Manzur y Jaldo seguirán "cantándose las 40"

Los "tangueros" peronistas de Tucumán, no obstante, esperan que el maestro de ceremonia los anuncie.

10 Ago 2021 Por Marcelo Aguaysol
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No hay descanso. Cuatro horas de sueño y 20 de febriles negociaciones. Teléfonos a full. Las llamadas desde Buenos Aires no cesan, pero siempre pensando en el turno electoral del 14 de noviembre. La interna justicialista ha sacado a relucir viejas mañas que siguen latentes. Los "grandes valores" del PJ tucumano vienen cantando en escenarios diferentes con letras de tango que evocan la traición, el desamor y el desengaño. A 33 días de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), Juan Manzur y Osvaldo Jaldo han focalizado su batalla electoral en los bastiones peronistas de mayor peso en las urnas: Capital y la sección Este. Un simple repaso del padrón electoral sirve para ilustrar los motivos por lo que la puja por captar y cooptar la mayor cantidad de dirigentes territoriales de ambas secciones electorales es mayor entre el gobernador y el vicegobernador. De un total de 1,27 millón de electores tucumanos, unos 452.000 están radicados en San Miguel de Tucumán. No hay que perder de vista al departamento Tafí Viejo (donde está el municipio homónimo y Las Talitas), con 117.000 sufragantes y Yerba Buena, con 76.000 votantes, que siempre resulta esquivo al oficialismo gobernante. El presidente de la Legislatura ha intentado sostener su estructura en el Este, que cuenta con 164.000 electores, donde los intendentes Aldo Salomón (Alderetes) y Darío Monteros (Banda del Río Salí) se han convertido en sus principales escuderos. Manzur, a su vez, ha reforzado las alianzas en territorio capitalino, sobre la base de referentes de circuitos con amplio apoyo, sin descuidar las relaciones con el resto de los intendentes y comisionados rurales. En ambos espacios del Frente de Todos hay confianza acerca del resultado de las internas del 12 de septiembre.

Pero hay otro rival que ambos deben sortear: el desencanto de la sociedad que se traduce en un 25% del electorado que aún no ha definido su voto, de acuerdo con las encuestas encargadas desde distintos sectores políticos. Manzur y Jaldo sólo coinciden en el eslogan: uno sostiene que se está construyendo el futuro y otro que hay futuro. A los dos les queda dos años de administración por delante y materias pendientes por resolver para llegar al siguiente turno electoral, el de 2023. Y estas elecciones de medio turno ya son la antesala de la pelea que se viene. El gobernador no quiere revelar públicamente que pugnará por otro mandato. Aún especula con la posibilidad de recalar en el escenario nacional, sin perder de vista su impronta, de gran elector, en el distrito que lo tiene como gobernador y como presidente del PJ tucumano. Jaldo, a su vez, ya dibuja esa mano en las paredes con leyendas que sostienen que hay que frenar la reelección, no permitiendo una reforma de la Constitución Provincial.

Los "tangueros" peronistas de Tucumán, no obstante, esperan que el maestro de ceremonia los anuncie. Y, en este escenario, bien cabe aquella frase que inmortalizó el conductor Silvio Soldán, con su popular "un corte y una quebrada". ¿Por qué? El quiebre en la relación del binomio gubernamental ya lleva cinco meses y no hay posibilidades de una unión a la fuerza por más llamadas que lluevan desde Buenos Aires. Los kirchneristas están inquietos por la ruptura. El ministro del interior, Eduardo "Wado" de Pedro, y el senador cristinista, Oscar Parrilli, son dos de los interlocutores que, hasta ahora, no han conseguido firmar un armisticio peronista en Tucumán. La sugestiva visita que hace algunos días ha realizado el gobernador al presidente Alberto Fernández también fue en ese sentido. En el jaldismo preguntan si habrá invasión de ministros a la provincia para apoyar a Lealtad Peronista, la lista manzurista, o si se mantendrán en la neutralidad. El tiempo lo dirá. Lo que sí está claro es que Manzur insiste con que se reserva el derecho de admisión hasta el 12 de septiembre. Luego, dependerá del resultado, y del comportamiento de sus compañeros partidarios por aquello de que el que gana conduce y el que pierde, acompaña. Manzur no admite otro resultado que no sea el de un triunfo. Y aquí aparece un fantasma en ambos sectores: el del corte de boletas. Referentes de uno y otro espacio admiten esa posibilidad tomando en cuenta que Jaldo ha perdido poder de fuego en la capital y que, por esa razón, necesita de alianzas transitorias para no perderle pisada a Manzur, que ha fortalecido su corriente con dirigentes de distintos circuitos. De la misma manera, esos dirigentes coinciden en que el manzurismo lleva demasiados dirigentes capitalinos en su nómina y que, por eso, el contrapeso de la futura lista justicialista debe darse con nombres del interior.

¿Qué hace uno y otro sector para captar al voto del indeciso? El gobernador cree que el plan de vacunación masiva es uno de los logros de gestión que tiene peso en la decisión de los electores. Asimismo, se ha subido al tren de los anuncios que el presidente de la Nación hará hasta el 14 de noviembre, como una manera de reafirmar los viejos compromisos de más obras públicas en la provincia. Además, la precandidata a diputada, la ministra de Salud Rossana Chahla, ha profundizado una modalidad de contactos políticos vespertinos con dirigentes de organizaciones civiles, empresarios, profesionales y referentes locales con un esquema similar al "Tea Party" republicano. De allí su escasa participación en actos políticos masivos. Según algunos de sus voceros, la idea es precisamente llegar a sectores a los cuales el peronismo no le sienta bien. Jaldo, a su vez, también ha realizado encuentros con referentes de distintas actividades, marcando las diferencias de criterio que tiene con la Casa de Gobierno y promoviendo algunas medidas que tiene pensado ejecutar en caso de presentarse, dentro de dos años, para la gobernación.

En medio de esta pelea, de lealtades y traiciones, de libro abierto de pases, de disputas por escenarios, el gobernador y el vice aprovechan las redes sociales para tomar asistencia de todos aquellos dirigentes que lo acompañan. Incluso, difunden las incorporaciones diarias de referentes, como una manera de mostrar fortaleza política territorial. Manzur y Jaldo se seguirán cantando las 40 arriba y abajo del escenario. Como sucedió, este fin de semana en Taruca Pampa, cuando el presidente de la Legislatura y primer candidato a diputado nacional por "Tucumán por Todos" fustigó la amenaza de los legisladores manzuristas.  “Cuando quieren judicializar la política es una señal clara de debilidad, de que están perdiendo. Vamos, compañeros; siento el triunfo en cada abrazo peronista. ¿Qué te pasa Juan Manzur? ¿Estás nervioso?”, le espetó Jaldo. O como cuando el propio mandatario le enrrostró a su compañero de fórmula, en un acto en La Bombilla, que sus precandidatos irán al Congreso si así lo deciden los electores. "Nosotros no somos candidatos testimoniales; vamos a trabajar por Tucumán", arengó. Mientras esta puja interna pase, la Nación seguirá siendo como ese Silvio Soldán que pide un "corte y una quebrada" hasta el próximo turno electoral, el del 14 de noviembre, donde sí el peronismo deberá dar su testimonio de fe a la causa nacional con más del 40% de los sufragios para seguir gozando del calor del poder kirchnerista.

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