De 820 cargos de investigador, a Tucumán le tocaron sólo 18 - LA GACETA Tucumán

De 820 cargos de investigador, a Tucumán le tocaron sólo 18

La cifra marca la desigualdad existente entre Capital Federal, La Plata, Córdoba y Santa Fe que se llevan el 80% de los puestos, y el resto del país.

25 Oct 2021 Por Roberto Espinosa
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CIENCIA Y TÉCNICA. El organismo nacional fue creado el 5 de febrero de 1958 y su primer presidente fue el Premio Nobel Bernardo Houssay. Conicet

Sinónimo de progreso, es una herramienta fundamental para el desarrollo científico del país. Creado el 5 de febrero de 1958, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) tuvo por primer presidente a Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina en 1947. A lo largo de sus 63 años de existencia, el organismo no fue ajeno a las marchas y contramarchas de la Argentina. A fines de septiembre pasado, la institución incorporó 820 nuevos investigadores, con lo que alcanzó un récord histórico en la carrera de Investigador Científico y Tecnológico, según la presidenta del organismo, Ana Franchi. Por su parte, Daniel Filmus, ministro nacional de Ciencia y Tecnología, celebró que el Conicet haya superado los 12.000 investigadores. Más allá del regocijo, la desigualdad sigue acompañando al organismo, expresada en un falso federalismo, como las cifras lo indican. Por ejemplo, de los 820 investigadores ingresantes, sólo 35 becarios corresponden a instituciones del NEA. “A nuestra provincia, le corresponden muy poquitos, son 18”, afirma el doctor Atilio Castagnaro, director del Conicet Tucumán.

- Menos que en el NEA que son 35.

- Si comparás con el NEA, tenés que hacerlo con todo el NOA. El NEA estaba un poquitito mejor, pero estamos hablando de magnitudes distintas, pero así y todo es ínfimo. Lo que ha pasado en Tucumán es de terror. Tucumán no mueve la aguja para nada, al contrario, venimos en un franco retroceso. Al NOA Sur (Santiago, Catamarca y Tucumán), le tocan 29 cargos, falta computar Salta y Jujuy.

- O sea que el mentado federalismo no existe.

- Ese es el problema, al federalismo hay que tratar de instrumentarlo y no se están consiguiendo los mecanismos para instrumentarlo.

- ¿Cómo debería ser el mecanismo?

- Estamos pensando en eso.

- ¿Habitualmente son muy pocos los investigadores de Tucumán que ingresan?

- Te voy a hacer un resumen más global y lo estamos analizando con mayor precisión. Antes de 2015, entraban en toda la Argentina unas 1.100 o 1.200 personas, hubo un impulso muy grande en los dos gobiernos kirchneristas, a partir del 2003, 2004, y específicamente, a partir de 2008, hay un incremento sustancial a la carrera de investigador. Para que te des una idea, cuando ingresé a la carrera en 1994, uno se tenía que ir al extranjero para poder presentar los papeles porque no había cupo para gente que estaba en la Argentina. Entraban en esa época 30 personas en todo el país. A partir de los dos gobiernos de Cristina se hizo una política muy positiva en el sentido de incorporación de investigadores al sistema, llegaron a ingresar 1.100 investigadores hasta 2015. En 2016 ingresaron 650, te estoy dando números de memoria y en el 2017, 450. Hasta 2015 el sistema hacía una diferencia a favor de la gente del interior en un porcentaje determinado. El 70% de los casos se evaluaba por números duros, es decir el puntaje que sacaban las personas independientemente del lugar adonde iban a ir a trabajar. Había un 30% de los cargos, que habiendo tenido una calificación buena, y se los asignaba en función de vacancia geográfica o temática. Eso daba hasta cierto punto una posibilidad que entrara más gente del interior del país.

ATILIO CASTAGNARO. Buscando el modo de lograr federalismo.

- Si de 820 cargos, solo 29 le tocan al NOA Sur, significa que algo no funciona bien.

- Es un porcentaje bajísimo y estamos todos muy enojados.

- El centralismo porteño...

- No solo porteño, sino del centro del país, porque acá, en el Conicet, Capital Federal, La Plata, Córdoba y Santa Fe se llevan el 80% de los cargos. Es muy jodido eso. Esto es de siempre, pero hubo un interregno en que se trataba de equilibrar y funcionaba bastante, lo que pasa es que también había más cargos, entraba mucha más gente y se notaba menos porque también había menos demanda. Pero ahora, en el NOA Sur, tenemos 24 institutos y hace siete u ocho años eran 11.

- Filmus se entusiasma con los más de 12.000 investigadores, ¿son muchos, pocos, en relación con qué?

- Es una cuestión histórica que lleguemos a los 12.000 investigadores, que es relativamente poco porque tenés que medir esa cantidad en función del número de habitantes económicamente activos, ese es el número clave y eso varía muchísimo. Vos tenés que Capital Federal, La Plata, Gran Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, tienen el número de investigadores de Israel, más o menos. Pero tenés lugar donde hay muy pocos investigadores, por ejemplo, Formosa hasta hace dos años atrás había dos investigadores y el año pasado entraron dos más, es decir el 100%.

- La inequidad salta a la vista.

- El sistema científico argentino tiene muchísima inequidad, pero a veces no es tan distinto con la inequidad que existe entre las distintas provincias de nuestro país. Esa inequidad que se refleja en cómo vive la gente, el número de industrias que hay, las posibilidades de trabajo se reflejan también en el sistema científico. Lo que pasa es que este debería ser la herramienta para empezar a revertir la inequidad social. Hay cada vez más conciencia en la gente del interior y en las zonas centrales. Las autoridades actuales de Ministerio de Ciencia y Tecnología no solo tienen un discurso, creo que realmente están preocupados por este problema que salta a las luces.

- ¿Cabe una reformulación del Conicet?

- Claro que sí. En eso estamos.

“Hubo políticas positivas”: el problema de la discontinuidad

“Pero también hubo antes políticas positivas. Por ejemplo, Catamarca no tenía investigadores o Santiago del Estero. Se crearon los centros de investigación y transferencia y ahora en esos dos lugares, hay institutos y una masa de investigadores. La discontinuidad de las políticas embroma; el plan argentino 2021 establecía un número de investigadores por año, el presupuesto para llegar a cierta proporción aceptable de científicos por millón de habitantes. Cuando eso se corta, te quedás con un montón de becarios que han terminado su formación, pero ya no entran en la carrera y toda esa población está compitiendo para entrar. Al cortarse el incremento de número de carreras, tenés un montón de mano de trabajo desocupada. El Estado ha invertido en su formación y de pronto se ha cortado el camino. Todo eso estamos viviendo ahora, no solo no se aumenta el número de cargos, sino que aumentó mucho la cantidad de gente formada en condiciones de ocuparlos. Y ahí en esa pelea la gente de las zonas centrales termina ocupando más espacio que nosotros”. (Doctor Ricardo Kaliman, vicedirector del Conicet Tucumán)

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