23 Octubre 2004 Seguir en 
El fiscal subrogante Pedro Gallo solicitó que se le dicte la prisión preventiva al barrabrava Sergio Guillermo "Chupete" Acevedo o González. Más allá de los aparentes errores en el nombre del acusado al solicitar la detención, el magistrado cree haber encontrado elementos suficientes para acusarlo por el asesinato de Pablo Palavecino.
"Chupete" está preso por el crimen registrado el 22 de marzo del año pasado en la puerta de la bailanta Makarena (avenida Belgrano al 2.700), de la que Palavecino era portero. El local pertenecía a la hermana de la víctima, la dueña de la remisería "5 Estrellas", María Jesús Rivero.
El sospechoso fue detenido en Buenos Aires acusado de haber amenazado con armas a una familia. Allí surgieron los primeros problemas respecto de su identidad, dado que habría afirmado que su apellido era González (es el de su madre). La orden de detención que se dictó en la Justicia tucumana estaba con ese apellido. Pero cuando fue extraditado y declaró, lo hizo con el otro apellido. Entonces, el defensor del imputado, Mario Leiva, pidió la nulidad de la detención y la libertad, mediante un recurso de hábeas corpus, por considerar que no se trataba de la misma persona. La jueza Emma de Nucci, primero, y la Cámara de Apelaciones, después, reconocieron el error pero consideraron que no había conflictos porque el domicilio, el número de documentos y otros datos personales eran coincidentes.
"Chupete" está preso por el crimen registrado el 22 de marzo del año pasado en la puerta de la bailanta Makarena (avenida Belgrano al 2.700), de la que Palavecino era portero. El local pertenecía a la hermana de la víctima, la dueña de la remisería "5 Estrellas", María Jesús Rivero.
El sospechoso fue detenido en Buenos Aires acusado de haber amenazado con armas a una familia. Allí surgieron los primeros problemas respecto de su identidad, dado que habría afirmado que su apellido era González (es el de su madre). La orden de detención que se dictó en la Justicia tucumana estaba con ese apellido. Pero cuando fue extraditado y declaró, lo hizo con el otro apellido. Entonces, el defensor del imputado, Mario Leiva, pidió la nulidad de la detención y la libertad, mediante un recurso de hábeas corpus, por considerar que no se trataba de la misma persona. La jueza Emma de Nucci, primero, y la Cámara de Apelaciones, después, reconocieron el error pero consideraron que no había conflictos porque el domicilio, el número de documentos y otros datos personales eran coincidentes.







