Madres, padres, maestros y maestras: no se pierdan estos libros

La editorial Siglo XXI cuenta con una gran lista de títulos sobre educación. Referencias para meterse en el mundo del aprendizaje en las aulas y en las casas. Nuevas formas de enseñar, ideas para estimular la curiosidad. También una guía para orientar a los chicos –y orientarse- con el uso de la tecnología.

INCENTIVAR LA CURIOSIDAD. Las claves: preguntar para aprender y aportar para que los chicos entiendan lo que leen.  INCENTIVAR LA CURIOSIDAD. Las claves: preguntar para aprender y aportar para que los chicos entiendan lo que leen.
20 Noviembre 2022

Por Alejandro Duchini para LA GACETA

Bióloga, investigadora y profesora de la Universidad de San Andrés, entre otras cosas, Melina Furman es una crack en el mundo de la enseñanza. Me lo dice Sofía Miranda, una de las encargadas de prensa de la editorial Siglo XXI. Para confirmación, me sugiere que lea dos de sus libros: Enseñar distinto - Guía para innovar sin perderse en el camino (2022) y Guía para criar hijos curiosos - Ideas para encender la chispa del aprendizaje en casa (va por su séptima reimpresión). Títulos geniales para comprender cómo mejorar la educación. Uno no sale igual después de leerlos. Sobre todo si se tiene en cuenta un contexto educacional como el actual.

En las escuelas todavía se enseña como en los tiempos de Sarmiento o, en el mejor de los casos, igual que hace 40 años. No exagero. A lo sumo, algunas escuelas incorporan tecnología innecesaria para jactarse de evolucionadas: pizarrones electrónicos, por ejemplo. Otras se animan a un poco más: permiten el uso de Google para buscar información o aprovechan a fondo los videos en YouTube en vez de manuales que atrasan. Pero por lo general, el sistema es más o menos similar al de antes: un docente parado que no deja de hablar frente a sus alumnos en aulas cerradas, aburridas, casi siempre grises. El resultado, obvio, es más o menos similar: los pibes se aburren, se desconcentran, se duermen y se quieren ir lo antes posible.

Furman nos hace reflexionar sobre errores y aciertos. Dirigido a docentes, en Enseñar distinto nos convoca a no repetir como loros y a compartir conocimientos. Nos invita a pensar. Y a conectar temas ya sabidos con otros que se acaban de conocer; entender a la evaluación como una oportunidad y no un castigo. “Algunas preguntas que sirven para prepararse a aprender”, titula antes de una lista de preguntas. Por ejemplo: ¿Qué tenemos que hacer o aprender?, ¿por dónde empezamos? ¿cómo vamos a organizarnos para llegar a tiempo? ¿cómo nos vamos a dar cuenta de si lo aprendimos o lo resolvimos bien? Utiliza preguntas y da sugerencias acerca de cómo, los docentes, pueden mejorar el sistema y su relación con el alumnado. Escribe sobre la importancia de “afirmar, apoyar y cuestionar” ideas y conocimientos.

“Si tuviese que elegir una sola estrategia para empezar a innovar en la enseñanza, serían las rutinas de pensamiento. Se trata de un conjunto de actividades breves que ayudan a que los estudiantes pongan en palabras (o hagan visibles de otros modos, con imágenes o con el cuerpo) aquello que creen, entienden o piensan”, sugiere. Y sobre todo hace hincapié en la importancia de las preguntas. Preguntar para aprender. “Desde hace años, uno de mis pasatiempos (¿obsesiones, tal vez?) como investigadora es recorrer escuelas y recoger las preguntas que aparecen en los pizarrones, carpetas y evaluaciones. Las preguntas que hacemos los docentes hablan, y mucho, sobre nuestra visión más arraigada de la enseñanza”, cuenta.

Además de convocar a los docentes a seguir aprendiendo, a no quedarse con lo sabido, nos explica por qué la enseñanza no es sólo responsabilidad de ellos o de la escuela sino también del hogar. Para eso, la lectura de Hijos curiosos es un complemento. Si Enseñar distinto apunta a los docentes, Hijos curiosos es para los padres. Destaca la importancia de la psicología, la pedagogía y las neurociencias, pero no minimiza la necesidad de incentivar la curiosidad en nuestros hijos, aun cuando algunos temas no parezcan atractivos.

