Para los futboleros, el inicio de las Ligas europeas es un festín. Ver otra vez a los mejores equipos, los mejores jugadores, los mejores técnicos, grandes partidos. Las comparaciones que a veces, es cierto, pueden ser ridículas. Pero otras veces ayudan al análisis. Ver a los nuestros. “Leo” Messi, “Dibu” Martínez, “Cuti” Romero y compañía. Verlo también ahora a Julián Alvarez compitiendo con los mejores y si acaso podrá reclamar un lugar en la formación titular de la selección. Son cuestiones que cobran un valor especial porque por primera vez el Mundial se jugará en noviembre-diciembre. A mitad de la temporada europea. Para nosotros, hasta puede tener un atractivo especial que se juegue a fin de año. Como si nos avisara del inicio de algunas vacaciones. El recreo que comienza. Solo el DT alemán de Liverpool, Jurgen Klopp, recordó en estas horas que Qatar no se jugará en el mejor escenario ni en el mejor momento. “Es como el tema del cambio climático. Todos saben que está mal, pero nadie hace nada”, dijo Klopp.

La Premier League inglesa sigue siendo por lejos el mejor espectáculo. No solo en Argentina. Es la única Liga que se trasmite en vivo a 188 países. Allí está todo. Inclusive los dineros obscenos que también permiten jugar un Mundial en Qatar. Alemania tiene su propio show con la Bundesliga. Pero es un show unipersonal. Bayern Munich. ¿Cómo describir, sino, a un campeonato que es ganado desde hace 10 temporadas por el mismo equipo? ¿Qué decir si encima si ese equipo inició la nueva temporada goleando 6-1 a un rival que viene de conquistar la Liga de Europa (el Eintracht Frankfurt de Rafael Santos Borré y ahora Lucas Alario)? ¿Qué decir si ese equipo no sufre siquiera cosquillas tras la partida de uno de los mejores goleadores de toda su historia (Robert Lewandowski marchó a Barcelona)? ¿Y qué más si le aparece un talento como Jamal Musiala, a quien habrá que prestarle mucha atención cuando juegue con la selección alemana en Qatar?

Eso sí, ver ganar siempre a Bayern Munich puede resultar tan aburrido como saber que el PSG de Kylian Mbappé, Neymar y Messi ganará otra vez la Liga de Francia. O que Real Madrid y un renovado Barcelona dominarán nuevamente la Liga de España. El mismo Barcelona que dejó partir a Messi por sus deudas pero que ahora cedió parte de su patrimonio y realizó maniobras financieras para reforzarse casi como nadie en esta temporada. Son datos que permiten apreciar que el fútbol tiene sus pro y sus contras en todos lados. Que no hay Liga perfecta. Ni siquiera la inglesa.

El inicio de las Ligas en Europa nos encuentra con nuestro campeonato en pleno desarrollo. Si Bayern Munich o PSG aburren ganando siempre, acá estamos en un momento especial. Tenemos a River y Boca irregulares como pocas veces, caídos después de ser eliminados de una Libertadores que, aún sin ellos, nos sigue interesando porque Estudiantes logró un valioso empate sin goles en Brasil y porque Vélez y Talleres jugaron un formidable 3-2 en la ida en Liniers. Aquí entra justamente el punto que sí domina nuestro fútbol. Porque en Vélez vimos escenas de terror, barras bravas de Vélez a la cacería de hinchas de Talleres. Para molerlos a golpes. Con niños en el lugar. Y sin policías ni seguridad privada a la vista.

En Córdoba, y con razones de sobra, criticaron a Vélez en tono durísimo por no saber cuidar la seguridad dentro de su propio estadio. En Vélez hablan de “infiltrados” y hasta de una “interna” en la barra de Talleres. Como sea, la palabra barra brava sigue dominando nuestras canchas, aún cuando iniciamos una nueva temporada sin hinchas visitantes. Es una reglamentación que, por momentos, parece destinada a quedarse para siempre, acaso con excepciones puntuales, como ya hubo en los últimos tiempos. ¿No estamos preparados todavía para jugar con hinchas visitantes? ¿Cuándo lo estaremos? El martes pasado, Argentina ratificó su deseo de ser sede del Mundial de 2030, junto con Uruguay, Chile y Paraguay. Se busca recordar así que las Copas comenzaron jugándose en 1930 en Uruguay. El Mundial del Centenario no podría celebrarse ahora solo en Uruguay o porque las Copas ya son fiestas que exigen otra infraestructura y dineros enormes. Aunque se jueguen en Qatar. O en la Argentina que decide que, por el momento, sigue siendo mejor jugar sin hinchas visitantes. Con excepciones, claro. Como debería suceder en 2030.

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