
Los soldados estadounidenses que se nieguen a vacunarse contra la covid-19 serán dados de baja de forma inmediata, dijo un portavoz del Ejército de Estados Unidos, afirmando que la medida es fundamental para mantener la preparación para el combate.
La orden se aplica a los soldados regulares del Ejército, a los reservistas en servicio activo y a los cadetes, a menos que tengan exenciones aprobadas o pendientes, dijo en un comunicado.
Se trata de la última rama militar que da de baja a su personal no vacunado en medio de la pandemia, después de que el Pentágono hizo obligatoria la vacuna para todos los miembros del servicio en agosto de 2021.
La gran mayoría de las tropas en servicio activo ha recibido al menos una dosis. Unos 79 uniformados de los diferentes servicios han muerto a causa del coronavirus.
“La preparación del Ejército depende de que los soldados estén preparados para entrenar, desplegarse, luchar y ganar las guerras de nuestra nación”, dijo la secretaria del Ejército, Christine Wormuth. “Los soldados no vacunados representan un riesgo para la fuerza y ponen en peligro la preparación”.
Otras ramas de las fuerzas armadas estadounidenses, como la Fuerza Aérea, ya empezaron a dar de baja a los que optaron por no recibir la vacuna contra la covid, cuyo uso de emergencia se autorizó por primera vez en diciembre de 2020.
En tanto, el Gobierno de Joe Biden ha enviado 400 millones de dosis de vacunas ca países necesitados, como parte de su anterior promesa de donar más de 1.100 millones de dosis a países de bajos ingresos, dijo un portavoz de la Casa Blanca en Twitter, confirmando un informe de CNN. El último lote incluye 3,2 millones de dosis de la vacuna de Pfizer Inc y BioNTech para Bangladesh y 4,7 millones de dosis para Pakistán, informó el miércoles CNN, citando a un funcionario de la Casa Blanca.
El gobierno de Biden se había comprometido previamente a donar un segundo tramo de 500 millones de dosis al programa mundial de reparto de vacunas COVAX, elevando su compromiso total a más de 1.100 millones de dosis de la vacuna, y se espera que el último lote comience a enviarse este mes.
Expertos en salud mundial han dicho que los países más pobres necesitan al menos entre 5.000 y 6.000 millones de dosis para ayudar a protegerlos contra el coronavirus en medio de la pandemia actual.
En total, el programa COVAX ha suministrado más de mil millones de dosis a 144 países y pretende alcanzar una cobertura de inmunización del 70% para mediados de 2022.
Expertos en salud han criticado a los países ricos por no hacer lo suficiente, señalando a Estados Unidos en particular por impulsar las dosis de refuerzo para los estadounidenses totalmente vacunados, mientras que gran parte de la población mundial aún carece de acceso a las vacunas.
Expertos y líderes de países en desarrollo también han advertido que el acaparamiento de vacunas por parte de las naciones ricas podría dar lugar a nuevas variantes del coronavirus.
“Cuatrocientos millones de dosis son más que todos los países y se suman a la ampliación de la fabricación, al trabajo con las empresas para hacer llegar sus vacunas a los más vulnerables y a las dosis en los brazos”, tuiteó el portavoz de la Casa Blanca, Kevin Muñoz.







