Islas Malvinas: “El bombardeo fue tan fuerte que lo levantaba al submarino”

Francisco Cuevas, veterano de guerra, a 40 años de la batalla con los ingleses, compartió su experiencia de navegación y de lucha en las aguas del Atlántico Sur.

CUEVAS. El veterano recordó cuando el submarino que lo transportaba eludió buques de guerra ingleses. CUEVAS. El veterano recordó cuando el submarino que lo transportaba eludió buques de guerra ingleses.
04 Abril 2022

Hace un poco más de 40 años atrás, en Los Puestos, localidad ubicada en el departamento de Leales, residía un matrimonio con 10 hijos. Uno de ellos se enteraría, el 1 de abril de 1982, que formaría parte del cuartel argentino que lucharía en Malvinas para recuperar las islas.

Francisco Cuevas, veterano de 73 años, siempre soñó con dedicar su vida al servicio militar. Tanto fue así que a los 16 ingresó a la Armada, y desde entonces no dejó de capacitarse y aprender de su profesión.

A sus 33 años, recién casado y en plena luna de miel, fue seleccionado para viajar a las Islas del Atlántico Sur en el submarino Santa Fe. Sin embargo, y desde siempre, su vocación como militar lo mantenía motivado embarcación tras embarcación. “Cuando viajamos a las islas yo no sentí prácticamente nada, estaba muy contento. Recién en el camino el comandante nos informó que se iba a tomar Malvinas”, dijo el ex combatiente, que aún recuerda con impresión los fuertes temporales que atestaban la zona.

El veterano compartió con LA GACETA retazos de su experiencia. La más grave, según recuerda, ocurrió en las Islas Georgias del Sur. “Nunca tuve la mente tan lúcida como esos días”, comenzó a relatar.

“Zarpamos a Georgias porque teníamos que transportar comandos, alimentos, remedios y técnicos. Cuando estábamos llegando, ya nos esperaban cuatro buques de guerra y dos submarinos atómicos para impedir que pasemos”, contó el submarinista. Esta vez, la suerte y las maniobras estuvieron de lado de los argentinos y lograron desembarcar rápidamente para continuar al siguiente destino.

Pasada la primera prueba, debían dirigirse al área de patrulla. “El tema es que nunca llegamos. En lo que salíamos, entre tanta niebla y oscuridad, uno de los tantos helicópteros logró vernos y comenzaron el ataque”, dijo Cuevas, al tiempo que compartió que ese bombardeo fue más fuerte de lo que esperaba. “Yo más o menos sabía cómo sería por pruebas que tuvimos, pero no imaginé que serían de esa magnitud; al submarino lo levantaba”, aseguró.

Eran 76 hombres argentinos los que se encontraban dentro del submarino siendo testigos de tal ataque. En medio de las bombas y torpedos, uno de ellos sufrió una herida que provocó que pierda su pierna. “Miedo se tiene, pero en ese momento se me vinieron a la mente todos los cursos que había hecho”, contó Cuevas sobre el asalto que duró tres interminables horas.

Cuevas habló sobre la mayor pérdida que sufrió en Malvinas: la del comandante Félix Oscar Artuso, de 36 años.

Un día después de que se dispuso la rendición de la tropa nacional, los británicos ordenaron a los soldados argentinos que trasladen el submarino Santa Fe para llevarlo al sector de factoría, porque estaba muy estropeado y podía generar una explosión. Custodiados por infantes británicos armados, seis hombres argentinos debían llevar a cabo la tarea. Cuevas quiso ir en el lugar de Artuso, pero este se negó. “Yo le dije ‘las cosas que vos haces yo también las sé hacer, pero hay una diferencia: vos tenés hijos y yo no. Si me tengo que morir, moriré ahí’. Y esa fue la última vez que lo vi a Artuso”, lamentó.

Tal vez por su previa experiencia del año 78 -en medio de la crisis con Chile-, tal vez por su vocación militar que le impedía sentir temor, pero Cuevas siempre priorizó la tranquilidad y la cordura. “En ese momento vos no pensás solamente en tu vida, sino en la de todos. Cuando vos tenés una responsabilidad y tenés que enseñarle a todos tus subalternos, no podes ponerte a llorar. Tenés que controlar que a ellos no los venzan los nervios y además estar atento”, dijo el veterano, que aseguró que sus pensamientos se centraban en encontrar la manera de resolver las incontinencias que se iban presentando.

“Fue nosotros contra el mundo. No estoy arrepentido, y si tengo que ir de nuevo, voy de nuevo. La guerra es así”, finalizó el patriota, que al volver de Malvinas continuó con las expediciones que le demandaba su vocación como militar. (Producción periodística: Bárbara Nieva).

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