Lecturas de 2021

El año pasado caducaron los derechos de autor de obras clave para la literatura mundial como Corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, Dublineses, de James Joyce, y 1984, de George Orwell. Por otro lado, a un año de la muerte de Diego Maradona, se multiplicaron las publicaciones sobre su vida. Por Matías Carnevale.

15 Enero 2022

El bienio 2020-2021 será recordado como uno de los más difíciles de la historia reciente: cerraron miles de comercios, las escuelas se mudaron a las casas de los docentes, los niños (y los adultos mayores) mostraron signos terribles de deterioro en su salud mental, y el gobierno avanza con un pase sanitario que remite a las peores épocas de la humanidad. Por suerte, tuvimos literatura para contrarrestar estos miserables embates de la realidad. Estos son mis libros del año que terminó.

José María Marcos es uno de los responsables de la editorial Muerde Muertos, orientada al terror y el género fantástico. Si bien los libros de cuentos Desatormentándonos y Los fantasmas siempre tienen hambre (reedición; dedicado a Laiseca), fueron publicados durante 2020, me encontré con estas historias desaforadas en el año que pasó.

De los cuentos, vale la pena destacar “Desatormentándonos”, un terrible relato de canibalismo, y “El ventanal”, en el que una anciana hace justicia por mano propia frente al asalto de un inexperto hampón.

Clásicos

2021 fue el año en que caducaron los derechos de autor de varias obras clave para la literatura mundial: Corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, Dublineses, de James Joyce, y 1984, de George Orwell, por ejemplo. Aunque el oportunismo determinó que hubiera varias ediciones de la misma obra (en el país salieron dos traducciones de la novela de Orwell: una por Pablo Ingberg -editorial Losada-, y otra por Ariel Dillon -Libros del zorro rojo-, magníficamente ilustrada por Luis Scafati), la vigencia de la pesadilla orwelliana es más que perceptible: los muchos minutos de odio en las redes sociales, los privilegios de las clases gobernantes, el doble discurso, el empobrecimiento generalizado que va a la par de la transmisión constante de estadísticas irrelevantes o engañosas… la obra de Orwell cubre con pasmosa certeza varias aristas de nuestra actualidad.

Maradona

A un año de la muerte de Diego Maradona se multiplicaron las publicaciones, películas y series relacionadas con su vida. Dos libros, publicados por el mismo grupo editorial, circulan ampliamente en librerías y supermercados: La salud de Diego. La verdadera historia, de Nelson Castro, y Diego desde adentro. Cómo el mejor futbolista del mundo se convirtió en el mejor de la historia, por Fernando Signorini, en coautoría con Luciano Wernicke y Fernando Molina.

No hablaré de la serie de Amazon (aunque cabría mencionar la sorprendente calidad actoral de Nazareno Casero); más bien me enfocaré en Maradona, un mito plebeyo, libro colectivo editado por Antonio Gómez Villar, profesor de Filosofía en la Universidad de Barcelona, que considera al fútbol “una suerte de protesta con los pies”. A través de 40 artículos más bien breves, con firmas que van desde el psicoanalista y escritor Jorge Alemán hasta las perspectivas feministas de Nadia Fink y otras escritoras, pasando por análisis estéticos y políticos de la carrera maradoniana, el libro examina con cierta amplitud de criterio una de las figuras más discutidas y contradictorias (¿Era un machista golpeador, un padre abandónico serial? ¿Un ídolo popular convertido en santo para las masas? ¿Un héroe futbolístico que trajo alegría al pueblo y se enfrentó a los poderosos? ¿Un adicto sin remedio? ¿Todo eso a la vez?) de la sociedad argentina.

Reedición

Por último, quiero destacar la reedición, por parte de Libros del Cosmonauta, de una obra de teatro que introdujo al vocabulario cotidiano la palabra robot: Robots Universales Rossum, del checo Karel Capek. Escrita en 1920 y representada en el porteño teatro Ateneo a comienzos de los años 30, la obra explora los temores de los industrialistas por las rebeliones de los obreros, reflexiones filosóficas sobre la vida natural y la artificial, y la responsabilidad que le cabe a la tecnociencia frente a sus creaciones.

© LA GACETA

Matías Carnevale – Periodista cultural.

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