Cartas de lectores IV: Constitución Nacional

12 Mayo 2022

El 1 de mayo no sólo se celebró el Día del Trabajo, sino también el de la Constitución Nacional Argentina. Se eligió ese día en conmemoración del aniversario de su sanción (año 1853), por el Congreso General Constituyente. La promulgó Urquiza el 25/05 y fue jurada por todas la provincias el 9 de Julio de ese año. El constitucionalismo es una forma de vida política que busca racionalizar el ejercicio del poder, para asegurar a las personas el goce de sus libertades y el respeto de su dignidad. Para lograrlo, se vale de : 1) Declaración de una constitución 2) Separación y control de los poderes del Estado 3) Que el origen del poder, las condiciones de su ejercicio y las autoridades provengan del consentimiento popular 4) Distinción entre poder constituyente y poderes constituidos. En nuestro país, la Constitución es la ley fundamental del Estado. Lo es porque todas las demás leyes deben guardar armonía con sus principios. Es orgánica, porque fija la estructura institucional. Los ciudadanos, tenemos que comprender que un sistema de gobierno representativo, republicano y federal, tiene como objeto lo que se expresa en nuestra Carta Magna: “Constituir la unión nacional, afianzar la justicia, la paz interior y la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad de todos”. El velar por el cumplimiento de lo establecido por la Constitución, es un compromiso de todos y no sólo de la Corte Suprema o de los jueces. Todos los funcionarios administrativos y legislativos nacionales, provinciales, municipales y comunales e incluso los ciudadanos (nosotros, el pueblo) tenemos la obligación permanente de velar por la supremacía de sus principios y por el acatamiento de sus disposiciones, ya que sólo así aseguraremos la paz, la libertad, el bien común y la dignidad de las personas. Lo que sucede en nuestro país, no proviene de las deficiencias de la Constitución. Casi no hay un mal político, económico, ambiental y social, que no provenga de la violación directa o indirecta de sus principios o de la astuta e infiel interpretación de los mismos. Para finalizar transcribo un pensamiento de nuestro comprovinciano J. B. Alberdi: “No hay libertad para el hombre donde su seguridad, su vida y sus bienes están a merced del capricho de un mandatario”.

Juan Francisco Segura

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