Latinoamérica enfrenta su eterna deuda con el clima

Latinoamérica enfrenta su eterna deuda con el clima

Las decisiones que se tomen en Glasgow impactarán en la forma en que se producen alimentos y energía, y en la política para frenar la deforestación, las sequías y las inundaciones.

Latinoamérica enfrenta su eterna deuda con el clima
28 Octubre 2021

Un aumento global de temperatura -que parece ínfimo, pero que afecta a las corrientes marinas y al régimen de lluvias- confronta al mundo con catástrofes naturales más graves y más frecuentes, para las cuales las ni las ciudades ni las zonas rurales están preparados.

Y, como siempre, son los grupos humanos vulnerables, que usualmente viven en las regiones más pobres del planeta, quienes reciben el mayor impacto de huracanes, sequías, inundaciones, desertificación de la tierra de cultivo y enfermedades que avanzan sobre las zonas que antes no se inundaban y ahora sí.

El domingo, a miles de kilómetros de América Latina, en la hermosa ciudad escocesa de Glasgow, comenzará la reunión en la que presidentes, jefes de Estado y activistas van a abordar algunos de los problemas fundamentales para frenar la debacle.

De dónde va a salir el financiamiento para combatir la crisis climática, qué mecanismos de mercado se van a poner en marcha y qué papel van a tener las sociedades son marcadores para definir si esta Cumbre del Clima de las Naciones Unidas (COP26), es o no exitosa

Para la región de América Latina y el Caribe es crucial limitar el aumento de la temperatura a un máximo de 1,5 grado por encima de los niveles preindustriales (es decir, los de hace poco más de un siglo) y reducir la gravedad de los impactos.

En 2020, el sur de la Amazonia sufrió una de las peores sequías en 50 años. Centroamérica vivió un récord de huracanes e inundaciones, que contribuyó a que Guatemala perdiera casi el 80% de su cosecha de maíz.

“A medida que aumente la temperatura, aumentará también la frecuencia y la gravedad de estos eventos”, explica Carolina Vera, vicepresidenta de uno de los equipos de trabajo del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas.

A nivel mundial, “una ola de calor que antes se producía una vez en 50 años, ocurre ahora cinco veces más frecuentemente; con un calentamiento de 1,5 grado, ocurriría 8,6 veces más; con un calentamiento de 2 grados, 14 veces más”, dijo la científica argentina.

“Al norte de Sudamérica, donde está el Amazonas, la temperatura de esas olas de calor sería en promedio 1 grado más alta con un calentamiento global de 2 grados”, alertó, en una entrevista que dio a la cadena alemana DW.

Ante estos peligros, “esta COP tiene que poner al mundo en el rumbo para cumplir la promesa de los 1,5 grado,” recordó Manuel Pulgar-Vidal, líder de la Práctica Global de Clima y Energía de WWF Internacional.

Según el Acuerdo de París, los líderes mundiales pueden elegir el ritmo al que sus países reducen las emisiones, pero deben actualizar sus planes de acción cada cinco años. A poco más de una semana de la cumbre de Glasgow, grandes emisores como China, India y Arabia Saudta no han presentado nuevos planes para reducir sus emisiones.

En América Latina, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Guatemala y El Salvador tampoco lo han hecho.

Según la organización Climate Action Tracker, México es uno de los pocos países del mundo que no elevó las metas para controlar emisiones, respecto de las que presentó en 2015.

“Todos los países deben incrementar la ambición. América Latina depende de su responsabilidad”, aseguró Pulgar-Vidal y apuntó que “el éxito de la COP dependerá del entendimiento de los países sobre cómo se desarrolla la economía global”.

Estrategia a largo plazo

Algunas de las principales deudas de la región en cuanto a acción climática son: dependencia de los combustibles fósiles; poca iniciativa de electrificación del transporte (excepto Chile y Costa Rica); y aumento de tasas de deforestación en países como Brasil y Bolivia, debido a un uso del suelo que promueve los pastos ganaderos en lugar del manejo de los bosques.

Además, Pulgar-Vidal dijo que hace falta una estrategia a largo plazo: “Muy pocos países de América Latina han elaborado una visión al 2050”.

Un documento de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) dice que el no tener responsabilidad climática puede representar la pérdida del 25% del Producto Interior Bruto (PIB) al 2050, por lo que no accionar para frenar el cambio climático repercute también en más pobreza para países que ya son pobres o están al borde de serlo. (Especial)

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