Ruidosa protesta de menores en el Belgrano

Querían que los dejaran ir a ver a sus madres. Discusión.

16 Octubre 2004
Catorce peligrosos menores que están en un área de máxima seguridad en el instituto realizaron ayer una ruidosa protesta y amenazaron con quemar el sector, en disconformidad con la decisión de los jueces de no darles permiso para ir a compartir el domingo con sus madres, en sus respectivas casas.Quien empezó todo fue el conocido "Jesusito", quien, golpeando las rejas con un palo festejaba el triunfo de Atlético. Luego se plegó el resto.
Ayer entró de turno el juez Héctor Aráoz, quien no había dado los permisos que solicitaban los menores. Ante el escándalo, intervino el director del instituto, Martín Brito, y la directora de la Dirección de Familia, Niñez, Adolescencia y Adultos Mayores, María Carmona de Canals. Fuentes de la institución advirtieron que "Jesusito" la amenazó con los vidrios de un fluorescente. Pero ella lo negó. "Ellos tienen sus propios códigos, pero a mí siempre me tratan con mucho respeto", aseguró la funcionaria. La protesta no pasó a mayores, ya que se decidió que serían las madres quienes irían a visitar a los chicos, y que les cocinarían.
Fue una mañana agitada en el juzgado de Menores nº 1, ya que el juez Raúl Oscar Ruiz, Carmona de Canals y la Coordinadora de Institutos de Menores, Mirta Medina, mantuvieron una discusión, justamente por los puntos de vista que publica desde el martes LA GACETA. Cada uno de ellos defendió su postura (desde los distintos poderes, Judicial y Ejecutivo) acerca de cómo se está trabajando en el tema. Al final, no hubo un acuerdo.
Durante el turno de Ruiz (que duró siete días), fueron detenidos 28 menores por distintos delitos, la mayoría de ellos, reincidentes.

DEBATE ABIERTO

Sin modelos
La problemática de los menores en conflicto con la ley genera una polémica en todos los sectores. En esta columna se expondrán las opiniones de algunos especialistas, y sus visiones sobre este tema.
Lic. Roxana Laks
Magíster en Sociología Aplicada UNT

Los orígenes de esta alarmante realidad no son recientes. La ausencia de modelos de referencia social en los jóvenes es uno de los factores que explica el fenómeno de la violencia juvenil.
La sociedad global arrasó con las figuras ilustres y con los modelos socialmente válidos, los que conformaban una suerte de unidad con todos los sujetos y sobre todo con los pertenecientes a los sectores populares. Hoy los modelos de identificación como el servidor público, los maestros, los profesores, los mismos padres, es decir los que estaban presentes en la vida real de los sujetos, son trabajadores que han perdido no solamente el prestigio, sino que circulan con el halo del fracaso. Los padres, aunque figuras controvertidas por la normal característica del desarrollo evolutivo del adolescente, son víctimas cotidianas de las consecuencias de las críticas condiciones sociales y aparecen como imágenes deterioradas, débiles, ante la imposibilidad de llevar adelante valores muchas veces por ellos mismos pregonados.
En todo este escenario de carencias surge un implacable vacío. Hoy, en muchos casos, los modelos se construyen a partir de las necesidades del mercado y no de la sociedad. Al modelo de hoy se lo exhibe como triunfador, pragmático, audaz, inescrupuloso, individualista. Pero es necesario advertir que no se debiera caer en la consideración de que son los mismos jóvenes los que los persiguen, sino que cuando estas figuras aparecen en el mercado, tocan precisamente las carencias del adolescente.
Los seudomodelos actuales son sumisos, conformistas, negadores de los conflictos entre clases o países, conservadores. Si bien provienen del pueblo, tienen un estándar de vida similar a los de los grandes capitalistas. Son personajes reclutados por reunir alguna condición que pueda ser mostrada a través de los medios de comunicación masiva, generalmente orientada a la belleza, a la juventud o al dinero. ¿Cuál es entonces el mensaje que reciben nuestros jóvenes?; ¿qué medios tienen para lograr el éxito que alcanzaron estas nuevas figuras?
No todo se ha perdido; se trata, ni más ni menos, de iniciar una nueva construcción.

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