas embarraron lo que un hincha viene a hacer a un Mundial: a pasarla bien y a disfrutar.

Es verdad que los nervios nos quitaron el aire, nos dejaron casi sin voz, pero cómo no seguir bancando a la Selección, cómo parar de ofrecerle a Leo nuestro amor eterno, a pesar del primer tiempo sin tiros al arco, con un México bien parado y jugando con el resultado. El 0-0 sí les servía.

Ustedes saben, en el fútbol todo puede pasar. Fue insólito el porrazo de Arabía Saudita, sirvió de enseñanza, para los de estos tiempos, para los futuros abanderados del fútbol argentino.

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Los cuadros de las cámaras de TV se la pasaron divididos. A un costado México, al otro Argentina, y viceversa. En cada espacio, el sonómetro se volcaba del lado de los argentinos. Los mexicanos son un montón, quizás hasta nos doblan en cantidad de presencia en Qatar, pero nosotros les ganamos la parada con amor propio, porque a nosotros todos nos cuesta el doble, desde el día a día del vivir acá a todo lo demás.

El cambio de estación, para salir de la dorada y pasar a la roja, encarna el enésimo cruce entre rivales. Suben por la escalera mecánica enfrentados, levantando las manos y vociferando con ritmo sus mejores estrofas. México grita, Argentina canta.

El las calles, en el metro, en Lusail y en todo Doha el grito argentino se hizo sentir

Ya en la caja acústica de Lusail, volvimos a pegar. Con el “uhhhhhh” no era suficiente. Sorry.

Los minutos corrían, y el “messico” estaba bien escondido.

Aparte, Argentina sonaba mejor, en las gradas y en la cancha. Seeeeeee..

Qué lindo fue gritar los goles de Leo y Enzo Fernández; qué lindo estuvo todo. No se podía pedir más. Estamos más vivos que nunca en Qatar, seguimos en competencia y nos fuimos a dormir relamiéndonos los ese tres puntos que nos mantienen con vida en el Grupo C y con toda la energía positiva para ganarle a Polonia y clasificarnos primeros.

Vamos Argentina, vamos Selección; Vamos Messi, y vamos los hinchas. Esto es para ustedes, los incondicionales de (por unas horas) voz ronca y el corazón caliente. Bien caliente.

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