Asunción o ascención de la Virgen María: cuál es el término correcto

Asunción o ascención de la Virgen María: cuál es el término correcto

Este 15 de agosto, los católicos celebran el día que María, la madre de Jesús, fue llevada al cielo en cuerpo y alma. Se lo considera un dogma de fe de esa religión.

Obra de arte que retrata la asunción de María al cielo Obra de arte que retrata la asunción de María al cielo La Verdad Noticias
15 Agosto 2022

Este 15 de agosto se celebra la fiesta de la Asunción de María o Asunción de la Virgen, un hecho trascendental para la religión católica. La fecha se refiere a día que la madre de Jesucristo fue llevada en cuerpo y alma al cielo.

En este sentido, en las iglesias ortodoxas insisten en que no se debe confundir esta celebración con la fiesta de "ascensión" que hace referencia al propio Jesucristo, que subió al cielo luego de resucitar de entre los muertos.

El especialista Eddy Romero, del portal Suyapa Medios, explicó que "quien es católico cree que Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre, y que por eso tiene naturaleza humana y divina. Cuando Jesus sube a los cielos en cuerpo y alma al final de su vida terrena, lo hace con su propio poder. Él fue el agente activo del milagro. Jesús ascendió al cielo".

"En cambio nosotros creemos que María es una criatura de Dios, al igual que cualquiera de nosotros. Ella no subió a los cielos con su propio poder, sino que fue llevada por Dios. Es decir, fue el agente pasivo del milagro. María fue asunta al cielo".

Cuál es la diferencia entre asunción y ascensión

Si bien, en ambos casos se trata de la subida a los cielos, en el mundo católico se aplica el término “asunción” a la Virgen María  y “ascensión” a Jesucristo. "En ambos casos, tanto para referirnos a la Asunción de la Virgen María y a la Ascensión de  Jesucristo, ambas palabras se escriben con mayúscula inicial", detalla Romero.

Cómo fue la Asunción de María, según la religión católica

Para algunas iglesias ortodoxas la tradición sobre esta fecha relata que la Santísima Virgen María se encontraba orando en el Monte de Eleón, cerca de Jerusalén, cuando se le apareció el Arcángel Gabriel con una rama de palma del Paraíso en sus manos. Este le comunicó que en tres días su vida terrenal iba a llegar a su fin y que el Señor se la llevaría consigo. 

En el momento del deceso, una luz extraordinaria iluminó la habitación en la cual yacía la Virgen María. Apareció el propio Jesucristo, rodeado de Ángeles y tomó su alma. 

Los Apóstoles enterraron el purísimo cuerpo de la Madre de Dios, de acuerdo a Su voluntad, al pie de la montaña de Eleón, en el jardín de Getsemaní, en la gruta donde se encontraban los cuerpos de sus padres y el de San José. 

Durante el entierro ocurrieron muchos milagros. Con sólo tocar el lecho de la Madre de Dios, los ciegos recobraban la vista, los demonios eran alejados y cualquier enfermedad se curaba.

Tres días después del entierro, cuando se abrió la gruta donde fue sepultada la Virgen María, su cuerpo no estaba y sólo quedaban las mantas funerarias. 

Al anochecer, mientras rezaban, los Apóstoles oyeron un canto angelical y al levantar la vista pudieron ver a la Virgen María suspendida en el aire, rodeada de Ángeles y envuelta en un brillo de gloria celestial. Ella les dijo: “¡Alégrense! ¡Estaré con ustedes todos los días!”

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