“Albaca se dedicó a perseguir a las víctimas: describió a Paulina como una loquita sexual” - LA GACETA Tucumán

“Albaca se dedicó a perseguir a las víctimas: describió a Paulina como una loquita sexual”

Lebbos invitó a la Justicia a limpiar la mancha que le dejó el ex fiscal. “Albaca formó parte de una banda de criminales al mando de Alperovich”, advirtió.

25 Nov 2021 Por Irene Benito
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JUBILADO Y COMERCIANTE DE 67 AÑOS. Lebbos presta testimonio ayer ante la mirada del ex fiscal Albaca. LA GACETA / FOTOS DE ANALÍA JARAMILLO

Dijo que estaba ahí porque Dios le había dado salud para resistir a diferencia de otros compañeros de la lucha contra la impunidad que se mueren arrasados por la pena y sin justicia. Sentado en el centro de la sala del juicio contra el ex fiscal Carlos Albaca, Alberto Lebbos expresó con su tono de voz fogueado en las marchas que nadie merecía el martirio que él y su familia habían padecido por reclamar el esclarecimiento del homicidio de su hija ocurrido en 2006. “Albaca se dedicó a perseguir a las víctimas: en su mente perversa llegó a caracterizar a Paulina como una loquita sexual. Sólo le faltó decir que la asesinaron porque usaba polleras cortas”, relató ayer ante el tribunal que conforman los jueces Fernanda Bähler (presidenta), Wendy Kassar y Raúl Cardozo.

EL TRIBUNAL DEL JUICIO DE ALBACA. Los jueces Raúl Cardozo, Fernanda Bähler y Wendy Kassar en el estrado.

En una exposición de una hora, Lebbos narró cómo clamó en el desierto durante casi siete años y no consiguió que Albaca le permitiera acceder al expediente. Antes que él, Bernardo Lobo Bugeau recreó la actuación como veedor de la Nación de 2013 que desencadenó la sustitución del ex fiscal en la pesquisa (lo reemplazó Diego López Ávila), y, luego, el sumario administrativo y la dimisión para acceder a la jubilación con el beneficio del 82% móvil. En los primeros dos meses, el caso del homicidio estuvo controlado por el fiscal Alejandro Noguera, quien fue separado luego de ser fotografiado mientras se retiraba de la residencia del entonces gobernador y hoy senador saliente, José Alperovich.

“Yo estaba conforme cuando el ex jefe de los fiscales, (Luis) Di Mitri puso a Albaca. Pensaba que este hombre era el decano de los fiscales y el que más experiencia tenía. Confiaba como confío en ustedes ahora. Pero lo primero que hace es llamarnos a declarar de nuevo a mí y a toda mi familia. Lo recuerdo como si fuera hoy”, dijo al tribunal. “En esa situación, Albaca se arrima y me hace la siguiente pregunta: ‘¿por qué usted acusa a los hijos de Alperovich del homicidio de Paulina?’. Me atribuía algo que jamás había dicho. Acto seguido, en vez de ponerse a investigar, me quita el rol de querellante”, añadió el testigo.

Desde el sector de los acusados, Albaca lo escuchaba con la mirada fija e inmóvil. En el área del público, el abogado histórico de Lebbos, Emilio Mrad, también seguía la escena con atención. El padre de la víctima recordó que el ex fiscal otorgó la querella a César Soto, pareja de la joven al momento del crimen. “Era uno de los principales sospechosos hasta el punto de que yo lo llevé el 27 de febrero de 2006, un día después de la desaparición de Paulina, a la Brigada de Investigaciones, donde lo tuvieron dos horas”, detalló.

Luego de litigar durante cinco meses, Lebbos logró recuperar el rol de querellante, pero, según dijo, ahí empezó otra guerra para conocer qué hacía Albaca con las pruebas y las hipótesis que barajaba. “Con el máximo respeto, le pedíamos por favor que haga avances y que nos deje ver la causa. ¡Nunca nos la mostró! ¿Saben qué me enseñaba? Sacaba unas planillas gigantescas de llamadas telefónicas que eran como una tela de araña y me decía que él estaba ocupado en el análisis de esta información. ¿Qué pericia en telecomunicaciones podía tener él para eso? Nunca vimos las actuaciones hasta el punto de que ya a mediados de 2006 acudo al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación para denunciar esta situación. Él me decía que estaba practicando medidas secretas. Sus respuestas siempre eran evasivas y agresivas. Presenté una infinidad de notas incluso a Di Mitri. Nadie hizo nada”, lamentó.

Lebbos manifestó que así entendió por qué otras víctimas decían que “los muertos se transformaban en expedientes”. “Nosotros veíamos que pasaba el tiempo, pasaban los años, y este hombre (Albaca) mantenía el secretismo. Estuvimos dos años con una guardia policial en la casa: no nos estaban cuidando, nos estaban vigilando. Al final sólo permanecía intervenido el teléfono de mi casa. Sufrimos una persecución atroz y una falta de respuesta tremenda. (Albaca) planteaba hipótesis que no investigaba y no ordenó sino hasta 2013 las pericias sobre los cabellos encontrados en los restos de Paulina porque ya sabía que lo investigaban. Dejó que se pudriera la prueba contundente. ¡Yo le suplicaba que avanzara contra Soto y Sergio Kaleñuk, quienes recién ahora están en la mira de la Justicia!”, dijo el testigo.

Lebbos aseguró que hizo todo lo que estuvo a su alcance para exponer a Albaca. “Ustedes me vieron dando vueltas en la plaza. Ahora sé que el tiempo que pasa es la verdad que huye: lo que este hombre buscaba era la prescripción, esa fue la gran herramienta para dar protección a los asesinos de Paulina. Con ese objetivo, en esta causa se formó una banda delictiva integrada por un secretario de Seguridad, un jefe de Policía, un subjefe, un fiscal y un montón de otras personas al mando de Alperovich: no tengo la más mínima duda y a las condenas me remito. Este hombre (Albaca) fue un eslabón importante en esa banda de gente que hace daño con sus lapiceras”, observó.

“Lo peor vino cuando se abrió el sumario, y el fiscal se defendió con el argumento más violento y misógino, la famosa ‘teoría de la pollera corta’. Atacó cobarde y cruelmente a mi hija: persiguió a una chica que soñaba con ser periodista”, apuntó Lebbos. Y afirmó que el proceder de Albaca y de los otros agentes estatales “ensució” a la Justicia: “este hombre, que sabe quién mató a Paulina, los dañó a ustedes también. Por sujetos como él la gente descree tanto del Poder Judicial. Invito a los Tribunales a levantar su imagen con una condena ejemplar”.

Para meditar este #25-N

Hoy es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En coincidencia con ello, concluirá la serie de podcast sobre el crimen de Paola Tacacho, “¿La escucharán ahora?”, con un episodio dedicado a la memoria de las víctimas tucumanas, como Paulina Lebbos. El quinto y último episodio hace hincapié en cómo la falta de transparencia estatal y la impunidad alimentan los delitos de género, la revictimización y la violencia institucional. Además, revela cuál era el poema preferido de Tacacho y su conexión con la tragedia. La producción titulada “Un final que se pierde en la oscuridad” estará disponible este jueves en las plataformas digitales de LA GACETA.

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