Sobre la lectura escribe: “En nuestro paso por la escuela (y en la vida en general), los textos son una fuente fundamental de información para ampliar horizontes y aprender. Pero aprender a comprender un texto va mucho más allá de conocer las palabras que contiene. Y aquí, de nuevo, las estrategias metacognitivas tienen mucho que aportar para que los chicos entiendan lo que leen”. En Hijos curiosos hay síntesis, hay ejercicios; y sobre todo, hay preguntas.

“Múltiples aprenderes”

“Entre chispas y andamios -prologa Diego Golombek- veremos que hay estímulos que promueven un ambiente para el aprendizaje, que la naturaleza y el pensamiento se pueden dar vuelta como una media para llegar al ‘juego completo’, que podemos soñar con hijos que a su tiempo sean más jardineros que carpinteros, que den sus propios frutos y nos sorprendan con sus preguntas y sus hallazgos. Sabremos también que hay múltiples aprenderes: desde el aprender a comprender hasta, claro, el aprender a vivir. Y todo, pero todo, con ejemplos e ilustraciones extraídos de los cuadernos de laboratorio de los mejores alumnos de Melina: sus propios

Sé de la seriedad de Siglo XXI al momento de elegir autoras/es y temáticas. Una editorial que tiene entre sus firmas a Eduardo Galeano es de las buenas. Pero no sólo se trata de Galeano. Porque -como me recomienda Sofía Miranda- hay títulos que la rompen: doy fe de que leer esos libros me conmovió muchísimo para entender qué y cómo aprendemos en la actualidad.

Ahí van, entonces, una mención a Los chicos toman la palabra, de Horacio Cárdenas. Docente que cuenta el aula desde la resolución de conflictos a partir de chicos y chicas que debaten sobre sus problemáticas, como la violencia en la escuela, el rol de las autoridades y la importancia del respeto. Desde su experiencia personal, Cárdenas nos cuenta lo que no suelen contar los grandes medios de comunicación cuando informan sobre las escuelas. Cárdenas profundiza mientras la difusión periodística no suele razonar.

No me pasó de largo la lectura de Guía para la crianza en un mundo digital, de Sebastián Bortnik, investigador especializado en tecnología y seguridad informática. Bortnik nos invita a reflexionar sobre temas que nos inquietan a los padres: cuándo darles y de qué manera un teléfono celular a los chicos, qué hacer ante la “vida digital” o cómo podría ser un modelo de contrato para uso de internet. Trata ciberbullying y grooming: “Ningún caso me enseñó tanto sobre grooming como el de Micaela Ortega. Micaela tenía 12 años la mañana del 12 de abril de 2016, cuando se fue de su casa para no volver. Por la tarde, empezó lo que serían treinta y cinco difíciles días con la niña desaparecida: el sábado 28 de mayo fue encontrada sin vida. El de Micalea fue el primer caso de grooming seguido de muerte en la Argentina”, presenta Bortnik antes de recordar a Jonathan Luna, condenado a cadena perpetua por el crimen. Más de siete perfiles a su nombre en Facebook, menores de edad entre sus contactos. Mató a Micaela por negarse a tener relaciones sexuales. “A Mica no la mató Facebook”, aclara Bortnik. “Ninguna red social puede matar. Son herramientas que pueden utilizarse con buenas y malas intenciones. A Micaela la había matado un asesino”, escribe. Librazo.

Así como Siglo XXI, les contaba, tiene a Galeano, también cuenta con Paulo Freire, maestro, pedagogo y referente entre referentes de la educación. Sus libros no pierden vigencia. Prueben con El maestro sin recetas, Pedagogía de la indignación, Pedagogía de la autonomía, Por una pedagogía de la pregunta, Pedagogía del oprimido, Pedagogía de la esperanza, La voz del maestro o Cartas a quien pretende enseñar.

Leyendo todos o algunos de estos libros no van a salir docentes. Pero, seguro, no serán los mismos al terminar de leerlos.

© LA GACETA

Alejandro Duchini – Periodista.

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