De generación en generación: los Achén reflejan cómo funcionan los clanes en Tucumán

Allanamientos en el sur de Lules para desarticular una vez más la organización familiar por venta de drogas.

Allanamiento de ayer de la División Antidrogas de la Policía Federal. Allanamiento de ayer de la División Antidrogas de la Policía Federal.

El caso de la banda de los Achén, en Lules, se ha convertido en el reflejo fiel del funcionamiento de los clanes en Tucumán, marcado por la participación de todos los integrantes de una familia y la alternancia en el manejo.

Personal de la División Antidrogas de la Policía Federal (PFA) concretó ayer dos allanamientos en viviendas ubicadas en calles Bartolomé Mitre y Nicolás Avellaneda, y en pasaje Matienzo, entre Nicolás Avellaneda y Eliseo Cantón, en esa localidad. Así, se desarticuló una vez más al clan de los Achén tras una investigación por venta de drogas bajo la modalidad narcomenudeo en la zona sur de la ciudad.

En los procedimientos se secuestraron 675 dosis de picadura de marihuana, dinero en efectivo, balanza y otros elementos. Cuatro personas fueron detenidas, entre ellas, la esposa de Fernando "Gordo" Achén, de uno de los líderes de la organización que habían sido conocidos públicamente por ser presos "VIP" en la comisaría de El Manantial. También dos hijos de la mujer y un tercer joven que estaba en el lugar en el momento del operativo, aparentemente, consumiendo alguna sustancia ilegal, de acuerdo a fuentes oficiales. 

Cuando llegaron al lugar, los agentes federales se toparon con casas con características similares a un "bunker”. Asimismo, los integrantes de la organización utilizaban armas de fuego “por seguridad” ante un posible allanamiento oficial o el ataque de alguna banda rival por el “dominio del territorio”.

Los antecedentes

Esta organización ha tenido una importante injerencia delictiva en los vecindarios del sur de Lules, según datos de las distintas causas judiciales.

Los hermanos Cristian Marcelo Achén y Fernando Sergio fueron condenados por el Tribuna Oral Federal (TOF) a cinco años de prisión por venta de drogas y a cuatro por tenencia, respectivamente, en junio de 2011.

Estos hombres habían salido a la luz pública en 2010, a partir de una grabación que registraba posible venta de estupefacientes en la puerta de la comisaría de El Manantial -fueron detenidos en 2009 por la Policía provincial-. Gendarmería allanó la dependencia policial donde estaban los hermanos. No se encontró nada, pero se descubrió que los Achén eran tratados como presos VIP, según un informe realizado por la propia Policía.   

Cristian y Fernando volvieron a la escena delictiva en junio del año pasado. Fueron detenidos durante un operativo en un drugstore y una vivienda por posible comercialización de sustancias ilegales. Se secuestraron cocaína y marihuana, entre otros elementos.

ARCHIVO. Los Achén, en un móvil policial. ARCHIVO. Los Achén, en un móvil policial.

De generación en generación

En octubre de 2021, cayó otro integrante de la familia en un allanamiento de la División Antidrogas. Se trató de Moisés Achén, hijo de Fernando, señalado como la persona que habría continuado con la venta de estupefacientes en Lules.

De acuerdo con las investigaciones oficiales, las principales zonas de acción fueron Lules, Famaillá y La Reducción. 

En la organización netamente familiar, el manejo pasó de padres a hijos, contaron el año pasado fuentes cercanas al caso a LA GACETA. 

Al parecer, accedían a cocaína que era transportada desde la frontera de Bolivia. Llegaba a Tucumán mediante encomiendas. También comercializaban marihuana que llegaba desde Buenos Aires.

Operativo en 2021. Operativo en 2021.
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