Cambio climático: la Tierra está cerca de sobrepasar cinco puntos de inflexión

"En realidad, el calentamiento viene con una inercia. Se haga lo que se haga, será difícil quedarse en la meta de 1.5°", explica un experto tucumano.

EMERGENCIA AMBIENTAL. Una investigación internacional advierte sobre las consecuencias de cruzar las líneas rojas del calentamiento. IMAGEN TOMADA DEL CENTRO DE RESILENCIA DE ESTOCOLMO EMERGENCIA AMBIENTAL. Una investigación internacional advierte sobre las consecuencias de cruzar las líneas rojas del calentamiento. IMAGEN TOMADA DEL CENTRO DE RESILENCIA DE ESTOCOLMO

El cambio climático desencadenado por la humanidad ha llevado a un aumento de la temperatura media mundial con respecto a los niveles preindustriales y, en consecuencia, a un incremento de los fenómenos extremos, como las inundaciones, las sequías y las olas de calor. No obstante y más allá de esos impactos, a los científicos les preocupan también los llamados puntos de inflexión. Una investigación ha identificado 16 de esos hitosque -si se sobrepasan- tendrán consecuencias más difíciles de mitigar. Desgraciadamente, cinco de ellos están cerca de superarse.

De manera paralela, los expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y de la Met Office (la agencia meteorológica del Reino Unido) han revelado que existe una probabilidad de alrededor de un 50 % de que la temperatura media global de la superficie del planeta supere los 1,5° este lustro. En estos momentos, el calentamiento está en unos 1,1° y el objetivo del Acuerdo de París, firmado en 2015, es que el incremento se quede este siglo por debajo de los 2°. El año más caluroso registrado desde 1850 fue 2016, cuando se superaron los 1,2°.

Entre estos cinco puntos de no retorno con impactos ya irreversibles (al rebasarse el umbral de los 1,1º, según este trabajo publicado el jueves en la revista Science) figuran los deshielos de la capas heladas de Groenlandia y del oeste de la Antártida, que contribuyen a las subidas del nivel del mar; la muerte de los corales tropicales; el derretimiento abrupto del permafrost, o suelo helado, en las tierras polares; el colapso de las corrientes en el Mar de Labrador, ubicado frente a Canadá en el Atlántico, y la pérdida de hielos en el mar de Barents.

"Nuestra evaluación proporciona pruebas científicas sólidas para tomar medidas urgentes", señalan los autores en sus conclusiones, que fueron reproducidas por numerosos medios de habla hispana, como los diarios El País, La Vanguardia y La Nación, entre otros. Este equipo internacional sintetizó las pruebas de los puntos de inflexión; de sus umbrales de temperatura; de las escalas de tiempo y de los impactos a partir de una revisión exhaustiva de más de 200 artículos publicados a partir de 2008.

Los científicos -liderados por David Armstrong McKay, investigador de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, y Tim Lenton, director del Instituto de Sistemas Globales de la misma casa de estudios- instan a poner en marcha sistemas de alerta temprana y estrategias de adaptación.

Los puntos de inflexión son fundamentales en la ciencia climática porque una vez que se superan desencadenan impactos importantes que continúan en el tiempo. "En realidad, el calentamiento viene con una inercia. Se haga lo que se haga, será difícil quedarse en la meta de 1.5°. Lo que se pensó en 2015 hoy es complicado porque las emisiones de los últimos años no se redujeron como se esperaba. Entonces, seguirán operando en el sistema planetario. Se requieren esfuerzos importantes", explica a LA GACETA  Ignacio Gasparri -ingeniero forestal, doctor en ciencias biológicas e investigador del Instituto de Ecología Regional (IER), una unidad ejecutora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

Los responsables del calentamiento presente y del que afrontarán nuestros hijos y nietos son los gases de efecto invernadero, que permanecen en la atmósfera durante décadas o siglos. El dióxido de carbono, por ejemplo, resiste cientos de años; el metano se degrada en un par de décadas. "El sistema climático global es complejo. Esto quiere decir que unos veranos cálidos en el hemisferio norte pueden provocar que se descongelen los suelos de las zonas boreales. Eso, a su vez, activa procesos microbianos de respiración de los materiales orgánicos, los que liberan más dióxido de carbono. El punto es ese: una vez que las actividades humanas han puesto en marcha la máquina del calentamiento, ese mismo calentamiento enciende otros procesos que lo refuerzan", enseña Gasparri.

De hecho, otra coautora de esta investigación, Ricarda Winkelmann -del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y miembro de la Comisión de la Tierra- subraya que es importante destacar que muchos elementos de inflexión están interconectados, lo que conlleva a pensar en puntos de inflexión en cascada.

Pese a la falta de medidas contundentes, todavía está en manos de la humanidad decidir si se cumplen las ambiciones del Acuerdo de París. Cuando en este pacto se establece el 1,5° se hace referencia a la temperatura media de períodos de 20 años; no a superaciones en un año. No obstante, en el ambiente científico sobrevuela la precaución debido a la existencia de estos procesos mencionados por Gasparri, que no pueden ser controlados y que se sabe que seguirán ocurriendo debido a la retroalimentación.

- ¿Somos todos vulnerables al cambio climático?

- Sí. El clima es un sistema global con múltiples y complejas conexiones. Si bien hay sitios del planeta que por ahora se ven más afectados que otros, el sistema está siendo modificado en su conjunto. Más temprano que tarde, los cambios se van a manifestar en todas partes.

El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, el panel internacional de científicos climáticos que trabajan bajo el paraguas de la Organización de las Naciones Unidas) pronostica que la barrera de los 1,5° se superará de forma estable en la década de los años cuarenta de este siglo, debido a los gases que ya se han emitido. "La capacidad de adaptación dependerá, en gran medida, de lo saludable que sean las sociedades y los ambientes. Es decir, tendrán más oportunidades las personas que vivan en ciudades con buenas capacidades económicas para realizar obras y para mejorar su infraestructura; con fuertes lazos colectivos y de solidaridad; con conocimiento; con previsión y con ecosistemas en buen estado de conservación, tanto naturales como productivos", avisa Gasparri.

Por el contrario -prosigue-, las personas que vivan en ciudades con capacidades económicas limitadas, con falta de integración social y con ambientes insanos afrontarán más complicaciones.

El escenario que algunos investigadores consideran óptimo es que se sobrepase temporalmente la marca de 1,5° para luego bajar un 75 % hasta 2050, según ha proyectado el IPCC. 

Si bien siempre ha habido desastres relacionados con los fenómenos meteorológicos, a medida que aumenta la temperatura se vuelven más frecuentes e intensos. El clima empeora los desafíos ya existentes. Por ello, Gasparri insta a un cambio de costumbres en el día a día. "El mundo entero debe reducir gradualmente el carbón y las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles. Esos subsidios deberían trasladarse, en cambio, a la promoción de energías renovables", explica. Es que la única posibilidad de cruzar los puntos de inflexión se puede reducir disminuyendo rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero. "Y para ello hay que comenzar de inmediato", cierra.

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