DETENIDO. “Tuta” Lizárraga tenía pedido de detención desde mayo.

Néstor Fabián “Tuta” Lizárraga cayó el domingo a la tarde-noche luego de haber permanecido prófugo por más de tres meses por una causa de “escruche” a una casa de barrio Ciudadela de la que se lo acusa. El hombre, que cuenta con antecedentes por robo, está señalado, además, como integrante a una banda delictiva que se dedica a cometer delitos contra la propiedad. La Justicia ordenó ayer seis meses de preventiva para el acusado.
Miguel Antonio “La Gata” Lizárraga, hermano de “Tuta” y presunto líder de la agrupación, también está detenido por este hecho. En su caso, fue capturado en Córdoba y trasladado a nuestra provincia.
El hecho imputado
El 7 de mayo, una banda de cinco delincuentes, a bordo de un Citroën C4 gris, montó guardia frente a una vivienda de Pellegrini al 100, en el barrio Ciudadela de la capital. Cuando el propietario dejó su hogar, cerca de las 20.30, la banda se puso en acción: rompieron puertas y cerraduras con una barreta e ingresaron al inmueble, del cual se llevaron un botín de U$S 230, $ 640.000, un revólver calibre 38, dos relojes pulsera costosos, una caja con dijes de oro, una bolsa con 24 joyas de gran valor y una billetera que contenía otros $ 10.000.
La caída
“La Gata”, presunto líder de la banda que cometió este “escruche”, fue capturado el 16 de mayo tras un megaoperativo que incluyó requisas en Córdoba y en nuestra provincia simultáneamente. Cayó en “La Docta”, donde según la investigación fiscal residía, y en los domicilios allanados se encontraron elementos de interés para la causa y coincidentes con los que se habían denunciado como robados.
El domingo, por otro lado, según explicó el auxiliar Gerónimo Cano, de la Fiscalía de Robos y Hurtos que encabeza Diego López Ávila, “Tuta” fue descubierto por el comisario Javier Alderete, que circulaba en su auto particular junto con su familia por calle La Madrid 3.400 (cerca del domicilio del acusado).
El uniformado dio aviso al 911 de que había localizado al fugitivo (tenía pedido de captura desde mayo) y dio vuelta a la manzana para guarecer a su familia y perseguir a Lizárraga. Al grito de “¡alto, Policía!”, Lizárraga habría corrido para evadir el arresto. El auxiliar detalló que Alderete persiguió a “Tuta” por calle Agustín Maza y que el sospechoso ingresó a una propiedad, donde finalmente fue detenido por el comisario y por personal del D2 que se presentó minutos después.
El defensor, Manuel Pedernera, subrayó que no hubo resistencia por parte de su defendido y consideró que la aprehensión ocurrió de forma correcta, y sin violencia.
En la audiencia, Lizárraga negó su participación en el hecho y dijo que para esa fecha había estado parando en Córdoba, y que suele viajar seguido porque se dedica a la venta de ropa.
Al momento de pedir seis meses de preventiva, Cano planteó que tenían pruebas concretas para sostener la acusación en contra del sospechoso, principalmente vídeos de cámaras en las que habría quedado registrado, una campera y unas zapatillas coincidentes, entre otras cosas. Luego argumentó: “dejarlo en libertad implicaría un peligro de fuga y de entorpecimiento. No tiene arraigo, no se lo encontró en su domicilio al momento del hecho y hablamos de una expectativa de pena de cumplimiento efectivo”. Por último agregó: “Esta banda tiene el poder económico para permanecer oculta, porque los ‘escruches’ cometidos les generaron grandes ingresos. Son una banda poco común para nuestra provincia: hacen logística e inteligencia; y el valor de dólares y joyas que deberían resarcir es muy alto”.
Pedernera refutó que: “permanentemente hablan de Miguel Antonio, y acá se evalúa la situación de su hermano. No corresponde atribuirle hechos de otra persona. En el domicilio de ‘Tuta’ no encontraron nada y yo aún no vi que en un video de seguridad aparezca el rostro de mi defendido para que lo reconocieran”. Luego pidió la libertad controlada con geolocalización para Lizárraga, o bien una preventiva de menor intensidad.
Finalmente, tras evaluar los argumentos, el juez Gonzalo Ortega dio lugar a la prisión preventiva por seis meses. La defensa impugnó la decisión.







